Javier Vargas: “Las casualidades forman parte de la vida de un artista”

Entrevistamos al guitarrista tras encontrar una de sus púas perdida en Ibiza

ÓSCAR DELGADO, Ibiza. Las casualidades se dan y siempre esconden algún motivo. 360gradospress encontró hace tres semanas una púa de Javier Vargas en la playa de Es Cavallet (Ibiza). Desde ese momento, emprendimos la ‘operación devolución’ de un objeto fetiche para los guitarristas, hasta que dimos con el líder de Vargas Blues Band, un artista con más de cuatro décadas de creación musical a sus espaldas, 16 discos e incontables actuaciones compartidas con los grandes de la guitarra. Javier Vargas nos ha regalado la púa en deferencia a la casualidad contada y ha aprovechado para repasar en la entrevista que le hemos hecho las anécdotas de su trayectoria musical, la relación que le une a la isla, el lanzamiento del próximo trabajo de su banda (19 de junio) o la concepción que tiene de internet como juez tecnológico de la creación artística. Que empiece el espectáculo.

¿Duele perder una púa?
Bueno, tampoco mucho. Es una herramienta adicional para tocar la guitarra. Yo utilizo la púa y los dedos. Cuando estoy por ahí siempre llevo púas en los bolsillos. La pérdida de la púa que habéis encontrado se conoce que se produjo una tarde que fui a la playa y al cambiarme saldría volando, seguro.

¿Te había pasado antes que la púa volviera contigo después de perderla?
Es la segunda vez que me pasa. En Los Ángeles, unos amigos míos ya encontraron una púa con mi nombre y la dejaron pegada en un escaparate…

¿Cuántas púas tiene un artista como Javier Vargas?
Muchas; ahora he encargado unas con mi página web (www.vargasblues.com) y con mi cuenta de myspace (myspace/vargasbluesband). Son como mis tarjetas de presentación.

Lo de haber encontrado la púa en la arena de la playa es una casualidad, ¿podemos decir que en la carrera de Javier Vargas se han dado muchas casualidades?
Yo creo que la vida está llena de casualidades. Las carreras de los artistas pasan por estar en el momento adecuado, empezar justo cuando las cosas coinciden y se pone todo de cara. El éxito tiene mucho que ver con el trabajo y con el día a día, pero también tiene que haber un componente de casualidades, de suerte y de los factores que no dependen de uno mismo. Coincidir con alguien, que te llame para proponerte un concierto o una grabación porque ha escuchado tu música y le ha gustado… son casualidades que se dan en la vida de un artista.

¿Podrías detallar alguna que recuerdes con cariño?
Cuando mandé a un amigo de Carlos Santana una cassette a La misión de San Francisco y se lo puso y después me llamó Jorge Santana para grabarlo con Carlos en el álbum de Santana Brothers. Si lo piensas, dices: “Esto es imposible que ocurra”.

¿Conservas tu primera guitarra?
No, desgraciadamente, no. La compré con 12 años en Mar del Plata, fabricada en Argentina. La tuve desde 1969 hasta que en 1972 la vendí en Venezuela. Con el dinero que saqué me compré una Gibson auténtica, una Melody Maker de los 60.

¿Cuántas tienes ahora?
Debo tener como unas quince. He llegado a tener más pero me he desecho de muchas a las que no tocaba. Las guitarras hay que tocarlas porque las que suenan bien son las que estás tocando y las que se van de gira. Si no, no se afinan bien. Una buena guitarra tiene que estar muy tocada.

Alguna de esas guitarras descansará en Ibiza donde pasas largas temporadas. ¿Qué encuentra Javier Vargas en la isla?
A mí Ibiza me da mucha libertad, me siento libre aquí. Vivo en un mundo que no tiene nada que ver con el de la ciudad. Estoy en contacto con la naturaleza, es como un paraíso. Es un lugar que inspira mucho, con el mar, la luz y las zonas verdes que le dan ese sentido tan especial. Además, curiosamente, mi carrera con la Vargas Blues Band comenzó en Ibiza. A Danny Peyronel, teclista de una banda inglesa que se llamaba Heavy Metal Kids, le ofrecieron en 1987 venir a tocar a la isla al Heartbreak Hotel. Como se iba a ir de gira con su banda por América, me lo propuso a mí. Tuve que buscar una banda para tocar en ese local, que era del ejecutivo de la Warner inglesa y manager de Led Zeppelin, Phil Carlson, que también tenía relación con AC/DC. Entonces vine a la isla y como todavía no había montado Vargas Blues Band, improvisé una banda con un batería y con Jean Pierre Gómez. Estuvimos tocando desde junio hasta finales de agosto. Justo después de ese verano comencé a tomarme en serio lo de montarme mi propio grupo. Había acumulado material suficiente para ir trabajando y grabar los tres primeros discos de Vargas Blues Band: All Around Blues, Madrid-Memphis y Blues Latino. El primero lo grabé en un estudio de un amigo en Madrid, donde pusimos la batería en el salón y los amplis en un baño. Al ver el éxito que tuvo y la buena respuesta de los críticos, comencé a hacer conciertos, grabé Blues Latino y se lo envié a Santana, momento en el que se puso en contacto conmigo. Desde aquel verano de 1987 no regresé a Ibiza hasta 1994, año en el que me contrataron para tocar en el Festival de Jazz en Dalt Vila.

Como has adelantado, después llegó la avalancha de colaboraciones con Santana, Prince, Calamaro, Chris Rea… y la publicación de más álbumes, tanto de estudio como en directo, ¿qué nos puedes adelantar de lo que viene ahora?
Si te digo la verdad, creo que son 16 en total ya, pero creo que un día voy a detenerme a contarlos porque he perdido la cuenta (risas). El próximo 19 de junio con el sello Warner publicamos un dvd en directo con 16 temas inéditos que se titulará ‘Comes alive with friend’ con invitados como Devon Alman, Raimundo Amador, Jorge Salán ( de Mago de Oz) o Claudio Gabis (de la banda argentina Manal).

Las colaboraciones de otros artistas han sido algo habitual en tu carrera, ¿piensas que la suma de talento es compatible con el egoísmo de los que quieren destacar en solitario?
Por mucho talento que tengas, la manera de sacarlo siempre es trabajar en equipo. Eric Clapton tiene mucho talento pero si no se hubiera buscado cuando empezó a un buen batería y a un bajista increíble no se hubiera desarrollado tanto como artista; igual que Jimmy Hendrix con Mitch Mitchell. El talento no sólo es el poder hacer buena música o poder tocar bien un instrumento, sino el poder rodearte de la gente adecuada.

A pesar de toda la gente adecuada que te ha rodeado, ¿a Javier Vargas le quedaría todavía el sueño de subirse con alguien más a un escenario?
Mi guitarrista favorito es Jeff Beck y si pudiera subirme con él a un escenario sería increíble. No sólo disfrutaría tocando con él, sino de lo que aprendería oyéndole y de la sabiduría que tiene. Es uno de los últimos guitarristas increíbles que quedan en el mundo del rock y que sigue creciendo y evolucionando.

Un vinilo o un cd imprescindible para una buena noche de blues…
Cualquiera de Johnny Winter o de Moody Water. También me gusta mucho una cantante que era de Mississippi que se llamaba Sister Rosetta Tharpe que nunca tuvo el reconocimiento que mereció, tal vez por ser mujer. Aunque si en el flamenco el más grande ha sido Camarón, en el blues creo que ha sido Moody Water.

¿Eres de los que ven en internet una amenaza para la creación musical?
Yo pienso que no, más bien al contrario. Creo que es una buena herramienta si la sabes utilizar. La promoción que puede aportar a tu carrera es increíble e impagable. Redes como Myspace o Facebook son herramientas impensables hace años. Pero son las dos caras de la moneda, ya que hoy también hay muchas descargas ilegales que merman al artista potencial para poder ganar dinero con su obra o el suficiente para poder seguir apostando por ella. Cada época tiene sus herramientas y hay que saber usarlas. Es una época muy diferente a la que me tocó vivir cuando comencé a tocar la guitarra, aunque sabiéndolo usar, internet es una maravilla. A mí me encanta navegar, me paso las horas muertas de madrugada viendo vídeos en Youtube.

Comenzamos la entrevista con púas y la terminamos con púas, ¿conservas alguna de otros artistas?
Sí, tengo una púa de Prince y otra de Santana. La de Santana es como una especie de triángulo gigante, de un material muy flexible, yo no podría tocar con ella. Y la de Prince tiene el símbolo de Apis, que usaba cuando tenía que tocar en plan anónimo. También tengo con Prince un disco pirata de ese concierto que toqué con él. Lo vi por internet y un amigo lo compró en Holanda. Suena un poco raro, tiene ruido, pero la anécdota esta ahí, por lo menos se oye.

Marga Ferrer

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