Un naufragio anunciado

Por Javier Montes, periodista

Acaban de llegar al acuario de mi ciudad cincuenta pirañas que, según tengo entendido, son las especies que más expectación despiertan entre los visitantes. Al parecer uno de los cuidadores se asoma a la piscina, les tira un trozo de pollo y en un plis plas las pirañas le dan pasaporte mientras decenas de narices se pegan al cristal de la enorme pecera. Son curiosos los espectáculos que montan en ese recinto. En Navidad un delantero del Sporting se enfundó el traje de neopreno para darse un chapuzón junto a los tiburones. Se llegó a decir que los escualos huyeron cuando se vieron cara a cara con el agresivo artillero rojiblanco que cumplía así una de las absurdas promesas realizadas tras el ascenso a Primera División.

No se crean que esto son leyendas urbanas en plan la muerte por sobredosis de Steve Urkel o que Marilyn Manson era el de ‘Aquellos Maravillosos Años’. En el acuario de mi ciudad hacen lo que sea con tal de que la gente vaya. Normal. ¿No llegó una discoteca de Valencia a anunciar el sorteo de una operación de pechos entre las asistentes a una fiesta? Hay quienes no necesitan llamar la atención para vender porque lo que venden ya llama la atención.

Salvando las distancias, esta semana el señor presidente del Gobierno nos ha ‘medio-sorprendido’ (el oyente de la Cadena Ser ya lo sabía el domingo gracias a un ‘impecable trabajo de investigación’) con una mega reforma del Ejecutivo. Un año después de las elecciones generales resulta que los peones que tenían que librar la batalla no sirven. “Solbes ha sabido combinar el rigor de una política de control del gasto y del déficit público con un compromiso con los objetivos sociales del Gobierno”, dijo José Luis Rodríguez Zapatero que omitió todos los errores que cometió el hasta ahora ministro de Economía y vicepresidente segundo del gobierno. “El Proceso de Bolonia exige explicación y diálogo en los ámbitos universitarios”, apuntó ZP para justificar los motivos que le han llevado a cargarse a Mercedes Cabrera, hasta el martes titular de Educación.

“El objetivo del nuevo Gobierno será anticipar los problemas de la economía, crear empleo y la cohesión social”, zanjó. Pues a buenas horas mangas verdes porque no sé qué me da que a este barco ya lo flotan hundido.

Marga Ferrer

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