Gaitas para Hassane

Un pueblo entero contra la extradición de un joven mauritano al que ‘adoptaron’ como uno más

VÍCTOR SARIEGO, Pontevedra. Listo para sentencia. Una vida en tres palabras. Más de 50 vecinos de Cangas, en su mayoría de la parroquia de Aldán, realizaron el martes pasado al mediodía una concentración ante los juzgados de Pontevedra para apoyar a Hassane Moctar, un ‘sin papeles’ que lleva tres años en Galicia y que antes de Navidad, fue acogido, “como uno más” por la familia Veiga, de dicha localidad. Miguel y Jessica Veiga, que con rotundidad lo definen como su “verdadero hermano”, recogieron más de 5.000 firmas de apoyo en apenas cuatro días. En el exterior del juzgado los vecinos de esta villa marinera, famosa por su tradicional combatividad, extendieron varias pancartas y realizaron un mural de manos negras para dejar patente su repulsa a “una ley injusta”. La entrada y salida de Hassane al juzgado estuvo arropada con gaitas para este embajador de la injusticia que dejaron constancia de un deseo colectivo: el de que la estancia temporal del africano se convierta en indefinida.

La práctica totalidad del pueblo le da su apoyo. Desde su familia ‘adoptiva’, entre los que se encuentra una bisabuela de 94 años, que con gran lucidez, modernidad y criterio dice “no entender esta injusticia”, hasta los chavales más jóvenes, que ven en el “rapaz africano” un amigo verdadero. Entre los que pudieron acudir también estaba Josefa Rial, que vive muy cerca de la casa que la familia que ha ‘adoptado’ a Hassane le ha cedido sin condiciones. Josefa es una mujer mayor, pero vital, enérgica, sincera, luchadora, y rotunda, que imprimiendo su mano en la pancarta, grita con emoción: “¡suerte Hassane, te la mereces!” para después explicar, en profundo gallego por supuesto y limpiándose las lágrimas mayormente de rabia, que “todo el mundo tiene derecho a buscarse su sustento” y que “¿cuál es su delito?, ¿ser emigrante, como lo fuimos tantos y tantos gallegos?”.

Hassane estuvo emocionado en todo momento hasta el punto de que antes de entrar a juicio no pudo declarar nada a los medios de comunicación. El aspirante a pescar en Galicia afrontaba una posible sentencia de extradición. “Lo grave del caso” es que se enfrenta no sólo “a la repatriación”, dicen sus allegados, sino que como explica su abogada, Beatriz Cal, “si lo expulsan, en Mauritania, que está regida por una fuerte dictadura, puede ser encarcelado durante al menos cinco años”. Antonio Carballo, un pescador retirado de Cangas que conoce bien África, recuerda además que “las cárceles de aquel país son muy diferentes a las europeas”, describiéndolas como “inhumanas”.

Firmas no vinculantes
El fiscal pidió que se mantenga la orden de extradición, alegando que “en tres años, Hassane no hizo nada por regularizar su situación”. Por su parte, Cal solicitó la única alternativa posible: el pago de una multa y la concesión de un tiempo para que el acusado pueda hacer legal su permanencia. Hassane dijo que no había podido cambiar su situación “porque no sabía cómo hacerlo ni dónde acudir” y porque cuando llegó, “no conocía a nadie y no hablaba castellano”.

La defensa rogó que se tuviera en cuenta el apoyo mostrado por sus vecinos, y el hecho de que “el acusado no ha cometido ningún delito, no está implicado en nada negativo y tiene pendientes varias ofertas de trabajo”.
La jueza, que dijo no poder admitir las firmas, decidirá según la ley. Por eso, tanto Hassane, como su abogada manifestaron a la conclusión del proceso que “todo salió como esperábamos, aunque seguimos con esperanza e ilusión”. La sentencia tardará al menos un par de meses. Mientras tanto, este joven pescador mauritano de 24 años, el mayor de 10 hermanos, que llegó a España en patera sin apenas saber leer y escribir, volvió al pueblo de Aldán que lo acogió sin prejuicios. Para muchas personas de las que ayer estaban ante el juzgado de Pontevedra, la jueza tendrá que elegir “entre ley y justicia”, lo que Blasco Ibañez en su novela ‘Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis’, definía como “decantarse, tomar partido”.

Segundo Tercero Iglesias

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