Entre arenques y parchís

Seguro que a ustedes les ha sucedido también. En algún momento de la vida se han cruzado con alguien que ha ejercido gran influencia en su manera de pensar o en su carrera profesional. Suelen ser considerados como auténticos padres por la entrega y devoción con la que nos han tratado siempre.

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Algo asícree el jefe de Peláez que le ha sucedido con su vasallo periodista, si bien nole ha enseñado más que la mejor manera de empinar el codo o escapar de losacreedores que suben por las escaleras. Así, sintiéndose un padre noreconocido, ha terminado una semana complicada que comenzaba con un resfriadodel ínclito jefe cogido en pleno Golpe de Estado del 81y que transcurrió entrepartidas de parchís y ahumados de arenques. Nada nuevo bajo el sol de este sinpar periódico.

 

 

Jueves, 13de marzo

 

– Buenos días,jefe.
– ¡Atchís! días, Peláez.
– ¿Está constipado?
– Desde el 81, cogí frío en el Golpe de Estado y hastahoy.
– ¿Estuvo cubriendo el Golpe de Estado?
– No, lo escuché por la radio, pero con la ventanaabierta. ¡Atchís!
– Pues ya sabe, jefe, zumo de naranja.
– Correcto. Con cuatro churros azucarados, café doble,copita de anís y unos torreznos. Desayuno mediterráneo. ¡Atchís!
– Quiero decir que tome zumo de naranja para elcatarro.
– ¡Atchís! ¿Para el catarro?
– Claro, tiene vitamina C, es estupendo.
– Perfecto, compre sesenta kilos de naranjas
– ¿Sesenta?
– Tengo mucho catarro, Peláez, pero mucho.
– Está bien. También necesitaré un exprimidor.
– Hable con ese acreedor de ahí, no para deexprimirme.
– ¿Tanto le debe?
– Hasta el catarro era suyo.
– Hablaré con él.
– ¿Hará eso por mí? ¡Atchís!
– Solo si se cuida y toma zumo. Tome, aquí tiene unvaso.
– ¿Puedo añadirle un poquito de ginebra?
– No.
– Está bien… Glup glup glup. Está rico…
– Claro, jefe… ¿Se encuentra mejor?
– Pues sí. Aunque, me entra algo extraño por lanariz…
– Es oxígeno, jefe.
– Oxígeno… mola.
– Perfecto. Ahora voy a hablar con el hombre.
– Suerte, Peláez. Respirando espero.

 

Viernes, 14de marzo

 

– ¡Peláez!
– Dígame, jefe.
– ¿Le gusta este piano?
– Jefe…
– ¿No le agrada?
– Son las uñas de sus pies, no un piano.
– Carajo.
– Sí, jefe, es que no se las veía con la barriga.
– Tengo que ponerme a dieta.
– Lleva así toda la vida…
– No tengo fuerza de voluntad… Bueno, ¿qué estáhaciendo?
– Ultimando el suplemento dominical.
– Déjelo y échese un parchís.
– No puedo, jefe, mañana hay que enviarlo aimprenta.
– Sáquelo el lunes.
– ¡Es dominical!
– Llámelo lunático.
– Usted sí que es un lunático.
– No se pase. Tire el dado.
– Cinco. Salgo de casa.
– Me rindo.
– ¡Jefe! Si acabamos de empezar…
– ¿Lo ve? no tengo fuerza de voluntad… estoyacabado…
– Está bien, jefe, volvemos a empezar.
– Gracias…
– Venga, tire usted.
– Un puto uno buaaaaaaaaa…
– Repita, jefe…
– ¡Cinco!
– ¿Lo ve? Usted puede…
– Le voy a destripar, Peláez.
– ¿Estaba fingiendo?
– Jejeje… ¡seis! ¡Vuelvo a tirar!

 

Lunes, 17de marzo

 

– Buenos días,jefe.
– ¡Constipados no!
– ¿Qué?
– ¡Gripe fuera!
– ¿De qué habla?
– ¡Nosotros tosimos, nosotros decidimos!
– No le entiendo…
– Me manifiesto contra el invierno y a favor de laprimavera. Que la pongan de una vez.
– Eso no depende del gobierno, jefe.
– ¡Todo depende del gobierno! ¡Menos el capullo deMessi, que es autosuficiente!
– No, jefe, no es así.
– Se equivoca, Peláez, ayer miles de ciudadanossalimos a la calle e hizo un sol del carajo. ¡Porque defendimos nuestrosderechos!
– Es al revés.
– ¿Defendimos nuestros izquierdos?
– No, hacía sol, luego salieron a la calle.
– ¿Es que usted no se manifestó?
– Estuve aquí trabajando, jefe.
– Luego querrá primavera universal, sin copago.
– La primavera siempre es universal.
– Usted no vivió en la dictadura, hijo. Cuarentaaños de invierno.
– Eso es metafórico.
– ¡Y una mierda! ¡Me congelo solo de pensarlo!
– Está bien, jefe, bueno, voy a trabajar…
– De acuerdo, yo subiré a manifestarme a la azotea.
– ¿Con periódico, copa y hamaca?
– Pues sí, espero que no me lo confisquen losgrises.
– Ya no hay grises, jefe.
– Cierto, gracias a gente como yo, el cielo esahora azul.
– Lo que usted diga.
– Adiós.
– Adiós.

 

Martes, 18de marzo

 

– ¡Jefeeeee!¡Fueeeeeego!
– Se equivoca.
– ¡Vámonossssssss!
– Ni de coña.
– ¡Jefeeeeeeeeeeeeee!
– Que soy yo, Peláez.
– ¿Su puro otra vez?
– No, hombre, estoy ahumando unos arenques.
– ¿Qué?
– Sí, rollo nórdico, ya sabe.
– Jefe, esto es una redacción.
– Pruebe, pruebe.
– Me niego.
– Están para chuparse los dedos.
– No lo niego, pero debemos centrarnos en eltrabajo.
– No me centraré jamás, siempre seré comunista.
– Pues ejerce de déspota empresario.
– ¿Qué la hace pensar eso, vasallo?
– Ha recortado mis derechos sindicales.
– No los he recortado, se los he quitado.
– Pues peor aún.
– Es la nueva vía.
– ¿Ah sí? ¿Y en qué consiste?
– Arenques, vino blanco y pasión desenfrenada.
– No pienso acostarme con usted.
– Lo haremos de pie.
– Jefe, está perdiendo los papeles.
– No, los quemé para hacer el humo.
– ¿Qué papeles?
– Periódicos antiguos, su contrato… cosas así…
– ¿Mi contrato?
– Nos ata nuestra palabra, Peláez.
– ¿Promete pagarme el sueldo firmado?
– No recuerdo haber firmado nada…
– ¡Jefe! ¡No tiene palabra!
– Salud, Peláez, no se agobie.
– No quiero vino.
– Glup Usted se lo pierde glup.
– Me voy a trabajar.
– Aquí le espero Ñam.

 

Miércoles,19 de marzo

 

– Buenos días,jefe.
– Ejem.
– ¿Cómo se encuentra?
– Ejem ejem.
– ¿Perdón?
– Ejeeeeeem…
– ¿Qué le pasa?
– ¿No piensa felicitarme en mi día?
– ¿Se llama José?
– ¡No, por favor!
– ¿Entonces?
– Yo… soy… tu… padre…
– ¿Qué?
– Lo que oye, Peláez.
– Eso es mentira.
– ¿Ah sí? ¿Quién le enseñó a andar en bicicleta?
– Mi hermano mayor.
– ¿Y quién le llevó por primera vez al zoo?
– Mis verdaderos padres, Agustín y Margarita.
– ¿Quién le dio las primeras nociones deperiodismo?
– Mis profesores en la facultad.
– ¿Quién le enseñó lo que era el amor?
– Las mujeres que se cruzaron en mi vida.
– ¡Me cago en la hostia! ¡Desagradecido! ¡Ledesheredo!
– Es que no soy su hijo, jefe…
– Me decepciona usted, Peláez…
– Pero siempre será un ejemplo para mí, jefe…
– ¿De verdad?
– Sí. Y no es necesario celebrarlo cuando diga ElCorte Inglés, sino todos los días.
– ¿De verdad?
– De verdad.
– Brindemos, Peláez.
– Chin chin.
– Glup glup glup glup
– Jefe…
– Glup qué glup glup
– No ha puesto champán en mi copa…
– Cuando seas padres comerás huevos, Peláez. ¡Glup!


Los cables de lasconversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en laredacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario enla página oficial en Facebookde 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

Adrián Cordellat

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Irrepetible

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