El actor Aitor intepreta a un hijo abandonado por su padre, un cantaor flamenco errante, en la obra 'La vida a palos', de Pedro Atienza y José Manuel Mora. Fotos: MARGA FERRER
Aitor Luna es un ejemplo de que ser alto, guapo y con presencia física no tiene por qué no ir ligado a la calidad y al talento como intérprete.