“La filosofía de Panenka congenia con el espíritu abierto y colaborativo de las redes sociales”

360gradospress se acerca al fenómeno Panenka a través de su redactor jefe, César Sánchez. Siete meses le han bastado a esta revista futbolística mensual para ganarse el aprecio de los aficionados al deporte. Conocemos de primera mano lo que se esconde tras un proyecto que está dando un nuevo impulso al periodismo deportivo.

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En el mes de junio, 360gradospress se hacía eco del nacimiento de una revista futbolística que, apoyada en las redes sociales, pretendía revolucionar el mundo del periodismo deportivo español. Siete meses después de su lanzamiento en PDF el Proyecto Panenka ya tiene cinco números en papel, muchos suscriptores, presencia en algunos kioskos y más de 5.000 followers en su cuenta de Twitter. Hemos querido conocer un poco más de cerca el fenómeno Panenka de la mano de su redactor jefe, César Sánchez, uno de aquellos valientes que, cansados de quejarse, decidieron dar un paso al frente y luchar por aquello que siempre soñaron tener entre sus manos, demostrando a muchos de los que se niegan a escuchar y ver la realidad, que otro tipo de periodismo deportivo es posible.

¿Cómo surge ‘Panenka’, la idea que da inicio y sentido a este proyecto?
Panenka nace de la necesidad de un grupo de periodistas de reconciliarse con su profesión. Aitor Lagunas, ideólogo de la revista, empieza a reunir a colegas de profesión con la idea de canalizar nuestras inquietudes, esas a las que en nuestros medios habituales no podemos dar salida. Panenka nace del inconformismo, de que hartos de quejarnos de la realidad existente alrededor del periodismo deportivo en este país, decidimos dejar de lamentarnos y hacer el producto que a nosotros nos gustaría leer.

De su manifiesto, que para muchos ya se ha convertido en toda una referencia, se puede extraer una cierta animadversión o antipatía hacia el periodismo deportivo actual. ¿Se han perdido los valores? ¿Está en cierto modo el periodismo deportivo actual prostituido?
No es tanto un odio como una necesidad de construir un camino a través del cuál manifestarnos de manera más acorde a nuestra filosofía. Cada uno hace el producto que quiere o le dejan. Ni lo criticamos, ni lo censuramos, simplemente nosotros creemos en otra manera de explicar historias y nos hemos dotado de un medio a través del cual poder hacerlo. No se trata de contraponerse o dar lecciones a nadie.
 
Cuando todo parece que gira hacia la inmediatez, la brevedad, la gratuidad y el fanatismo exacerbado, ustedes apuestan por un formato de grandes reportajes en profundidad, alejados de la agenda diaría y de la pasión a unos colores. Y la cosa funciona. ¿Cuál es el secreto del éxito?
Es un poco como lo que nos contó Antonin Panenka. El portero de su equipo le prohibió tajantemente lanzar el penalti de ese modo, pero para él no era ningua osadía o boutade, simplemente era el camino más efectivo hacia el gol. Apostar por el papel, por historias minimalistas, por diseños alternativos no es ninguna fórmula de éxito en sí. Es una apuesta en la que creemos, que mimamos y que la gente ve y siente como suya, ya que desde el minuto cero hemos tratado de ser lo más honestos y transparentes posibles.
 
En el manifiesto, hablan de la relación del fútbol con la ideología, la política, la historia y la cultura, algo que se manifiesta en sus reportajes. ¿Por qué se suele pasar por alto esta relación en el periodismo deportivo tradicional?
Básicamente porque la gente que toma las decisiones cree que este tipo de aproximaciones no son comercialmente interesantes. A nosotros eso nos interesa relativamente poco. Creemos en intentar hacer las cosas lo mejor posible y, a través de ese camino, los buenos resultados y la supervivencia del proyecto tendrá que llegar. Y si no es viable, será porque no hemos sabido hacer las cosas suficientemente bien.

Se lanzan a la palestra en un momento en el que el periodismo parece vivir en una continua agonía. ¿Demuestra esto que otra forma de hacer las cosas es posible?
Posible es, otra cosa es que sea rentable o no. En los tiempos que vivimos ya no queda mucho que perder, por lo tanto optar por cualquier otra vía es realmente complicado. Ni queremos comprarnos tres yates en Mónaco ni especular con una tendencia. Queremos afianzar este tipo de producto en España, como ya existe en muchos países europeos, y mirar de sobrevivir con él. A ver si lo conseguimos. 

Empezaron con un número cero en PDF. La demanda les hizo  plantearse una edición en papel. Empiezan a recibir peticiones de suscripción y llegan a los primeros kiokos.  En su manifiesto afirman: “Panenka  es una utopía que nos devuelve al espejismo del fútbol puro”. ¿Sigue siendo una utopía o la respuesta de la gente está demostrando lo contrario?
Es una utopía que gracias a la reacción de la gente se está convirtiendo en realidad. Cuando lanzamos el #00 en PDF dudábamos de a cuánta gente podía atraer un producto así. La respuesta, ante cada paso que damos, siempre ha superado con creces las expectativas. Hay una masa de gente, una inmensa minoría, que desea consumir un periodismo deportivo diferente y este lector ha encontrado un válvula de escape en Panenka. El desafío es ir haciendo esta pequeña ‘resistencia’ cada vez mayor.

¿Ha cambiado algo en Panenka desde su concepción inicial y tras la respuesta obtenida por el público? ¿Se puede mantener este modelo?
El proyecto es algo vivo que evoluciona día a día. Aprendemos de nuestros errores e intentamos hacerlo cada vez mejor. Pero tanto como periodistas, como empresarios, como responsables de marketing o como emprendedores. De una iniciativa así se desprenden multitud de flecos con los que hemos tenido que lidiar progresivamente. Es una lucha constante durante la cual la revista ha ido madurando, pero no únicamente en el ámbito periodístico. 

¿Hasta qué punto les han servido las redes sociales de trampolín?
Nada de esto hubiese sido posible sin las redes sociales. Detrás de Panenka no hay ni ningún gran grupo editorial ni ningún business angel, solo un grupo de periodistas que si algo hacen no demasiado mal es juntar palabras. Ni podíamos ni sabíamos diseñar una campaña de lanzamiento al uso, pero sí que hemos intentado comunicar con nuestro público a través de la web 2.0 porque es nuestro ecosistema natural y porque siempre hemos considerado Panenka como una aventura global, tan nuestra como de nuestros lectores. La filosofía de la revista congenia con la actitud que articula las redes sociales: un espíritu abierto y colaborativo. 

Y una última pregunta. Para quedarme más tranquilo. ¿Tenemos Panenka para rato?
De momento sí, pero cada paso adelante es una aventura. Por lo que hemos aprendido en estos meses, el modelo de negocio de un experimento así se nutrirá en gran parte de la masa de suscriptores a los que podemos fidelizar. Mientras que unos cuántos nos dediquemos a ‘apadrinar a Antonin‘, habrá Panenka para rato.

David Barreiro/Olaya Pazos, París

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