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Sharon Reguera
Miércoles, 15 marzo 2017
Política

Propaganda política en las redes sociales

Los bots (diminutivo de robots) son programas o conjuntos de reglas informáticas que realizan acciones automáticas para favorecer las campañas de una empresa, partido político, organización o figura pública. La irregularidad de esta técnica recae en que el usuario que recibe esta “publicidad” no es consciente de ella, sin embargo, no se considera una acción ilegal.

Los partidos políticos han potenciado esta nueva forma de promocionarse y desprestigiar a sus rivales para lograr viralidad en las redes sociales y que esta repercuta en los medios de comunicación. La contratación de twiteros o bloggers para que les apoyen o actúen como trolls, el incremento desmesurado del número de seguidores –hecho que se dio en la cuenta de personas como Mariano Rajoy o Pedro Sánchez- o la búsqueda incesante por ser trending topic son solo algunas de las estratagemas de este nuevo modelo de spam.

 

Dentro de los tipos de propaganda política se distinguen tres formas de transmitirla: blanca, gris o negra. Las redes sociales, e Internet en su conjunto, han permitidos que los grupos políticos puedan explotar de forma más eficiente las tres. La blanca es aquella que realiza la propia organización, se podría decir de aquellos mensajes que envían los líderes políticos desde sus cuentas privadas de Twitter o Facebook. Por otro lado, las propagandas gris y negra consisten en que sean “otros” quienes realicen los comentarios o acusaciones.

 

El estudio de Myriam Redondo (@globograma), periodista freelance, explica que las identidades falsas suelen ser personas atractivas para el público al que se dirigen, pueden mostrarse a favor de un tema concreto o actuar como trolls contra la competencia. “Los trols existen desde el inicio de Internet y su misión primigenia era incordiar y desbaratar conversaciones ajenas”, señala Redondo, “en ocasiones una sola persona puede manejar 20 o 30 cuentas falsas e incluso hacer que hablen entre ellas para dar veracidad a la discusión”.

 

Un ejemplo de esto último es el caso de la ex diputada del PP balear Ana María Aguiló quien al publicar unos datos sobre la realización de un deporte, publico está en su cuenta oficial de Twitter y en otra segunda (`Pepito Grillo´) donde alababa su gestión y atacaba a la oposición.

 

Sin embargo, las acciones de los partidos políticos españoles son diversas e independientes a su ideología. La cuenta de Twitter @BotsPoliticosNo denuncia este tipo de prácticas y ha dado a conocer casos como las cuentas falsas que compró el grupo Ciudadanos durante las elecciones andaluzas de marzo de 2015, u otras maniobras de este tipo en localidades como Alicante o Almería. Esta estrategia también ha sido adoptada por el PSOE de Andalucía para beneficiar a Susana Díaz, así se criticaba a PP y Podemos, a miembros del propio PSOE afines a Pedro Sánchez y se elogiaba a aquellos que estaban detrás de esta táctica.   

 

¿Qué logran los grupos políticos con estos robots?

 

El incremento de seguidores supone invertir en la marca del político o la administración ya que los usuarios que acudan a él pensarán que el elevado número de seguidores debe ir ligado a una positiva aceptación social. Esto, además, le otorga un mayor valor a su influencia porque significa que sus opiniones son importantes para una gran masa de gente.

 

“Los partidos políticos también buscarán desinformar y expandir rumores y falsas impresiones, confundiendo la conciencia colectiva y paralizando mediante la duda, especialmente en estados de incertidumbre política o social” declara la periodista Myriam Redondo. De esta forma, se pueden debilitar ideas que están comenzando a surgir, evitando su debate organizado; frustrar protestas de la oposición, ahogar críticas o engrandecer la fuerza de un partido a coste de la humillación y el desprecio a su contrincante.

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