“El periodismo ha dejado de ser un negocio rentable para los inversores”

James Breiner es consultor sobre periodismo digital en materia de emprendimientos periodísticos. 360gradospress la pregunta por las claves de las nuevas empresas informativas y por el perfil empresario de los profesionales de la comunicación.

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Que en plena crisis económica y periodística llegue alguien y te dé claves para perfilar en el mercado una empresa informativa digital se puede equiparar con que un periodista encuentre un oasis en el desierto. Es lo que hace James Breiner, consultor sobre periodismo digital en materia de emprendimientos periodísticos e impulsor del Centro de Formación en Periodismo Digital en la Universidad de Guadalajara (México). 360gradospress conversó con él sobre la situación de pesimismo que reina en la profesión, las oportunidades que defiende para los profesionales y el enfoque que deben dar los periodistas emprendedores a sus proyectos, aprovechando que impartió esta semana en Valencia un curso sobre cómo fundar y gestionar un medio digital que organizaron la Fundación Coso, la Unió de Periodistes Valencians y el Observatorio de Investigaciones en Medios Digitales (Oimed).

¿Cuál es la fórmula mágica a la hora de crear un periódico digital para una profesión en la que lo de emprender no se estila mucho, tal y como reconoció hace poco a 360gradospress la presidenta de la FAPE?
En el pasado nosotros no teníamos ninguna idea de lo que ocurría en la parte comercial de un medio de comunicación, sólo cobrábamos el cheque o la nómina. Por eso no teníamos ni la experiencia ni el conocimiento de que realmente es un negocio y para pagar salarios a periodistas debe haber un negocio, algo que genere ingresos de una u otra manera. Y a veces los periodistas somos un poco pudorosos con esos temas. Las malas palabras para periodistas son: patrocinadores, dinero, ganancias, ingresos, publicidad. Nos molesta hasta pensar en ellas. Pero el gran cambio es que no podemos depender más de cobrar un cheque cada semana de una empresa o una nómina porque el modelo de empresas periodísticas está fallando. Y no hay sólo una fórmula secreta para los periodistas emprendedores. 

Lo que he visto en América Latina y en Estados Unidos es que los medios están descubriendo la necesidad de desarrollar múltiples fuentes de ingresos. Por ejemplo, en Sudamérica hay varios medios que ofrecen servicios de asesoría en la comunicación digital porque ellos manejan la parte tecnológica y la parte comunicacional de los medios en las redes. Ofrecen a terceros un servicio de crear, por ejemplo, un medio de comunicación digital que va a involucrar a la gente. En el pasado, habría sido un departamento de publicidad, ahora es un departamento de asesoría en comunicación digital. Otra fuente la encontramos en Estados Unidos, donde hay varios medios que están posicionándose como organizaciones sin ánimo de lucro que mezclan algunas fuentes comerciales como la publicidad o suscripciones con contribuciones a través de nueve niveles y privilegios de socios en función de la contribución que realizan.

Dentro de estos nuevos perfiles que se le abren al profesional de la comunicación, ¿a qué riesgos se enfrenta el periodista emprendedor para mantener su independencia, para tener ingresos para vivir y a la vez sobrevivir dentro de los criterios deontológicos o éticos de la profesión?
Lo que distingue a un periodista profesional de un publiperiodista o de un periodista ciudadano es, precisamente, la ética profesional. Una sugerencia que ofrezco a los periodistas independientes es que cuando ellos firmen un contrato con un patrocinador incluyan una cláusula en letra grande que especifique que la firma de ese contrato no significa una influencia en la parte editorial. Los patrocinadores podrán beneficiarse de la atención de la audiencia de ese medio de comunicación pero no estarán comprando influencia en la parte editorial. La cosa más difícil para un periodista de valor es tener una conversación con un cliente que quiere que el periodista manipule la información. Si un medio es precario económicamente hablando, es difícil enfrentarse y negar a un patrocinador ese privilegio pero hay que mantener esa distinción, no hay otra.

¿Sería descabellado preguntar hoy en día si todavía se podría ser emprendedor del periodismo apostando por un proyecto en papel?
Depende. Un proyecto en papel tiene unos costes muy elevados. Yo fui director general de un medio impreso con una parte digital. Hace sólo cinco años recibíamos un pequeño porcentaje de ingresos de la parte digital, pero era la época de la piedra. Conozco a Bruno López, un periodista en México que tiene un sitio web, elrespetable.com, bien reconocido en el área de la política que comenzó a publicar mensualmente una versión en papel después de tener éxito en la digital. Lo hizo porque en México los anunciantes están más acostumbrados a pagar tarifas más altas por el impreso y puede generar alguno.

Hemos conocido a través de Twitter ejemplos de medios de comunicación tradicionales anglosajones pioneros en experimentar con fórmulas para rentabilizar sus publicaciones, ¿es viable lo de cobrar por leer en internet?
Cobrar suscripciones por información general yo creo que no tiene muchas posibilidades ante tantas alternativas como hay en internet. Pero los medios con una información muy especializada, como los financieros, sí pueden cobrar suscripciones y ganar dinero en vez de dar gratis el producto periodístico.

¿Cómo convencer a los inversores tradicionales de que también pueden apostar por los soportes periodísticos digitales?
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La fiesta se acabó, yo creo. El periodismo es menos un negocio rentable y más un servicio público. No significa que no haya posibilidades de hacer un negocio de un proyecto periodístico, pero no como en el pasado, que fue un negociazo. Por eso interesó a los inversores sofisticados de Wall Street y de los mercados de bolsa. Pero ahora es menos rentable. Todavía es un negocio, pero no es tan interesante para inversores. Pero sí hay gente que tiene un compromiso millonario con su comunidad ante una evidente falta de calidad en las informaciones que reciben. Así, encontramos casos de donaciones en ese sentido de millones de dólares a medios independientes, como las que ha recibido en Estados Unidos el Texas Tribune, por ejemplo, para que siguieran haciendo buen periodismo de investigación.

¿Qué periodista encuentra James Briener en los seminarios que imparte en pleno contexto de crisis económica y  de paro en la profesión?, ¿qué esperanza se le ofrece a ese profesional superado por la situación actual?
Muchos están muy desanimados y decepcionados porque parece que la sociedad no aprecia su contribución y por eso hay mucha desesperación. Yo entiendo eso perfectamente y a corto plazo no estoy seguro de si la situación va a mejorarse, más bien va a empeorar. Pero en cualquier crisis o desastre económico hay posibilidades de crear cosas nuevas que en el pasado no habrían sido posibles. De hecho, encuentro periodistas emprendedores en los cursos que están aprovechando las oportunidades de la web para crear algo de valor para una comunidad un poco más reducida comparada con otros medios grandes. A buen seguro, pronto habrá patrocinadores y gente que apoyen este tipo de proyectos.

¿Cuál es el valor que aporta Twitter a los nuevos periodistas digitales?
Para mí Twitter me conecta con todo el mundo hispanoparlante que tiene interés en el periodismo digital. Yo puedo aprovechar Twitter para saber qué está leyendo José Luis Orihuela, de la Universidad de Navarra; qué está leyendo Elvira García, de la Universidad Cardenal Herrera-CEU; qué está pensando el periodista bloguero de Periodistas21; y por Twitter yo puedo conectarme a los enlaces a artículos que ellos están leyendo y puedo aprovechar este recurso para capacitarme y para educarme. Y también los periodistas pueden aprovechar Twitter para leer y compartir noticias instantáneamente porque publica la información más rápido que cualquier servicio internacional de noticias.

Óscar Delgado

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