Amor basura y petanca

Por primera vez en todo el tiempo que llevamos recibiendo estos inclasificables cables – valga la redundancia– hemos visto algo parecido a un sentimiento en el jefe de Peláez, nuestro querido y admirado periodista de provincias.

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Fue el pasado jueves cuando el mandamás apareciócanturreando por la redacción. Lamentablemente, el amor que destilaba nuncallegará a puerto pues se enamoró de un correo basura. Quizás por eso, estehombre decidió quemar su biblioteca en la hoguera de San Juan, por más que estano fuera más de tres libros, y se negó a reparar el aire acondicionado a pesarde que Peláez comenzaba a mostrar síntomas de licuefacción. En cuanto a lostemas que tratarán el próximo verano, el jefe decidió que serían los mismos desiempre, más porque tenía prisa por irse a jugar a la petanca que por cualquierotra razón.

 

Jueves, 21 de junio

 

–¡Será maravillooooso, viajar hasta Mallooooorca!
– ¿Y esa desbordante alegría, jefe?
– Estoy insultante, Peláez.
– Exultante, jefe.
– Cabrón
– ¿Cómo dice?
– ¿Ve? Ahora sí que estoy insultante
– Captado, jefe
– ¡Paaara hacer bien el amor hay que venir al¡Sur!, paaara hacer bien el amooor…
– ¿Y esos animados cantares?
– Qué quiere que le diga, Peláez, soy un hombrefeliz.
– ¿Y eso? ¿Se han acabado los recortes? ¿Haaumentado la publicidad? ¿Han reparado el ascensor?
– Ni de coña, Peláez, nada de eso. Seguimos peladoscomo el culo de un mono.
– ¿Entonces?
– Me ha llegado un correo electrónico que… ¡ay!
– Le brillan los ojos, jefe…
– Es que… a esta edad, ciertas cosas…
– ¿Quién le ha escrito?
– Kimberly Aisha
– ¿Kimberly Aisha?
– Sí, y mire lo que me dice: “Tuya puedo ser hoy”¿Lo lee, Peláez? ¡Hoy! Y mucho más, en varios idiomas… entienda que no se lodeje leer, es personal…
– Jefe… no quiero meterme, pero esa mujer noexiste.
– ¿Cómo que no existe? ¿No sabe leer, plumilla depacotilla?
– Es spam
– ¿Spam? ¿Qué coño es eso?
– Correos a discreción.
– Claro, Peláez, es lo que quiero. Discreción,pasar la noche a solas con mi Kimberly en algún hotel de lujo.
– Jefe, no…
– Tiene razón, tiene razón. En un hotel puedo servisto. Deme las llaves de su apartamento.
– Esto me suena…
– Son las campanillas del amor, Peláez, lascampanillas del amor.

 

Viernes, 22 de junio

 

–¿Preparado, Peláez?
– ¿Me va a despedir, jefe?
– ¿Para qué?
– Para ahorrarse costes o, como dicen los cuervos, redimensionar la plantilla.
– Yo solo redimensiono las plantillas de mis zapatos, Peláez, que para eso soypies planos. Además, ¿de qué me sirve despedirle si no le pago?
– Eso es cierto… ¿entonces preparado para qué?
– Para la hoguera de San Juan, carajo, ¿qué va a ser?
– Ah… bueno… no soy mucho de hogueras…
– Putos periodistas, no son ustedes mucho de nada yson poco de todo, como un puñetero menú degustación.
– Es mi sino
– ¿Sí o no? Decídase, que parece gallego.
– Todo junto, no separado: sino, sinónimo dedestino.
– Usted y sus pareados. No le entiendo nada. Enfin, haga lo que quiera, yo ya sé lo que voy a quemar este año
– ¿Y qué va a ser, jefe?
– Mi biblioteca.
– ¿Su biblioteca? La biblioteca es la patria de unhombre, jefe.
– Mi patria es España, Peláez, con todas susvocales y consecuencias.
– Consonantes
– Lo que sea. El caso es que mi biblioteca, alfuego.
– ¿Entera?
– Sí, los tres libros.
– ¿Leerá en epub entonces?
– No, en el pub bebo como un condenado. Leeré elMarca en el retrete como toda la vida de dios.
– Pues feliz noche de San Juan, jefe.
– Gracias. Páselo bien por aquí y el lunes nosvemos si no somos ya ceniza.

 

 

Lunes, 25 de junio

 

–¿Y ese charco, Peláez?
– Soy yo, jefe, me estoy licuando.
– Sí que hace calor, sí.
– Es una masa de aire cálido y seco de origen africano, jefe.
– Se llama verano, cenutrio.
– Ya, pero…
– Ni ya pero ni hostias. El verano es así, carajo, siempre lo ha sido.
– Puede ser, jefe, pero yo pierdo masa.
– Bajaré a por hielo, Peláez
– Me vendrá bien, jefe.
– ¿Usted también quiere un whisky?
– No, jefe, yo lo que quiero es que repare el aireacondicionado.
– Es usted un señorito, Peláez, no es para tanto.
– ¿Ah no? Mire a Ruipérez
– No recordaba que fuera negro.
– No lo es jefe, es que su mesa está junto a laventana. Compre al menos una persiana.
– Somos europeos, Peláez, aquí no hay persianas.
– Aquí no hay nada, jefe. Tan solo decadencia.
– Ni doy cadencia ni persianas ni nada. Como muchole pongo un whisky.
– Menos da una piedra
– ¿Una piedra? No, hombre, se lo pondré on therocks.

 

Martes, 26 de junio

 

–Qué hace tumbado sobre la mesa, Peláez?
– Documentarme, jefe.
– ¿Documentarse? ¿Con esa almohada bajo la cabeza?
– Sí, preparo un reportaje sobre los sueños.
– Leñe, Peláez, nunca deja usted de sorprenderme. ¿Y qué ha soñado?
– Que teníamos que cerrar el periódico por la crisis.
– ¡Joder, Peláez, menuda pesadilla!
– Sí, tenía que ponerme a trabajar en la construcción.
– ¿Y qué era de mí?
– Se retiraba en Benidorm.
– ¿Benidorm? ¿Iba mucho por el bingo?
– Todas las noches.
– ¿Cantaba muchas líneas?
– Bastantes
– ¿Me acompañaba mi señora?
– No, ella se quedaba aquí.
– Me gusta, Peláez. Anda, acuéstese, y siga conello. Yo le arropo.
– Es solo un sueño, jefe. No es la realidad.
– Eso ya lo veremos, Peláez, con dinero y voluntadtodo se puede hacer.
– Pero usted no tiene dinero.
– Ya, ni voluntad.
– ¿Entonces?
– Anda, duerma, duerma… nunca se sabe.

 

Miércoles, 27 de junio

 

–¿Qué hace aquí, Peláez?
– Tenemos la mesa de redacción preveraniega, jefe.
– ¿Hoy? Tengo partida de petanca en media hora.
– Nos da tiempo de sobra.
– Está bien…. Usted dirá.
– He preparado un powerpoint.
– ¿Con apio y una pizquita de sal ?
– Eso es el bloody mary, jefe, powerpoint es un programa para laspresentaciones.
– Jefe Peláez, Peláez jefe. Hala, ya estamospresentados, sin programa ni leches. Venga, suelte lo que tenga que decir.
– Tenemos que preparar temas para el verano.
– Ummm… interesante propuesta. Creo que será rompedora.
– Lo hacemos todos los años, jefe.
– Pues pongamos la mierda de siempre, como Kiss FM.
– Nos debemos a nuestros lectores, jefe.
– ¿También a ellos? Que se pongan a la cola deacreedores, que ya da la vuelta a la manzana. Hala, me voy al parque. Fin de lareunión.

Manolo Gil

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