Russian Red en estado puro

La dulzura de esta cantante madrileña se apoderó el pasado sábado por la noche del Palau de la Música de Valencia. Una experiencia altamente recomendable por la exquisitez tanto de su música como del escenario. El concierto fue uno de los platos fuertes del I Festival Urbano de Música que se está celebrando en la ciudad.

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La sala sinfónica José Iturbi del Palau de la Música de Valencia no se concibió especialmente para albergar música de calado indie folk, pero la experiencia ha demostrado que bien podría hacerlo con frecuencia. La acústica y reverberación de esta estancia favoreció sobremanera la voz de Lourdes Hernández, más conocida como Russian Red, quien ofreció un concierto fuera de lo convencional. La delicadeza y fuerza simultáneas que caracterizan sus melodías sonaron mejor que nunca y lograron cautivar a los asistentes.

La noche comenzó con sorpresa. Aunque la expectación era máxima por ver a la cantante madrileña en acción, ella no fue la primera en pisar el escenario, sino la alemana Fee Reega, quien tomó el micrófono durante los primeros minutos del concierto. Altas dosis de humor y un marcado acento teutón distinguieron la actuación de esta particular telonera, que rompió el hielo y despertó las carcajadas de los presentes con temas como “Te he amado en un hotel en la calle del Divino Pastor” o “Pito morado“.

Pero la protagonista de la velada no se hizo esperar mucho. Apenas rozaban las nueve y media de la noche cuando el neon con el nombre de Russian Red que presidía la escena se encendió. Acto seguido apareció la formación al completo, los músicos con traje y Lourdes con un vestido largo de color negro, una “primicia”, según confesó ella misma a lo largo de la actuación. “The memory is cruel” abrió el concierto, una de las canciones de su último trabajo, “Fuerteventura“, el cual fue desgranando poco a poco. Entre medias, dosis de “I love your glasses“, el disco que marcó su debut en 2008. Así, el ecuador de esta cita musical vino marcado por las familiares notas de “Cigarettes“.

También hubo tiempo para las versiones. Russian Red hizo suyos los temas “Johnny and Mary” del mítico Robert Palmer y “Todas mis palabras“, traducción de un tema de la banda estadounidense The Magnetic Fields. Con su “January 14th” hubo un amago de despedida, pero el final del concierto no llegó hasta un par de canciones después. “La última de verdad“, en palabras de Lourdes, fue “A hat“, que también cierra su último álbum. La potente fragilidad de su voz sonó sin más acompañamiento que una guitarra dorada, su favorita entre las que forman la colección personal de uno de sus músicos. Los agudos del estribillo pusieron a prueba su modulación en directo, una proeza en entonación que dejó una impronta de excelencia en la sala Iturbi.

Manolo Gil

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