Mr Untouchable

Por Javier Montes, periodista

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Nació el 15 de octubre de 1933 en Nueva York. Según su autobiografía comenzó a vender drogas desde muy joven. Pandillero, camello… acabó enganchado a la heroína. Coincidiendo con el ecuador del siglo pasado, fue arrestado por posesión de una aguja hipodérmica. Años después, volvió a pisar el calabozo, esta vez por robar en el interior de varios vehículos y fue condenado a tres años en la Casa Correccional de Manhattan, un lugar conocido como ‘Las Tumbas’. El encierro no sirvió de nada y cuando volvió a la calle apenas tardó cinco años en volver a pisar la cárcel por posesión de drogas. Cinco años de prisión, tiempo suficiente para entablar relación con la mafia italiana. Al salir del penal se dice que le estaban esperando en las calles del Bronx. Ya no era un camello, era Leroy ‘Nicky’ Barnes.

Poco a poco se convirtió en uno de los mayores traficantes de heroína de la Gran Manzana. En pleno auge de su imponente negocio, Barnes fue condenado por posesión de narcóticos a veinte años de prisión. Era el año 1966 y gracias a sus influencias ganó la libertad en apenas cinco años. Formó el ‘Consejo’, integrado por Frank James, Ishmeel Mahoma, Joseph ‘Jazz’ Hayden, Thomas Foreman y Fisher Guy. Bajo el lema ‘trata a tu hermano como te tratas a ti mismo’, el poder de ‘Nicky’ Barnes se multiplicó. Coches de lujo, trajes de seda a medida, abrigos de piel, cien pares de zapatos, mansiones. En diciembre de 1974 volvió a ser detenido acusado de asesinato y soborno a policías. El veredicto del jurado: ‘inocente’.

Dos años más tarde le detuvieron por posesión de armas ilegales. Fruto de su capacidad para burlar la justicia le bautizaron como ‘Mr Untouchable’ (señor Intocable). Llegó a aparecer en la portada de la revista del New York Times bajo el titular ‘Untouchable Señor’. El por entonces presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, presionó a la fiscalía para condenar a Barnes. En septiembre de 1977 se sentó nuevamente en el banquillo acusado de vender cerca de un millón de dólares al mes de heroína en un garaje de Harlem. Sus abogados no pudieron hacer nada. El 19 de enero de 1978 Barnes fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional. A partir de ahí la historia cambia. Sus antiguos socios no actúan como a él le gustaría y Barnes se convierte en un testigo federal. Habla, cuenta todo y en 1988 fue liberado.

Barnes entra entonces en el programa federal de protección de testigos y comienza una nueva vida con una nueva identidad. En 2007 publicó su autobiografía, concedió una entrevista al The New York Times donde reconoció que extrañaba su anterior vida. “Había glamour, dinero, influencia, mujeres atractivas. No tenía problemas financieros y ahora los tengo”. Ese mismo año se emite un documental que es lo que traemos a esta tribuna.

Dirigido por Marc Levin cuenta con un interesante archivo fotográfico, testimonios de policías y capos de la droga, la mujer de ‘Nicky’ y el propio ‘Mr Untouchable’, con la cara cubierta y la voz distorsionada ya que la mafia ofrece un millón de dólares por su cabeza. Por cierto, la banda sonora es extraordinaria pero es una pena que con todos estos ingredientes y esa historia apasionante que antes les relataba, el documental se quede a medio camino entre la nada y el poco. Todo un fiasco.

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