“Hoy se ‘permite’ más el perfil de humorista gamberra en España”

Aunque estudió Periodismo y trabajo durante varios años como periodista en prensa y televisión, Llum Barrera se ha hecho durante años con las carcajadas de telespectadores y público teatral como actriz, profesión que desarrolla desde su lado más ácido y mordaz.

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La actriz y presentadora Llum Barrera tiene apuntado en su lista de deseos para este año seguir teniendo retos profesionales, objetivos que le hagan continuar amando su profesión, que durante años combinó con el periodismo y que ha desarrollado muy fructíferamente entre el humor gamberro de sus apariciones televisivas y el drama naturalista de sus obras de teatro. Como La lista de mis deseos, dirigida por Quino Falero, donde interpreta a una mujer que relata su vida después de que le hayan tocado 18 millones de euros.

 

¿Qué nos puedes contar acerca de La lista de mis deseos?

Una mujer cuenta todos los avatares por los que pasa y los pensamientos que le vienen a la cabeza desde que le toca un Euromillones de más de 18 millones de euros. Durante la hora y media de espectáculo narra los deseos que tuvo para gastar ese dinero, los miedos por cómo cambiaría su vida si contara que le había tocado (si sería feliz, si perdería amigos, etc.), como nos pasaría a cualquiera de nosotros. Por ello es una obra que nos identifica bastante a todos.

 

Estamos acostumbrados a verte más en comedia, pero ¿cómo es hacer una obra más dramática como esta? ¿Te gusta más un género que otro?

Soy una cara televisiva asociada a la comedia, pero en mi trabajo como actriz últimamente he hecho bastante drama. En esta obra la gente ríe y llora en diferentes momentos con un personaje muy naturalista. Pero forma parte de mi trabajo como actriz meterme en personajes distintos que viven cosas distintas y el público sale del teatro feliz, no deprimido.

 

Imagino que cada género tiene su encanto y que puedes tirar más hacia un palo que hacia otro.

No, es mi trabajo: me dan un personaje, sea del género que sea, y lo construyo con mi director. Y ello me divierte mucho.

 

¿Te quedas más con la televisión o con el teatro?

Yo me quedo con todo. Me encanta mucho hacer una serie diaria y haber aprendido su ritmo o que me llamen para un capítulo semanal como Cuerpo de élite. Me gusta adaptar mis capacidades interpretativas a cada ritmo y a cada medio. El teatro te da mucha tranquilidad para ensayar y preparártelo todo, al contrario que la tele. Lo que venga, si es bonito y me motiva, me tiro de cabeza.

 

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Antes de dedicarte a la actuación, estudiaste Periodismo y ejerciste como periodista durante varios años. Incluso todavía sigues ligada a la profesión a través de la radio y la televisión. ¿Qué te atraía de este trabajo?

De pequeña siempre era la que organizaba las fiestas de fin de curso del colegio: escribía los textos, dirigía, montaba coreografías. Y, a la vez, era la portavoz. Tenía parte de periodismo y de espectáculo. Cuando acabé COU, tenía claro que la comunicación era lo que más me gustaba, pero me sugirieron también hacer Interpretación. Mi madre fue muy racional y me recomendó estudiar Periodismo, pero sin dejar de lado la actuación, por lo que mantuve siempre vivo el gusanillo. Cuando acabé la carrera empalmé directamente con el Institut de Teatre de Barcelona y vi que tenía más vocación por una cosa que por la otra. Aun así, me sigue gustando mucho hacer entrevistas y seguir la actualidad.

 

¿Cómo ves el panorama actual de la profesión de periodista en nuestro país?

Muy precario en cuanto a sueldos y a inseguridad laboral, ya que crecen los despidos, sobre todo, de aquellos periodistas que no se reciclan. Porque la prensa escrita tiene que competir con la inmediatez de la noticia digital y sus profesionales también. Hay que agudizar más el ingenio, lo que hace que el trabajo pueda llegar a ser más ilusionante hoy al abrirse diferentes vías de comunicación con Internet, más posibilidades de informar con un plus que te diferencie.

 

¿Crees que la radio seguirá por muchos años?

Sí, al contrario que la prensa escrita, a la que le veo un futuro más negro por la falta de anunciantes y la irrupción de internet. Y aquellos medios que disponen de versión digital por suscripción lo tienen complicado por la cantidad de información gratuita que hay. Pero la radio es mucho más cómoda porque la puedes escuchar mientras haces otras cosas, no requiere de un tiempo extra. La radio es un medio que sigue teniendo la cercanía que transmite la voz del locutor que da la información.

 

¿El humor que desprendes en muchas de tus apariciones televisivas te acompaña también en tu vida personal?

Intento tomarme la vida siempre con buen humor, pero no estoy todo el día como unas castañuelas. Aunque no difiero mucho de cuando salgo en televisión y no hago un personaje como, por ejemplo, en Zapeando, donde soy bastante gamberra y con sentido del humor. Me gusta mucho sacarles punta a las cosas. Lo que pasa es que luego la gente se sorprende cuando me encuentra en Mercadona delante de los estantes de yogures y tengo cara de ‘acabo de salir del gimnasio y estoy comprando con mi niño’. La vida es así.

 

¿Hay más cabida actualmente para las mujeres que se dedican al humor en la televisión o los escenarios?

Hoy en España se ‘permite’ un poco más el perfil de humorista gamberra tipo anglosajón, combativa y cafre, aunque seguimos siendo bastante conservadores en este sentido. A mí misma me da pudor a veces hacer chistes sobre según qué cosas, aunque me gusta verlo. Aquí todavía se le permite más a un hombre que a una mujer, aunque hayamos avanzado un poco. La cosa no es que haya más mujeres humoristas que hablen de cosas de chicas, sino que puedan hablar de todo como los hombres y que no incomode.

 

¿Proyectos para este año?

Seguir con la gira de La lista de mis deseos, con el programa Agafa’m si pots de la IB3 (televisión autonómica balear), en Zapeando (La Sexta) y en Servir y proteger (La 1). Más no te puedo contar.

 

¿Tienes tu propia ‘lista de deseos’ para este año?

Sí, me hago dos listas al año con propósitos: en fin de año y en septiembre, cuando se ‘empieza el curso’. Siempre pido que me salgan retos profesionales: trabajar con gente nueva, hacer papeles que nunca me habían dado, etc.

David Casas

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