Manda huevos

¿Qué medio no se ha propuesto al menos una vez en los últimos años escribir un reportaje sobre el sector de la construcción español? Muchos son los que lo han hecho, por no decir todos, pero ninguno como el periódico de provincias en el que trabaja Peláez y dirige su ínclito jefe quien decidió comenzar el análisis por una partida de Monopoly.

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Quizás animado por sucreatividad, el pasado viernes el célebre director se dejó crecer uñas y barbapara dedicarse a la escritura, algo que a buen seguro, ya habrá abandonado. Lostestículos (o su ausencia) del león del Congreso, los daños colaterales del EREen la redacción y la llegada del otoño fueron otros de los temas tratados enlas conversaciones captadas esta última semana en el periódico más dicharacheroque conocemos.

 


Jueves, 20 de septiembre

 

– ¡Peláez!
– ¡A sus órdenes! ¡Ar!
– Menos coñas, plumilla, baje la mano.
– Lo siento…
– ¿En qué anda metido?
– Escribo sobre el banco malo, jefe, aunque sea un pleonasmo…
– Es un pleonasmo de la hostia, Peláez, un coñazo insufrible.
– Me refería a que parece redundante hablar de banco y malo porque ambasexpresiones…

– No me atosigue, hijo.
– De acuerdo, jefe, ¿puedo retirarme?
– Y una mierda.
– ¿Y qué hago?
– Creo que debemos analizar en profundidad la historia reciente del mercadoinmobiliario español.
– Genial, jefe. Podemos hacer un gran reportaje.
– Sí, bueno…
– ¡Voy a por la documentación!
– No, no hace falta.
– ¿Y cómo vamos a hacer?
– Empezaremos con esto.
– ¿El Monopoly?
– Venga, solo una…
– Es usted incorregible.
– ¡Compro la Glorieta de Bilbao! ¡Le toca!

 

Viernes, 21 de septiembre

 

– ¿Qué hace tan concentrado, jefe?
– Escribo un best seller, Peláez.
– No sabía que era escritor.
– No lo era… hasta esta mañana. Pero mire, ya lo tengo todo: la máquina de escribir,el whisky, la barba de tres días, la bata andrajosa, las uñas de los pies comomejillones.
– ¿Y de qué va la historia?
– Narra la vida de siete generaciones de una familia en un pueblo ficticio.
– ¿Cie

n años de soledad?
– Ummm…. Me gusta ese título…
– Ya ¿Y cómo empieza la novela?
– A ver, lo tengo por aquí, dónde estaba… sí… aquí…”Muchos años después, frenteal pelotón de fusilamiento…”
– Eso ya lo escribió García Márquez, jefe.
– No me joda.
– Le jodo.
– Mierda. ¿De dónde es ese Márquez? ¿De Trujillo? ¿De Albacete? ¿De Cambrils?
– De Colombia, jefe.
– ¡Me voy!
– ¿Adónde?
– Al registro, a ver si llego antes que él.
– Lo escribió hace décadas.
– Ya, pero los colombianos son muy lentos. Se lo digo yo que viví cuatro añosen Buenos Aires.
– Eso es Argentina.
– Claro, porque los colombianos llegaron tarde.
– Tiene una visión muy rara de la historia, jefe.
– Soy miope, carajo, qué le voy a hacer. ¡Taluego!

 

 

 Lunes, 24 de septiembre

 

– ¿De qué escribe tanto Peláez?
– Del león del Congreso, jefe.
– ¿Qué le pasa?
– Que no tiene huevos.
– Eso es que lo hicieron a imagen y semejanza.
– ¿De quién?
– De los diputados, ¿de quién va a ser?
– Es posible, jefe, es lo que intento averiguar.

– De todas maneras, esa historia ya viene de lejos, Peláez.
– No, jefe, es de rabiosa actualidad.
– De rabiosa hostias, Peláez, viene de la época de aquel que conquistó unpeñasco.
– ¿Trillo?
– Eso, Trillo, ¿no recuerda que un día pidió a su ayudante que le mandarahuevos?
– Ah, es cierto… ¿cree que era por el león?
– O eso o iba a hacer una tortilla.
– Quién sabe, jefe, cualquier cosa se puede esperar de un hombre que confundeHonduras con El Salvador.
– No me joda.
– Como lo oye.
– Qué impresentable. Entiendo que una vez dentro se parezcan, pero uno está enla A6 y el otro en la carretera de Valencia.
– Los países, jefe, no los putis.
– ¿Los países?…
– Claro…
– ¿Pero tan grandes se han hecho esos lupanares que ponen su nombre a países?
– Dejémoslo ahí, jefe.
– ¿Ahí, en el burdel?
– Sí, ahí quietecito.
– Muy bien, pues nada. A callar.

 

 Martes, 25 de septiembre

 

– ¡Peláez! ¿Dónde está?
– Aquí, jefe, escribiendo.
– ¿Por qué?
– Porque esto es un periódico.
– Ya, pero es por la mañana, luce el sol, he comprado churros y tiene todo eldía para escribir…
– Tengo que hacer 38 páginas…
– ¿38 páginas? ¿Con esos dedinos? Diosss… quizás me pasé con el ERE ¿no?
– Creo que sí, jefe, muchos redactores solo tienen que venir un par de semanasal año.

– ¡No me joda! ¿Qué es esto? ¿Un periódico o una casa decampo?
– Quién sabe, jefe…
– Joderrrrr… Es que este gobierno es la hostia, Peláez, es tan fácil despedirque a uno se le va mano. El otro día eché a uno por darme los buenos días.
– ¿Por darle los buenos días?
– Claro, es que era lunes.
– ¿Y qué?
– Pues que vulneró mi legítima mala hostia de inicio de semana. El abogado lovio clarísimo y lo empapelamos.
– ¿Tuvo que indemnizarle?
– Por supuesto, me dio sus mocasines, un frasco de Brummel y una botella deJotabé mediada.
– ¡Uf! ¡Qué injusticia!
– Bueno, da para nueve tragos. ¿Quiere uno?
– Agh…

 

 Miércoles, 26 de septiembre

 

– ¿Qué es eso, Peláez?
– Lluvia, jefe.
– ¡Dios! ¿Y de dónde cae?
– De las nubes… ¿está de coña, jefe?
– Yo no bromeo, Peláez. El humor es algo que se me escapa, como los conejos.
– Pues es un fenómeno atmosférico propio de la estación.
– ¿De qué estación? ¿Atocha? ¿Chamartín? ¿Sants?
– El otoño, jefe.

– El otoño… tampoco me suena.
– Está entre el verano y el invierno.
– O sea, ni chicha ni limoná…
– Digámoslo así. Las hojas se caen de los árboles, los días se acortan, baja latemperatura…
– Jodón, qué depresión
– Pasa todos los años.
– Pasa pero no se queda, ¿no?
– Solo hasta el 22 de diciembre.
– Menos mal… Y hablando del 22 de diciembre, cómpreme un boleto de lotería parael equipo.
– ¿Juega en un equipo?
– ¡Claro! De defensa y portero.
– ¿Fútbol once o siete?
– Futbolín, pringao. ¡Venga, suelte la mosca, no sea roñoso!
– Aquí tiene.
– Muchas,gracias, ¡hasta luego!
– ¿Adónde se va?
– Al hotel de concentración, mañana jugamos.
– ¿Y el cierre de edición?
– Cierre usted. Portazo y pista.

Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.


La foto es de Marga Ferrer

Óscar Delgado

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