“Tan emocionante como un partido de fútbol”

La Bolsa de Valencia escenifica la calma tras la tormenta de la semana pasada en los mercados

REDACCIÓN, Valencia. El parqué valenciano regresó durante esta semana a la normalidad tras el crash que sacudió los mercados de valores el pasado viernes. Las 18 sillas habilitadas en el patio central del Palau Boïl d’Arenós, una casa señorial del siglo XVIII, sede de la Bolsa de Valencia, estaban despobladas el martes, cuando 360gradospress.com se acercó a hablar con los inversores que seguían desde esa ubicación, y bajo un más que estricto secretismo, la recuperación de los índices bursátiles de todas las bolsas del mundo, con el mismo interés y expectación con el que los amantes del fútbol vieron ganar a la selección española contra Bélgica en su partido clasificatorio para el Mundial 2010 de Sudáfrica. “Estar aquí es tan emocionante o más que seguir un partido de fútbol, es como ganar por goleada”, explicó Alberto, habitual en las horas previas al cierre de la Bolsa de Valencia.

Alberto y Aurelio analizaban la evolución de las cifras, al alza a principios de semana, en una conversación poco comprensible para aquellos que no estuvieran familiarizados con la jerga bursátil. Ambos coincidieron en ver una ligera mejoría “siempre y cuando se analice la situación desde mínimos, hay que esperar a que surjan nuevas oportunidades pero con cuidado, ya que la crisis que atravesamos tiene muchos peligros y, a la vez, abre alguna oportunidad para el inversor”. Sus últimas tardes en el parqué valenciano las utilizaron para hacer operaciones a la carta en cuentas de stock, sin asumir muchos riesgos, dado que “este año acumulamos una mala cosecha, ha llovido mucho y ha caído pedrisco”, ironizaba Aurelio. Tanto él como su compañero de fatigas dijeron que uno de los mejores indicadores de la crisis y del crash es la presencia de medios de comunicación en las instalaciones, “sólo vienen cuando huele a sangre, el viernes pasado estaban aquí todos”, matizó Alberto. De fondo, el sonido de Bloomberg, un teléfono ahogado por llamadas de última hora y los destellos de luces verdes, azules y rojas de las 15 pantallas que reflejaban la evolución segundo a segundo de los mercados.

Redacción Valencia

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