Tras la Fiesta del Cine

Hace unas semanas se celebró con gran éxito la quinta edición de la Fiesta del Cine, y aún dura la resaca. Muchas imágenes poco habituales han aparecido en casi todo los medios de comunicación que demuestran la buena acogida de esta iniciativa: largas colas y miles de espectadores abarrotando las salas, como hacía tiempo que no se veía en nuestro país.

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Según Rentrak Spain y la federación de productores españoles (FAPAE), durante los tres días que duró el evento se vendieron 1.513.958 entradas, a2’90€ cada una, y participaron 2.924 salas correspondientes a un total de 323cines de toda España. En definitiva, se vendieron un 663% más de entradas que durantelos mismos tres días de la semana anterior a la celebración de la Fiesta delCine. Un porcentaje que no es moco de pavo. El cine dio el cante con soberbiodo de pecho. Vaya si lo dio.


No obstante, los resultados llaman a lareflexión para evitar las alucinaciones que pueden precipitar una muerte por éxito.Las borracheras son malas, pero esta puede ser letal. La buena acogida de la Fiesta demuestra quelos españoles van al cine si el precio lo permite, incluso a ver películasespañolas.


Lo digo por las vejatorias declaraciones que hace unos días hizo el Ministro Montoro justificando los recortes al sector del cine en losPresupuestos Generales del Estado 2014, alegando falta de calidad en lasproducciones. De las diez películas más vistas en la Fiesta, cuatro fueronespañolas. Ningún ministro debe faltar al respecto a la ciudadanía. El sectordel cine español y los espectadores son ciudadanos. Respeto y educación. Lasocarronería debe evitarla cualquier cargo público.


Elcine padece desde hace años una gravísima  crisis de espectadores, crisis que se ha vistoagravada por la subida del IVA que ha expulsado de la salas a muchos de lospocos espectadores que aún quedaban. Lo he dicho en repetidas ocasiones, lasubida del IVA aniquila la industria cultural. Y el cine es cultura. Losresultados de la Fiesta del Cine demuestran, por tanto, que el precio de laentrada es un condicionante decisivo a la hora de ir al cine, más en tiempos decrisis y bolsillos resecos. Otra cuestión es si se puede rebajar el precio delas entradas.  La industria del cine ennuestro país es débil.


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Aquí ni losproductores, ni los distribuidores ni los exhibidores hacen su agosto. Estoyconvencido que se pueden ajustar precios. Ojo, pero sin hacer ni un ERE más.Todo pasa por una búsqueda de soluciones conjuntas entre Administración,productores, distribuidores y exhibidores.


Claro que con declaraciones como ladel Ministro Montoro y con recortes como los que se prevén para 2014,  el clima es borrascoso. Mantener el precio dela entrada como en la Fiesta del Cine,  a2´90€ no es posible, pero sí a un precio más bajo que  el actual. Ha quedado patente que losespectadores vuelven a las salas con precios asequibles.


También han cambiado los maneras de consumir el cine.Está la televisión, el dvd, internet… Bien es cierto que no reproducen la magiade la sala, pero muchas personas consumen cine de esta forma, y eso esrespetable. Lo que es inadmisible es la piratería, robo digo yo, con lasdescargas ilegales. Se impone, pues,  laaplicación de medidas contra la piratería en la red y políticas que animen alos espectadores a cambiar sus hábitos a la hora de consumir cine. Rebaja deprecios, políticas de promoción, concienciación social, cambio cultural…Estoy convencido que se puede hacer. Pero hay que querer.


 @manologild

Foto: Caixaforum

Adrián Cordellat

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