Una semana de muerte

La muerte, aunque afortunadamente más como reflexión que como realidad, ha sido el tema central de la última semana en la redacción de nuestro querido periódico de provincias. Así, descubrimos que el director se ha pasado a la comida vegetariana por miedo a un “cactus” cerebral, lo que le ha hecho tener gases y desplazarse de un lado para otro a dos metros del suelo.

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También ha planeado la sombrade la muerte sobre la redacción al saber que este invierno no tendráncalefacción y correrán el riesgo de perecer congelados. Para finalizar, Peláezha decidido celebrar Halloween asustando a su jefe quien, finalmente, haentendido que el disfraz de su pupilo no era otra cosa que una bella metáforasobre el periodismo.

 



 

 

Jueves, 25 de octubre

 

– Buenos días, Peláez.

– ¡Jefe!

– ¡Qué!

– ¡Está volando!

– Tan solo planeo unpoquito, Peláez, un par de metros.

– Aun así, es unapropiedad sobrehumana…

– Qué va, hombre, songases. No paro de comer vegetales.

– ¿Vegetales? ¿Usted?¿El rey del chuletón?

– Me han destronado,hijo.

– ¿Quién?

– El puto miedo. Noquiero que me de un cactus cerebral.

– Ictus.

– ¡Salud!

– No, me refiero a quese llama así, no cactus.

– Pues dígamelo, coño,no estornude.

– Es que no…

– ¡Bah! Cállese y abrala ventana que voy a ver si llego volando hasta el bareto de la esquina.

– A ver si se cae, jefe.

– No tendrás esa suerte,Peláez, no tendrás esa suerte.

 

 

 

Viernes, 26 de octubre

 

– ¡Jefe!

– Qué paaaaaaaaaaasa, pesadín…

– ¿Ha echado alredactor de local?

– Por supuesto.

– ¿Y eso?

– Es lo que se lleva,Peláez.

– ¿El qué?

– El minimalismo. Menoses más. Como Ikea.

– Ya, pero esto sonpersonas, no sofás y estanterías.

– Pues como el fútbol.

– ¿El fútbol?

– Con diez se jugamenor que con once. Ya lo decía nosequién.

– ¿Y se puede saber quiénva a redactar esa información?.

– Pito pito gorgoritoquién redactará el articulito…

– No me vacile, jefe.

– Venga, le daré unchicle.

– Esto es intolerable.

– De sandía, que huelena leguas.

– Me voy, jefe.

– ¿Abandona?

– No, me voy a laredacción, a escribir.

– Eso es un hombre y lodemás, chorradas.

– Algún día abandonaréde verdad.

– Imposible.

– ¿Por qué?

– Le echaré antes.

– Buffff…

 

 

Lunes, 29 de octubre

 

– Peláez, diga un número deluno al diez.

– ¿Otra vez, jefe?

– Venga, la última…

– El cuaaaatro…

– ¡Qué suerte! ¡Le hatocado!

– ¿Y qué es ahora?

– ¡Jugar a la escoba con sudirector!

– Tengo que escribir sobrelos presupuestos del Estado, jefe.

– ¿Para qué?

– Para informar…

– Pero los presupuestostodo el mundo los presupone, hombre, por eso se llaman así… ¡Venga, no hacefalta que escriba nada!

– ¿Y esa página? ¿Quéhacemos con ella? ¿La dejamos en blanco?

– Claro, hombre, paraque los niños coloreen. Tenemos que dirigirnos a todos los públicos.

– Está perdiendo elnorte, jefe.

– Y usted acaba deperder el siete de oros, pringao. ¡Jo jo jo!

 

 

Martes, 30 de octubre

 

– Peláez, acérquese.

– Dígame, jefe.

– Acérquese más.

– Ejem…

– Acérquese más, ¡leñe!

– Ya nos tocamos, jefe…

– Así, necesito sucalor, cenutrio. Me muero de frío.

– Pronto ya pondrán lacalefacción, jefe.

– Me temo que no…

– ¿No?

– No entra dentro delpresupuesto de este año.

– ¡Jefe! ¡Noscongelaremos!

– Piénselo de otromodo, Peláez, seremos inmortales, como William Randolph Hearst.

– No sé si losoportaré, jefe.

– Que sí, hombre,piense en las margaritas que nos haremos, Peláez, habrá escarcha a raudales.

– Usted siemprepensando en lo mismo, jefe.

– No solo pienso entequila, Peláez, el whisky también está en mi mente a todas horas.

– Bueno, jefe, me voy ahacer la información bursátil.

– Defina bursátil.

– La bolsa.

– Ah… Coñazo, ¿no?

–  Total.

– Que sea leve…

– Eso espero, jefe.


 

Miércoles 31 de octubre

 

– ¡AGGGGGGGHHHHHHHHHH!

– Jefe, soy yo.

– ¿Usted quién?

– Yo, jefe, Peláez.

– ¿Peláez? ¿Ha muerto?

– No, jefe es undisfraz de Halloween.

– ¿De qué?

– Halloween, la fiestadel día de los muertos.

– ¿Y de dónde ha salidoesa fiesta? Y, lo más importante, ¿se bailan pasodobles en ella?

– De Estados Unidos, jefe.Y no, no se bailan pasodobles.

– Putos yanquis… Noshan conquistado. Desde ahora negaré su existencia, no avivaré la llama de suimperialismo.

– ¿Y ese donut, jefe?

– Tá rico. Pero es que esafiesta… uuuu… qué miedo…

– Es divertido, jefe.Venga, baje de la lámpara.

– Está bien, pero no seme acerque.

– Es solo un poco demaquillaje…

– Ya, pero acojona.

– Tranquilo, no le harénada…

– ¿Sabe qué parece?

– ¿Iniesta?

– No, el periodismo.

– ¿El periodismo?

– Sí, el periodismo. Descanseen paz.


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.


La foto es de Marga Ferrer

David Barreiro

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