Goles de juventud

Las jugadoras del Waterpolo Turia reivindican su presencia en la elite de la disciplina

ÓSCAR DELGADO, Valencia. El waterpolo es un deporte minoritario, más si es femenino, en cuanto a la repercusión mediática que se le da fuera de las citas olímpicas. La supervivencia de los clubes con menor tradición que la de madrileños y catalanes depende del esfuerzo de sus plantillas por alcanzar la elite nacional. Es el objetivo del equipo femenino del Waterpolo Turia, actualmente líder de la división de honor regional. Pero antes deberán consolidar esa posición y buscar el ascenso con las mejores de cada autonomía. 360gradospress ha compartido con ellas una sesión de entrenamiento para conocer mejor cómo es el día a día en las filas de un equipo femenino de waterpolo.

Las líderes de cada región competirán al final de temporada en la fase de ascenso a primera nacional. La sección femenina del Waterpolo Turia encabeza por el momento su grupo en la división de honor de la Comunitat Valenciana y persigue, a pesar de ser uno de los equipos más jóvenes de la disciplina (con una media de edad entre los 16 y los 17 años), dar la campanada a final de temporada. Con todo, la trayectoria del equipo ha obtenido sus primeros frutos, ya que, además de encabezar la clasificación liguera, ha conseguido que la selección española juvenil convoque a una de sus jugadoras, Raquel Gimeno, con la esperanza de que este año pueda participar en el mundial. Precisamente, el entrenador del equipo, Vicente Furió, subraya que “es la primera vez que un seleccionador nacional convoca a una jugadora valenciana, estamos muy contentos”.

Supervivencia
Sobrevivir en una disciplina minoritaria es difícil, pero más para un equipo femenino. Furió explica las dificultades diarias a las que se enfrentan las jugadoras del Waterpolo Turia para seguir un ritmo de entrenamiento adecuado para la competición: “Sólo tenemos tres calles de la piscina, que debemos compartir con el equipo juvenil. Además, no llegamos a ser un equipo completo, sólo hay 10 jugadoras, dos de ellas infantiles”. Por eso, la plantilla apela a grandes dosis de motivación, “llevan desde pequeñitas jugando y les gusta mucho”, explica el entrenador, aunque no se les puede exigir lo mismo que a los chicos, “que desde pequeños tienen la motivación añadida de llegar a un primer equipo y en el femenino son sólo 10 jugadoras, desde infantil hasta absoluto”.

Discriminación
No sólo el poco número de jugadoras dificulta el camino de la sección femenina del Waterpolo Turia, sino el hecho de que haya más afición por la disciplina en su vertiente masculina. Existe, pues, una cierta discriminación deportiva que permite que las jugadoras agradezcan doblemente el hecho de que “se preocupen por lo que hacen alguien más que ellas y su entorno familiar”. Aún así, la convivencia interna con la plantilla masculina es muy cordial, hasta el punto de que hay vínculos familiares entre unos equipos y otros, “hay dos o tres que son hermanas de jugadores”, aclara Furió.

Rivales
La mayor dificultad que encontrará el Waterpolo Turia femenino para lograr el objetivo del ascenso está en San Vicente, municipio alicantino cuyo equipo es el máximo rival de las chicas de Furió: “Siempre son las rivales con las que nos disputamos todos los torneos; la copa, la supercopa y la liga”. Por ahora, el Waterpolo Turia ya ha ganado al San Vicente la copa y la supercopa, y les queda disputar frente a ellas los dos partidos de liga que condicionarán buena parte de la suerte de su ascenso o, al menos, de acceder a la fase nacional para lograrlo. Algo para lo que el entrenador pide prudencia, “ya que de momento es muy difícil porque las jugadoras son muy jóvenes”, aunque en el caso de ascender “habría que captar más niñas que nos dieran un seguro de vida de cara al futuro, incrementar los entrenamientos y subir el rendimiento hasta cotas de nivel profesional”. El desenlace, en abril.

Alberto Di Lolli

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