Un deporte serio por carambola

360gradospress conoce de la mano de las promesas españolas del billar francés los secretos de una disciplina que silenciosamente gana la pasión de quienes lo practican y de quienes les rodean.

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Silencio, concentración, luminosidad contenida y centrada enlas mesas, ruido de carambolas. Estamos en un club de billar francés, antetodo, un club deportivo. Porque el billar es un deporte que pugna por entraralguna vez en los Juegos Olímpicos y con muy buenos jugadores en España. Hastatal punto, que las categorías inferiores vienen pisando tan fuerte que amenazancon romper la hegemonía de Holanda y Bélgica, los grandes dominadores deltapete azul, tonalidad que se abre paso en disciplinas a priori minoritariaspara ganar opciones de ser más agradecidas antes las cámaras de televisión.

 

Precisamente, nuestro primer protagonista, David Martínez Bosch, de 19 años,  empezó a jugar al billar francés porque unbuen día se quedó prendado de la disciplina al ver una partida retransmitidapor Eurosport. Tenía 13 años. Sin pensárselo, acudió al club de billar de sulocalidad natal (Moncada) y dijo: “Esto es lo mío”. En su club, ubicado en laprimera planta de una finca dedicada al deporte, hay cuatro mesas de billarfrancés, con sus respectivos marcadores electrónicos y dos minigradas en ambosextremos de la sala, que pueden albergar a unas 30 personas cada una. Reina elsilencio y los focos concentran la atención en las mesas, donde entrena Davidantes de recibir a 360gradospress.

 

Viene pegando fuerte en el concierto internacional delbillar francés. En categoría junior se proclamó campeón de Europa en 2010(Turquía) y fue tercero en el del Mundo celebrado en Holanda, una de las cunasde este deporte. Tímido en las cortas distancias, se suelta cada vez que amarrael taco que, compuesto de dos partes –maza y flecha- le da la seguridad quenecesita para trazar en la mesa lo que más le gusta: carambolas ganadoras.

 

Matemáticas a tresbandas

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El billar francés se juega con tres bolas: blanca, amarillay roja. El objetivo es hacer carambolas consiguiéndolas con un mínimo de tresbandas. Detrás hay muchos cálculos matemáticos de sumas, restas,multiplicaciones y divisiones a partir de las referencias visuales marcadas enla mesa y en las bolas. Cada jugador emplea sus cálculos para no dejar en manosde la improvisación el golpe que puede dar o quitar un campeonato. “Yo recurroa las sumas y a las restas para calcular el punto justo donde debo dar a labola para conseguir la carambola”, explica David.

 

Las partidas en torneos se disputan a tres sets de 15 puntos(carambolas) en la fase previa o de grupos y a cinco sets en la fase final.También hay modalidades que se disputan al primero que llegue a 40 o a 50carambolas. Por eso es importante que el jugador llegue a los campeonatos conmuchas horas de entrenamiento a sus espaldas. “Suelen ser unas tres o cuatrohoras diarias entrenando las posiciones finales de las bolas para asegurar lospuntos en competición y no pasar dificultades”. David pronuncia con frialdadestas palabras, que convierten lo complicado en sencillo, mientras golpea concontundencia una bola y consigue la carambola sin complicación, como muestra deuno de esos golpes de rutina a los que se refiere cuando entrena, pero aclaraque “no hay golpes difíciles, todos lo son, hay que saber ejecutarlos. Puedecostar más conseguir un buen golpeo, por ejemplo, cuando las bolas estánpegadas a una banda”.

 

Aunque a priori no parezca necesario, el jugador de billarfrancés también necesita entrenar el aspecto físico porque “puede llegar ahaber partidas de cuatro horas y tienes que estar muy bien preparado paraaguantar al 100 por 100, tanto física como mentalmente”, asegura el jovenjugador.

 

Con todo, David Martínez Bosch se toma la disciplina demomento como un hobby, “no tengo intención de dedicarme por entero al billar”.Es lo que ocurre con todos los deportes minoritarios, que necesitan elcomplemento del sacrificio y de otras dedicaciones para poder disfrutar sin lapresión de tener que vivir de ello. Nuestro protagonista está estudiando paraaprobar la Selectividad y después, “quizás opte por ADE o Ciencias delDeporte”.

 

El taco

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Cada jugador es un mundo, como el taco que emplea paracompetir. David tiene desde hace un año una joya que le regaló un fabricanteartesano argentino (Alcalde) después de hacerse con el título europeo junior.En el mercado costaría unos 2.500 euros. Pueden ser mucho más caros,dependiendo de las incrustaciones que incluyan (marfil, nácar, oro…). Se podríadecir que es el lado más personal de cada jugador, su taco. David no se olvidacon el que comenzó a jugar: “Me costó 50 euros, lo compré en una tiendaespecializada en billar”. Lo normal es que el taco profesional pese entre 520 y540 gramos, “hay gente a la que le obsesiona un gramo de más en su taco”,señala el jugador. 

 

David se queda entrenando en Moncada y 360gradospress buscaa su siguiente protagonista. JavierPalazón es otro nombre vinculado a los que empiezan a sonar con fuerza enel concierto internacional de billar francés. Tiene 3 años más que David ypertenece al Club de Billar de Paiporta, como Antonio Ortiz, otro de losreferentes. La ventaja de años sobre el otro protagonista consultado por360gradospress también le ha dado un salto en su palmarés: campeón de España,de Europa y del Mundo junior; y ya ha conquistado el bronce en el campeonatodel Mundo sénior. Actualmente es, junto a Rubén Legazpi (Madrid) y Dani Sánchez(Andalucía), los nombres que amenazan la hegemonía de los Países Bajos.

 

“No es un deporte degolfos”

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Palazón, que disfruta de un descanso antes de afrontar afinales de agosto la primera prueba de la Copa del Mundo en Corea del Sur,lamenta la percepción que mucha gente tiene de la disciplina: “Dices billar ymuchos se imaginan lo que vulgarmente se llama como el billar de agujeros, esdecir, que la mayoría de la gente conoce el billar americano y no el billarfrancés”. Un deporte asociado por muchos a otro concepto del billar más cercanoa los bares, a la versión que él considera perjudicial para el objetivo de popularizarla disciplina: “Los padres no quieren que los chiquillos jueguen al billarporque tienen una imagen tipo a la película ‘El buscavidas’, como que el billares un deporte de golfos, en el que se fuma y se bebe. Poniendo en los baresmesas de billar americano se fomenta eso”. Palazón anima a conocer la versióndel billar de carambolas que se practica en clubes deportivos “similares a unclub de fútbol o a un club de balonmano, el billar es un deporte igual deserio. Sería bueno que los padres se dieran cuenta de esos aspectos para quelos niños entraran desde pequeños a jugar a este deporte y se dieran cuenta delo bonito que es”.

 

Tanto David como Javier sueñan con que algún día el billarfrancés sea deporte olímpico. El primero piensa que se conseguirá, aunque es”complicado porque en África no hay muchas licencias y tiene que ser un deporteque se compita en los cinco continentes”. Por su parte, Javier duda que puedaverse algún día en los Juegos Olímpicos: “Siempre he escuchado que el billarestá cerca de entrar, que alguna vez entrará en deportes de exhibición, pero laverdad es que por desgracia  no creo queentre”. Quizás con una carambola de última hora, la disciplina abra la puertaolímpica.

Óscar Delgado

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