Porque a veces, las cosas cambian

Los personajes de Almudena Grandes se suben por primera vez a un escenario en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero de Madrid. Atlas de Geografía Humana da inicio al ciclo ‘De la Novela al Teatro’, organizado por el Centro Dramático Nacional. 360 Grados Press no quiso perderse una adaptación que sorprendió a la propia autora. 600 páginas en 65 minutos de obra teatral. Se abre el telón.

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Quizás es cosa mía, pero el propio teatro ya influye en el sentimientoque te va a causar la obra. La Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero deMadrid es pequeña. Casi diminuta. No hay espacio para más de 50 espectadores.Esa limitación de aforo le da a la sala mucha calidez. Y también una cercaníacon las actrices difícil de encontrar en otros recintos. El patio de butacas escasi parte del escenario. En más de una ocasión parece que los propiospersonajes de la obra se dirigen en sus parlamentos a los espectadores, cuyospies, en el caso de los que están en primera fila, no pueden evitar adentrarseen la escena, como protagonistas secundarios inesperados.


Atlas de Geografía Humana es la historia de cuatro mujeres que bienpodrían haber nacido en 1.960 y ser coetáneas de Almudena Grandes. Mujeres cuyamayoría de edad coincidió con la llegada de la democracia y un universoaperturista que invitaba a soñar con un futuro que nunca llegó: “Éramos lageneración escogida, los hijos predilectos de la Transición, esos que a los veinteaños nos íbamos a comer el mundo de un bocado y, camino de los cuarenta, nisiquiera teníamos una miga que triturar entre los dientes”.


Fran, Rosa, Ana y Marisa son esas cuatro mujeres. Todas trabajan en unproyecto editorial, en un Atlas Universal por fascículos. Todas, cada una a sumanera y con sus convicciones, nos muestran sus miedos, sus anhelos, susfrustraciones, sus culpas, sus deseos, sus sueños. Unos sueños que permanecenintactos, pese a la realidad que los sepulta bajo las miserias de la cotidianidad.Personajes críticos y divertidos en un retrato feminista y generacional conmomentos que te llevan a la carcajada para instantes después tornarse emotivos.


Las actrices, sin lugar a dudas lo mejor de la obra, son acompañadas enel íntimo escenario por la música en directo de un violín. Rosa Savoini nosemociona con su interpretación de Marisa, una mujer tartamuda e insegura quesueña cada día con encontrar al amor de su vida. Ana Otero es Ana, la másatractiva del grupo y quizás también la más optimista. Divertida y muy creíble.Nieve de Medina interpreta a la hiperactiva Rosa, una mujer casada y sedienta deaventuras que le alejen de la triste rutina de su matrimonio. ArantxaAranguren, por último, es Fran, la acomodada responsable del proyecto editorialque desde su atalaya sigue soñando con su pasado como activista de izquierdas,en aquellos años en que se enamoró de un marido que hoy en día parece haberperdido todo aquel ardor juvenil y revolucionario.


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Las cuatro forman una familia que mezcla a la perfección en el escenariopara deleite de unos espectadores que, una vez finalizada la obra, retoman elclásico debate que suscita toda adaptación. Quienes no han leído el libro,disfrutan de la obra sin más, sorprendidos por la agilidad de un guión del queen principio no esperaban nada. En cambio, quienes han tenido la oportunidad deleer Atlas de Geografía Humana, echanen falta en la adaptación de Luis García-Araus dirigida por Juanfra Rodríguezla profundidad de los personajes de la novela. Y les sobra un cierto contenidopolítico, con menciones al 15M, que parecen estar de más en una novela de1.998.


Por lo demás, Atlas de GeografíaHumana deja tras de sí un halo de optimismo. Y es que, en estos tiempos quecorren, no está de más que personajes teatrales nos recuerden que otro mundo esposible. “Ya sé que parece imposible.Que es increíble. Pero, a veces, las cosas cambian”. Ojalá tengas razón, Ana.

 

Atlas de Geografía Humana

Hastael 30 de diciembre

Salade la Princesa (Teatro María Guerrero)

DeMartes a sábado a las 19:00 horas. Domingo a las 18.00 horas

@acordellat

David Barreiro

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