Pasión por los problemas de matemáticas

Si os decimos que 2+2 no siempre son 4 tal vez os cueste creerlo. Pero en otros modelos matemáticos –distintos de la aritmética y los números naturales- no necesariamente es así. Por ejemplo, nos situamos en el quinto día de la semana y pasan tres días. ¿Estamos entonces en el octavo día? No, en el primero. Con el fin de aplicar la lógica, activar el ingenio y buscar soluciones, el profesor Joseángel Murcia abrió un blog –que ha sido premiado- para acercar las matemáticas y hacerlas, como él dice, “más palpables”.

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Si usted que lee estas líneas mete la mano en el cajón de calcetines a oscuras y hay diez negros y diez blancos, todos mezclados ¿cuántos tendrá que sacar para saber que se va a poner un par del mismo color? Este podría ser el arranque de una de las clases del profesor Joseángel Murcia, quien se ha propuesto darle una vuelta de tuerca a la enseñanza tradicional matemática. Para ello abrió el blog “Tocamates”, premiado como el mejor bitácoras de educación en 2012. Su objetivo es que las matemáticas “se sientan, se palpen y se disfruten” –de ahí el nombre de su blog-.

 

La idea llegó desde la espontaneidad de su hija Julia, que al salir de su escuela infantil “desbordaba alegría contando todo lo que había aprendido”. Con su diminuto dedo “iba señalando en la calle y diciendo ‘mira, papá, eso son matemáticas y eso, también’”. Según explica Joseángel Murcia, “ver que a ella le resultaban tan agradables y divertidas y observar que mis alumnos de secundaria se mareaban tanto con la asignatura, me llevó a pensar que algo estaba fallando y me pregunté en qué momento se produce esa ruptura”, es decir, “en qué momento los alumnos dejan de disfrutar las matemáticas y empiezan a sufrirlas.”

 

Había que ponerlas en práctica, reflexionarlas, dialogarlas y explicarlas. “Pero no de una manera unidireccional donde el profesor escribe en la pizarra sin volver la vista atrás mientras los estudiantes copian”, asegura este maestro, quien es de la opinión de que los niños “no pueden seguir con una actitud pasiva”. Murcia está convencido de que si los chavales “son capaces de explicar las ‘mates’ a su abuela” se está avanzando en la buena dirección. Con el fin de que todos colaboren –también el profesor- y despierten en clase, propone “poner en asamblea lo que los niños han aprendido y lo que han visto en la calle”.

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Sí. Porque aunque no siempre se tenga muy presente, en la vida se aplican las matemáticas mucho más de lo que generalmente se es consciente. “Aquí un tema interesante: generalizando mucho, la sociedad cree que las matemáticas son sólo aritmética o, lo que es peor, hay veces que los propios profesores lo pensamos”. Las matemáticas son fundamentalmente la resolución de problemas. Por ello, “ayudan a ser capaz de analizar mucho mejor las situaciones, a identificar patrones, y no sólo numéricos, sino de cualquier tipo”, insiste. Joseángel mantiene que los verdaderos matemáticos son especialistas en reconocer dichos patrones y eso, por ejemplo, “te puede llevar a resolver mejor un crimen.”

 

Pero no hace falta dedicarse a perseguir a los malhechores para aplicar las “mates” a la rutina, pues más allá de los números, vivimos rodeados de ellas. Distinguir una señal de tráfico, pone por caso el profesor, depende en gran medida de la capacidad de identificar una forma geométrica. “Las matemáticas proporcionan modelos para entender mejor el mundo. Alguien con instrucción matemática comprenderá mejor el entorno porque va a poder explicárselo mejor a sí mismo”, sostiene.

 

Su empeño pasa por que los alumnos “no se queden sólo con la mecánica de la suma y de la resta”, sino también por que aprendan a ser resolutivos. De ahí que sus clases empiecen con el planteamiento de un problema para buscar la solución de manera conjunta. Esto es, empezar con la práctica. “En el origen de todo planteamiento matemático hay un planteamiento de un problema”, insiste. “Aquí resolvemos las cosas pensando”, recuerda que dijo un alumno a otro.

 

¿Es esto fácil?

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Que vaya por delante que nada de esto es sencillo. Es lo que defiende Murcia. “Lo primero que falla en el modo de enseñar las matemáticas es que no nos demos cuenta de que verdaderamente son difíciles”. Cuando los estudiantes lo dicen “no van desencaminados”, ya que “son abstractas, se van construyendo unas sobre otras y no siempre se enseñan bien”. Un día Murcia quiso dar ánimos a sus alumnos diciéndoles que lo que iban a estudiar en esa lección era muy fácil y que lo entenderían rápidamente. No esperaba la respuesta de una de las estudiantes: “para ti todo es fácil y yo me siento tonta”. La frase, lapidaria donde las haya, “me dio qué pensar”, reconoce. La solución, no obstante, “no se basa en decirles lo contrario, sino en saber que es complicado, pues una vez que conoces las dificultades del alumno, puedes afrontar la enseñanza de la materia de una manera más empática, razonada y teniendo en cuenta la tremenda abstracción que presentan las matemáticas”.

 

En su blog plantea retos y problemas donde hay que aplicar la lógica y darle al interruptor del ingenio que encienda la bombilla de las mentes de todas las edades. ¿Y cómo actuar con la tentación de sacar la calculadora en todo momento? El profesor responde que “lo básico que hay que saber hacer sin su ayuda es una buena estimación”. Esto se puede poner a prueba con la cesta de la compra sin ir más lejos: ¿Hay menos de 50 euros? ¿Llevo más de 20 productos?

 

Joseángel Murcia es un apasionado de las matemáticas, pero también de la literatura. “Siempre me ha disgustado que hagan elegir a la gente entre ciencias y letras y no me convence que la gente utilice el ‘soy de letras’ para no acercarse a las matemáticas y viceversa”. La cuestión es el gusto por el conocimiento, por la reflexión, el ingenio y la lógica. ¡Ah! Tendrá usted que sacar tres calcetines del cajón si quiere ir bien combinado.


@Lorena_Padilla

Javier Montes

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