“El escenario es el tope de gama de los estados anímicos”

360gradospress conoce en una entrevista la otra cara de El Gran Wyoming, la que le conduce de gira con Los Insolventes

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A pesar de que José Miguel Monzón, alias El Gran Wyoming, comenzó su carrera de showman como músico, la fuerza de la televisión ha condicionado que se le asocie más a la pequeña pantalla que al escenario. De hecho, lo de Wyoming le viene dado por la música y por el rock and roll; las oportunidades televisivas le llegaron a partir de sus actuaciones con Paracelso y el Maestro Reverendo. Ahora, en las pausas que le permite ‘El intermedio’, está de gira con Los Insolventes, versionando canciones de todas las décadas en salas que le permiten estar cara a cara con el público. Se considera un amante de la guitarra, de los gustos sencillos y se ve igual que cuando tenía 20 años. 360gradospress aborda a El Gran Wyoming justo después de la prueba de sonido de su concierto en la Sala Matisse (Valencia), una noche de sábado de esas a las que le gusta estirar hasta la madrugada.

¿Lo de la música es tu particular ‘intermedio’?
Sí, la música siempre ha sido mi afición, lo único es que como Dios no me ha dotado de condiciones lo he tenido que hacer explotando la fama. Yo empecé haciendo rock and roll con Paracelso, luego con Reverendo y a partir de ahí me salió todo lo demás. Actuando era cuando me decían: “Oye tú, ¿te gustaría hacer una cosa en la tele?”. Y yo, “sí, claro, claro”. Nunca he dejado de hacer música en realidad. Ahora, lo que pasa es que al ir con chicos más jóvenes ya me dejan tocar la guitarra.

¿Antes no te dejaban tocar la guitarra?
No, porque estaba rodeado de músicos muy buenos y no me dejaban tocar ningún instrumento. Ahora puedo realizarme como guitarrista internacional.

¿Qué repertorio manejas con Los Insolventes?
Hacemos de todo, versiones de todo tipo. Desde los años 60 hasta temas de los ‘dosmiles’. Grupos españoles, americanos, escoceses, de todo.

¿Es fácil compatibilizarlo con la tarea de presentador?
Sí, sí. Cerramos fechas y son intocables. Muy bien y muy contentos, porque se trata de tocar y de estirar después un poco la actuación por la noche.

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Hemos comprobado que el Gran Wyoming y Los Insolventes están en Myspace, ¿eres amigo o enemigo de las redes sociales?
Soy relativamente amigo, aunque para los famosos es un coñazo, la verdad, porque te entra todo tipo de gente opinando. Nuestra página en Myspace es una página de comunicación para anunciar nuestros conciertos, para que la gente que asiste diga lo que opina. Siempre he tenido que trabajar por cuestión profesional con internet, desde el principio.

¿Qué opinas de las decisiones de Sinde sobre internet, sobre cerrar o no cerrar un sitio por descargar música?
Jo, es que opinar de esto es muy complicado porque se te echa todo el mundo encima. Pero, vamos, en cualquier caso, los músicos están tiesos. Internet ha repercutido mucho en el mundo de la música. En los foros se insiste en que los músicos hagan directos, pero ¿cómo?, si no pagan, ni hay locales. Hace poco cerraron un local cojonudo de jazz en Madrid, el Bogui Jazz. Yo pedí que aprovechara la gente amante de la música en directo para manifestarse también. Pues nadie quiso saber nada.

¿A los políticos y a sus medidas hay que tomárselos en serio o en broma?
Depende de lo que digan. Son rudimentarios. Ven el telediario para estar enterados un poquito y entremedio aprovechan para desmentirlo.

¿Ya te has puesto la TDT en casa?
No, todavía no. Tengo que preguntar si mi televisión ya es digital porque no lo sé. Pero me la tengo que poner antes de que llegue el apagón.

¿Tanto hemos cambiado televisivamente hablando?
Pues no lo sé, porque parece que las restricciones digitales son igual que las restricciones analógicas. El tema de la televisión no lo entiendo bien, digamos que son concesiones de la Administración y nadie tiene derecho a arruinarse montando una cadena. Supongo que será para que no se infiltren unas ideas raras. No sé por qué se puede montar una zapatería y no se puede montar un canal de televisión.

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¿Dónde te encuentras más cómodo: en el plató, en el escenario o en el cine?
Esto del escenario es lo más divertido, es el tope de la gama de los espacios anímicos. Por encima del rock and roll no hay nada. Y lo demás, pues muy bien, tanto en la televisión como en el cine depende mucho del proyecto en el que estés trabajando. Yo ahora tengo la suerte de estar en un programa muy divertido y hacerlo con un equipo muy solvente y muy bueno. Pero la televisión en sí no es un fin, depende de lo que hagas, es sólo el medio que transmite una imagen. Entonces si estás haciendo una estupidez se vuelve contra ti.

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¿Cómo se ve El Gran Wyoming a sí mismo, cuál es tu versión actual, tu cara 2.0?
Es que yo siempre me he visto igual. De hecho, estoy haciendo lo mismo que hacía con 20 años en los bares. Me ha ayudado mucho a vivir, a título personal, el no tener un comportamiento con 20 años, otro con 25, otro con 30… Me he podido permitir el lujo de hacer lo mismo siempre y me va bien. Una cosa que me sorprendió mucho de jovencito es ver en Estados Unidos a un tío de 60 años vestido de Elvis. Eso aquí nos parecería que sólo lo podría hacer un tipo de 20 años, pero allí no, allí si eres Elvis con 60, también lo fuiste con 30. Y ahora yo estoy viviendo esa experiencia a título personal. Hago exactamente lo que hacía con 20 años. Hay gente que me dice que cuándo voy a sentar la cabeza y yo les respondo: ¿Qué dan a cambio?

¿Cuál es la visión ‘wyominesca’ de la crisis?
Esto es un atraco de los banqueros. La crisis era el diagnóstico o sentencia inicial con el que se empezó y a partir de ahí se ha disfrazado de muchas maneras. Lo triste de esto es que ya están preparando la segunda crisis, que llegará como una resaca del tsunami. A mí esto me parece delirante. Hay que tener mano dura con los que en realidad han mandado toda la vida. Porque hablamos de los gobiernos, pero los gobiernos son cositas coyunturales de interinos. Aquí los que han mandado son los de siempre, los banqueros, y seguirán mandando. Habría que meterles un poco de caña, que para eso están las leyes.

¿Cómo es un día cualquiera en la vida de El Gran Wyoming, un día sin ‘intermedios?
Yo me levanto y, una vez que me aseo un poquito, me pongo a tocar la guitarra, a mirar músicas en el ordenador… Una de las ventajas que tiene sumergirte en la música es que la capacidad de aprendizaje es infinita y la capacidad de satisfacción, también. Todavía no he encontrado el día en que tocar el instrumento me produzca tedio, siempre lo cojo con ganas y tengo alguna asignatura pendiente. Después, por supuesto, cuando llega la noche me gusta ir a dar una vuelta con los amigos. La clave de la felicidad, tal como me dijo Fernando Savater hace tiempo en una entrevista, se traduce en la frase ‘mentes complejas con gustos sencillos’. Porque al final esto son tres cositas y no da más de sí la máquina. El mundo, de hecho, se rige por lo contrario, por gente con encefalograma plano y ambiciones desmesuradas.

¿Qué haces en los cinco minutos previos a entrar ‘en el aire’?
Si quieres que te diga la verdad, lo que persigo es la tranquilidad escénica. Tranquilidad total, como estamos tú y yo pero con una cámara mirando. Para eso, me obsesiono con el guión, me pongo a leer y releer el guión para que se pase el tiempo y no me distraiga.

¿Televisión pública o televisión privada?
Las dos son públicas. Es el gran error que se comete por incumplimiento de las televisiones privadas. Las televisiones privadas no son tales, son, como hemos dicho al principio, concesiones de la Administración, que concede a una empresa la posibilidad de hacer televisión durante unos cuantos años revisables. La televisión, si se la deja sola, es posible que acabe hasta con la cultura. Porque entendida sólo como un negocio para obtener beneficio tiende al mal, con el añadido de que repercute mucho en la forma de entender la vida de la gente.

Pero el Gran Wyoming tiene experiencia en ambas ‘representaciones públicas’ de la televisión…
Sí, y me han echado de todas.

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¿Y qué opinas al respecto de RTVE sin publicidad?
Me pica la curiosidad, me parece un experimento muy interesante que una televisión alternativa compita con determinados productos. A ver si son capaces de hacer cosas que contemplen a un sector de la población que nunca está representado en la televisión. Se puede hacer una programación seria, entretenida y cabal. Ahora se puede hacer el experimento porque no hay que rendir cuentas a nadie. La telebasura ya se hace en otros sitios, qué sentido tiene gastar el dinero de los impuestos en hacer eso.

¿Cuál es la fórmula de El Gran Wyoming para reinventarse y poder ‘competir’ con los showman que se han ido incorporando a las parrillas, del perfil de Pablo Motos o Andreu Buenafuente?
Ninguna, seguir haciendo, según venga. Bueno, tendrá que llegar un momento en que me diga ‘muchacho, píllate una silla de ruedas, joder’. Yo me preparo la jubilación en los bares, donde he vivido toda mi vida y donde estoy muy contento. Yo me imagino de mayor, ya retirado, con una vida normal, porque la fama te hace estar más como un ente que como una persona, me imagino en un bar, tranquilo, tocando la guitarrita y con gente fumando.

Marga Ferrer

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