Lentejas

¿Dónde está la sede del periódico de Peláez? En provincias, no sabemos más. No conocemos con exactitud el lugar en el que se haya esta misteriosa redacción, pero sí que sabemos que el director tiene menos idea aún por cuanto el pasado jueves no fue a trabajar –o a pasar el rato– ya que estuvo festejando San Isidro creyendo que vivía en Madrid.

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Lo ciertoes que no puede sorprendernos tal despiste en un hombre que también cree habernacido en Bilbao o que utiliza cualquier excusa con tal de llevarse algo a laboca. Esta semana, sin ir más lejos, fingió estar enfermo y, posteriormente, nole importó dejar de cubrir la información con tal de escuchar de la voz dePeláez una palabra para él mágica: Lentejas.

 

 

Viernes, 16 de mayo

 

– Buenos días,Peláez.
– ¡Jefe! ¿Dónde se metió ayer?
– Ayer era festivo, hijo, San Isidro.
– Eso era en Madrid.
– ¿Y no estamos en la capital del reino, acaso?
– No, jefe, estamos en provincias.
– Los de Bilbao estamos donde nos da la gana.
– Usted no es de Bilbao.
– Los jefes hacemos lo que nos sale del sombrero.
– Así el negocio se resentirá.
– ¿Cómo mi rodilla con la humedad?
– Más. Si sigue vagueando, fracasaremos.
– ¿Descenderemos a segunda división?
– Tendremos que cerrar la persiana.
– Oh, no, me da miedo la oscuridad.
– Si duerme dieciséis horas diarias sin un rayo deluz…
– Duermo para no sentir miedo, Peláez. Con los ojoscerrados no me doy cuenta. Mire.
– Jefe…
– Zzzzz…
– ¿Se ha dormido de pie a plena luz del día?
– Zzzzz…
– ¡Despierte!
– Zzzzz…
– Muy bien, pues yo me voy de un portazo. Adiós.¡¡¡¡Plum!!!!
– Zzzzz…
– …
– ¿Peláez? ¿Dónde está? ¿Peláez? ¿Peláez?¿Peláezzzzzzzzzzz?

 

Lunes, 19 de mayo

 

– ¡Ayyyyyyy!
– Jefe…
– ¡Ayyyyyyyyyyyyy! ¡Me hace mucho daño, Peláez!
– Pero si aún no he desempaquetado la jeringuilla.
– Cada uno tenemos nuestro umbral de dolor.
– El suyo está por los suelos.
– ¡Ayyyyyyyy! ¡Cómo pincha!
– ¡Si me estoy lavando las manos!
– Es usted un inútil, qué dolor…
– Quejica.
– Ya… lo que usted diga… ¡menudo enfermero depacotilla!
– No soy enfermero, jefe, soy periodista.
– ¡Hala! ¡Además intrusista! ¡Esto es un escándalo!
– ¿Sabe qué? No le voy a poner la inyección.
– ¿Por qué?
– Porque usted no tiene remedio…
– Bueno, pues tráigame un whisky para calmar losdolores.
– Así que era eso…
– ¿Qué?
– Usted ni está enfermo ni nada, solo quería unaexcusa para beber…
– No le oigo bien, los dolores me dejan sordo…
– Seguro…
– ¿Cómo dice? ¡¡¡¡No le oigo nada!!!!
– Tome, aquí tiene el whisky.
– Glup glup glup… mejor, ya estoy mejor. Muchasgracias hijo.
– Pufffff…

 

Martes, 20 de mayo

 

– Buenos días,jefe.
– Esto me huele mal, Peláez.
– Lo lamento, se me ha quemado el cochinillo delaperitivo.
– No me refiero a eso, me refiero al futuro delperiodismo.
– No se preocupe por eso, jefe.
– ¿Por qué?
– Porque no existe, no hay que preocuparse de algo queno existe.
– ¿Y a qué vamos a dedicarnos?
– Usted puede seguir jugando al minigolf, como hacetodos los días en el despacho.
– ¿En serio?
– Claro.
– ¿No es algo exclusivo de directores de periódicosde provincias?
– No, jefe.
– ¿Seguro que no viene en el convenio colectivo?
– Seguro. Puede hacerlo toda la vida.
– Dios, qué alegría me ha dado.
– Me congratulo de ello, jefe.
– Y ahora probemos ese cochinillo.
– Está calcinado.
– Algo se podrá aprovechar, hombre.
– Mire, parece carbón.
– Ummm….qué crujientito ñam.
– Lo veo y no lo creo, jefe.
– Pues no lo crea, pero tráigame un vinito.
– Aquí tiene.
– Gracias Ñam glup Gracias por hacerme feliz.

 

Miércoles, 21 de mayo

 

– Buenos días,Peláez.
– Caquita vacuna, jefe.
– ¿Cómo dice?
– Estoy harto.
– ¿De qué?
– No ofrecemos contenido de calidad.
– ¿Cómo que no? ¡Es la mejor ginebra del mercado negro!¡Sabe de maravilla y cura las anginas!
– Me refiero al periódico.
– Ah, ya está con las cosas del currar…
– Es que solo damos noticias de agencia…
– ¿Y cómo lo solucionamos?
– Solo hay una manera: estando al cabo de la calle.
– Si quiere doy una orden a todos los redactores,colaboradores, columnistas, corresponsales y enviados especiales para quesalgan a la calle en busca de noticias.
– No hace falta, jefe.
– ¿Por qué?
– Porque todos los redactores, colaboradores,columnistas, corresponsales y enviados especiales son el mismo.
– ¿Y de quién se trata?
– De mí.
– ¿No hay nadie más?
– No.
– ¡Pues salga a la calle!
– ¿Y quién va a hacer la comida?
– Olvídese de la calle, sigue como siempre. Acerasy farolas.
– ¿Lo ve? Esto es el acabose.
– ¡Bah! No es para tanto. Hay cosas másimportantes… ¿Qué hay para comer?
– Lentejas.
– Dígalo otra vez.
– Lentejas.
– ¿No es música celestial? Repítalo.
– Lentejas.
– Una más
– Lentejas
– Otra…
– Lentejas…


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Javier Montes

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