Un futuro para ellas en India

En algunos lugares del mundo las niñas dejan de serlo antes de tiempo. Ocurre, por ejemplo, en la India. Para cambiar esa realidad trabaja el Hogar de las Niñas, donde les proporcionan comida diaria, un techo y acceso a la llave de un futuro con nuevas miras: la escolarización. Guzmán Lago gestiona la casa-residencia y hablamos con él aprovechando su viaje a España para la presentación de un documental sobre la ONG, dirigido por Marcel Cifré y Raúl Roda.

[Img #23055]

En medio de un bosque tropical cercano a Calcuta, en Bengala Oeste, unas 280 niñas viven como niñas. Lo que puede parecer una obviedad no lo es tanto en la India. Sus familias acuerdan matrimonios cuando apenas tienen catorce años, labran la tierra cuando deberían tener entre manos un juguete y no una herramienta y conocen desde la infancia el duro trabajo de la construcción. Dan a luz a bebés a edades muy tempranas y sus hijas repetirán su historia, que se cierra en un círculo vicioso de pobreza.

 

En el Hogar de las Niñas (Ma Sarada Shishu Tirtha) trabajan para alejarlas de ese destino y acercarlas a las posibilidades que brinda la educación. “Se les proporciona una casa, alimento y escolarización”, explica Guzmán Lago, representante de esta residencia-escuela organizada desde el año 2011 por españoles. Guzmán vive con ellas y tiene muy claro lo que pretende: “darles la oportunidad de elegir y de ser libres. Las niñas en India crecen viendo cómo las mujeres no deciden y dependen de sus maridos porque no tienen a dónde ir”. De hecho, esta filosofía de vida “está tan arraigada que con que el 10% de las niñas que acogemos cambie esa visión ya será todo un éxito”, mantiene.

 

Para estas niñas mostrar las emociones y sentimientos, expresarse al fin y al cabo, no es habitual. Por eso, cuando “las vemos disfrutar de su infancia es muy bueno porque la realidad te pone en tu sitio: es difícil ayudar”. Pero empeño no les falta. Según Lago, en estos momentos la casa-escuela está sobreocupada, pues “hay más niñas de las que podemos acoger”. La ONG cubre el 80% de los gastos de la residencia y el 20% restante llega por parte de donaciones de ciudadanos locales. Mientras Guzmán hace números en voz alta se evidencia que son necesarios malabares para hacer frente a los costes.

 

Tribales

El año pasado recibieron 140 peticiones de acogida, pero sólo pudieron aceptar a 12 que se encontraban “en una situación extrema”. Las pequeñas que viven en esta casa tienen el certificado Below poberty line que otorga el gobierno local a quienes viven por debajo del umbral de pobreza. Todas ellas comparten algo más: son tribales. La mayoría pertenece a la tribu Santhal y no conoce más allá de la aldea en la que vive. Guzmán Lago, que reside en India desde 2003, está empeñado en mostrarles que no existe un solo horizonte y que es posible abrir nuevas ventanas que permiten que corra la brisa fresca de la libertad que llega gracias a un lápiz y un cuaderno. En estos momentos, cuatro niñas acogidas por esta ONG ya van a la Universidad y otra es profesora de inglés. “¡Y es una excelente maestra!”, recalca Guzmán.  

 

[Img #23053]
Con el fin de mostrar cómo se trabaja en esta residencia se ha presentado recientemente en Madrid el documental titulado con el mismo nombre de la ONG. En 60 minutos, Marcel Cifré y Raúl Roda, responsables del guion y la dirección, valoran el impacto positivo del Hogar de las Niñas en la comunidad Santhal, se acercan al delta del Ganges para hablar con las familias de las pequeñas y se adentran en su día a día.

 

El documental, que se presenta el 3 de noviembre en el cine Girona de Barcelona tras haber sido proyectado en Madrid, “intenta retratar la alegría de las nenas que, posiblemente, es lo que más perplejos nos dejó”, cuenta Cifré. Estuvieron alrededor de un mes y medio rodando y, con el tiempo, “las niñas no prestan atención a las cámaras y los equipos, lo que te permite captar escenas con mucha naturalidad y con gran valor emotivo”.

 

Guzmán asegura que este proyecto audiovisual es recurrente en sus conversaciones con ellas porque, según dice, “quiero que aprendan el concepto de solidaridad y que sepan que hay quien piensa en ellas sin ni siquiera conocerlas”.

 


@Lorena_Padilla

 

Laura Bellver

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

8 − uno =