“Me gusta que la gente salga del teatro pensando cosas”

Roberto Álamo revisa el sentido del éxito en ‘Urtain’ y se destapa en 360gradospress como fotógrafo y escritor

ÓSCAR DELGADO, Valencia. El camerino parece el vestuario de un boxeador. La meticulosidad con la que están colocadas las prendas, la tranquilidad con la que recibe a 360gradospress y la sensibilidad que imprime a cada contestación, vislumbran la versión más familiar de Roberto Álamo. En corto, Rober, como le llaman en sus círculos más íntimos, hace reflexionar sobre el sentido de la fama y sobre el papel que juega el humor y el amor, tanto en su vida como en la compañía Animalario. Descubrimos a un actor que disfruta del teatro como pocos y que aprovecha el tiempo libre para sacar fotografías humanas y escribir versos que luego comparte con sus seguidores en un blog. Responde a las preguntas con la comodidad del charlador y con buen rollo, el mismo perfil con el que la compañía Animalario desembarca en el Teatro Olympia de Valencia. En Urtain, el actor madrileño da vida a un protagonista marcado por la montaña rusa del éxito.

Animalario y Roberto Álamo van de la mano, ¿te consideras el actor franquicia de la compañía?
Bueno, llámalo como quieras. La cuestión es que llevamos muchos años juntos, casi catorce.

Y respecto a Juan Cavestany, Andrés Lima, Alberto San Juan… Lo mismo, formáis un club de trabajo irreductible, ¿eso es bueno o es malo?
Siempre es bueno que la gente se una y genere proyectos; que se pregunten y se cuestionen diariamente lo que pasa en la vida y en el mundo; y reflexionen… Y si además hay humor y hay amor, pues yo creo que es bueno. El resultado nunca puede ser malo. Uno solo no hace nada. Para nacer, hacen falta dos; para desenvolverse en la vida, siempre tienes que estar con alguien más.

En esta familia, ¿quién es el que pone la nota de humor y quién la seriedad?
Hay un gran catalizador de todos nosotros que es Lima, nuestro director, el que cristaliza nuestro esfuerzo. En cuanto al humor, nos conocimos por el humor. Tenemos un sentido del humor muy similar. No sé muy bien por qué, es una casualidad. Ya nos conocíamos en la escuela y nos admirábamos mutuamente: Guillermo Toledo, Alberto San Juan, Ernesto Alterio, Luis Bermejo, Nathalie Poza y yo. Desde entonces nos unió el sentido del humor que conservamos todavía y el amor: eso es Animalario.

¿Cómo nació la idea de representar Urtain?
Saliendo de la representación de Marat Sade, que fue nuestra anterior obra, fuimos a tomar una caña al bar de enfrente, siempre hay un bar de enfrente, y allí me comentó Andrés Lima el proyecto de Urtain y si lo quería representar yo. Le dije que sí y nos tomamos la caña. Eso fue hace dos años.

Suponemos que habrá ido acompañado de un trabajo físico importante.
Se estrenó en septiembre de 2008 pero ocho meses antes ya tuve que apuntarme a un gimnasio. Perdí 15 kilos de grasa y gané 6 de músculo. Llevo 14 meses viviendo en un gimnasio, entrenando de lunes a viernes 3 horas diarias (dos horas de pesas y una de boxeo).

Cuando toca representar papeles como el de Urtain, movido por la leyenda del éxito que se convierte en vacío, ¿cómo se prepara Roberto Álamo para interpretar ese personaje?
Recopilé todos los vídeos que existían de Urtain y me los fui fagocitando en casa hasta intentar, aparte de su aspecto físico y su forma de hablar, asimilar su personalidad y su forma de exteriorizarla. En Animalario siempre indagamos sobre aquello que nos dificulta amar y sobre lo que nos impide ser más felices y esta obra es un perfecto ejemplo de eso porque habla radicalmente de las emociones, de la afectividad y de la malísima enseñanza que sufrió este país.

El éxito de Urtain fue utilizado en su momento por el poder como emblema de lo español para dejarlo caer después en el olvido. ¿De qué manera hoy en día los personajes públicos podéis huir de esa tiranía de la fama?
Lo que se hizo con Urtain es exactamente lo mismo que se hace hoy con Casillas, Nadal o con Alonso. No hay diferencias. El poder, independientemente del signo que sea, de izquierdas o de derechas, aprovecha siempre lo que genera pasta gansa. Y actualmente si eres guapo y eres deportista de éxito, generas pasta gansa. Mi pregunta sería: ¿por qué mi hijo se tiene que parecer a Casillas? No dudo de que sean excelentes personas, pero se ha hecho un mito de ellos y yo particularmente desconozco cuáles son sus valores. No sé si son tolerantes, ni si tienen inquietudes culturales o por el resto del mundo. Quizás sí es cierto que ahora tienen más base que la que pudo tener Urtain. En cuanto les salgan arrugas habrán gestionado mucho mejor lo que han ganado.

¿Cree que Urtain no tenía esa base que hoy en día si tienen otros deportistas?
Urtain no tenía base; sacaron a un chico de una aldea vasca, lo llevaron a una ciudad, le dieron dinero, mujeres, coches, fama, de todo. Y cuando pasaron seis años, se lo quitaron. Inevitablemente, ese chico acabó mal. Para mí Urtain es como un iceberg, es decir, alguien frío, rocoso, duro y grande por fuera pero que durante toda la obra se va desquebrajando poco a poco hasta caer. Le salía de por sí la afectividad. Era muy corriente verle con un pañuelo encima, que usaba para quitarse lágrimas de emoción que él etiquetaba como derrames en el ojo por evitar reconocer su afectividad. Es un fiel reflejo de una educación donde el hombre tenía que ser duro, fuerte, con dos cojones y no podía llorar.

¿El pañuelo de Roberto Álamo serían la fotografía y los textos que escribe de vez en cuando?
No, porque no son una excusa. Es decir, el pañuelo Urtain lo utilizaba para tapar algo; yo hago lo contrario. La escritura y la fotografía serían mis lágrimas. No hace falta estar mal ni para escribir ni para fotografiar. Son vías de expresión que muestran más cosas de lo que soy. Yo soy Roberto y no necesito un pañuelo.

Cómo prefieres encuadrar la realidad, ¿en blanco y negro o en color?
En blanco y negro, sin duda. Me gusta la temporalidad y el color la pierde.

¿Siempre llevas la cámara en la maleta para sacar fotos de las ciudades por las que viaja Animalario?
Sí, pero sólo encuadro a seres humanos. Fotográficamente hablando, no me interesan las paredes, los monumentos, el campo… Si la fotografía es de un muro, habrá una sombra proyectada de un ser humano que pasa. Me interesa fotografiar al ser humano en situaciones. Por ejemplo, desde hace cuatro años hago todas las fotos de nuestras giras y hemos tenido momentos maravillosos y momentos menos maravillosos que me gusta inmortalizar en fotografías.

¿Utilizas la mentalidad del fotógrafo para encuadrar la forma que tienes de verte a ti mismo frente al público?
No lo he tenido en cuenta nunca; tampoco lo niego. No lo sé.

¿También te acompaña en tu maleta algún libro?
Sí, casi siempre de poesía, de filosofía o biografías. Siempre que vamos de gira larga, necesito sentirme en el hotel o en el apartamento como en casa. Lo consigo yendo los dos primeros días a librerías, comprándome muchos libros.

¿Cómo te organizas para representar, escribir, fotografiar y estar pendiente de tu blog –que también tienes-?
El día tiene 24 horas y yo no estoy 24 horas en un escenario. Cuando era pequeño pensaba que Marlon Brando era Marlon Brando tal y como lo veía; pero Marlon Brando era como lo conocimos una hora al día, como mucho. Las 23 horas restantes era otro Marlon Brando para ser el tipo que va al servicio, el que siente tristeza y felicidad, hace otras cosas…

¿Tienes una cuenta abierta en Facebook?
No tengo Facebook. Pero hace poco un chico que salió fascinado de una función en Madrid creó una discusión en Facebook con mi nombre. Le tuve que pedir por favor que especificara que no era yo porque al responder en el muro lo hacía como Roberto Álamo.

¿Te sorprendió el nombramiento de González Sinde como ministra de Cultura?
Sí, pero no porque tenga nada contra ella sino porque para ser ministro hay que tener unas aptitudes demostradas. Sinde parece una maravillosa persona y una gran directora de cine pero que yo sepa no ha demostrado tener aptitudes para ser ministra. Y no estoy diciendo con ello que no la vea como ministra, que lo podrá hacer perfectamente.

¿Qué opinas del revuelo que se ha montado con la retransmisión en diferido del himno español en la final de la Copa del Rey de fútbol?
Lo que pasó es un reflejo de la realidad, una noticia. Pues tocaba ponerlo. El que haya gente que pita al himno español es un hecho, es noticia. Y si no eres muy ciego y muy corto de entendederas, sabes que ahí hay un problema. Pues ponlo, no lo quites, ni lo escondas.

¿Qué proyectos tienes sobre la mesa después de Urtain?
Pues de momento Urtain estará hasta junio de 2010 y seguiré con mi papel en la serie Águila roja, que ya es bastante.

¿Te sientes mejor como actor de cine, de series o de teatro?
De teatro. La función de Urtain, por ejemplo, es tremenda. El espectador sale conmovido. Lo digo porque todos los días en todas las ciudades hay espectadores en la puerta con los ojos vidriosos. Me gusta que la gente salga del teatro pensando cosas. Eso sólo lo tiene el teatro.

Vicent Chilet

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