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Giros - página 4

Corrupción: la vida sigue igual

En las últimas sesiones de un Parlamento que representa a todos los ciudadanos españoles se puso sobre la mesa un plato indigesto: la corrupción. Nada menos que 65 casos de fango corrupto se enumeraron en la primera sesión plenaria. Los del partido mayoritario miraron a otra parte. Como si la lluvia cayera en Vietnam, nadie estiró un músculo. 65 casos de corrupción, sumados unos y otros, son miles de millones esquilmados al erario público. O sea, te han robado a ti, amigo lector.

La saca

Conducidas en una bolsa de plástico hasta la estación, apretujadas las unas contra las otras bajo el silencio de su portador, disfrazadas de la imagen corporativa de quien se apresuraba a enviarlas lejos, no podían más que mantener la calma, sin rechistar, a la espera de ser recogidas por el especialista viajero que las trasladaría, una a una, a destinos dispares, unidos únicamente por rotativas sin vinculación alguna.

Indiscreto

Mirar a los demás con la curiosidad del antropólogo encierra riesgos. Por lo menos, el de que te acusen de convertir en categoría la percepción que de una persona tienes cuando ésta cree que sólo la conoces de sólo unos minutos y realmente llevas más tiempo analizando su comportamiento, sus gestos, sus risas, sus sentencias, sus manipulaciones, sus aseveraciones, sus devaneos, su forma de escuchar, de contar y de hablar.

El revés lo es todo

La vida está tan al revés que nunca pasó nada que ayer no vimos. Los perros ladran en la calle por miedo a la oscuridad y no saben que la oscuridad baila a pleno día y la soledad no sabe si todo es azul o un pájaro ciego que no encuentra su nido. La vida es así, un manojillo de dudas, un miedo atroz a los minutos, el guardia que nunca dejó pasar a las hormigas.

Réquiem por un día que pasa siempre

Ya no existen adjetivos para calificar la barbarie de los hombres que matan en nombre de alguien que no conocen. El odio cubre de cemento los corazones y el alma se escapa de aquellos robots incultos que no ven, no escuchan, no piensan, no sienten, solo destruyen.

Escena

Era su primer día libre en aquel lugar después de haber trabajado sin descanso desde que llegó el fin de semana anterior. Le daba vértigo el tiempo ocioso del que disponía en un entorno hostil, ¿por dónde empezaba? Optó por recluirse en casa, entre las paredes húmedas que acababan de acogerlo. Maniobraba torpe y estúpido, anclado a los instantes más recientes de su temprana vida, al llanto fácil del calor familiar y al desarraigo de la escena que le tocaba representar.

La muerte de un periodista

En México fue asesinado otro periodista. Se fue al otro mundo con doce balazos, doce. Murió por escribir verdades que a otros no gustan. La verdad es una bebida que perfora el estómago de los corruptos e ilumina a los inocentes. Pero la mentira dispara a dar y mata a los que la combaten.

El día después (de la crisis)

Salgo por primera vez a la calle después de la crisis. Las paredes lucen más brillantes, los bancos han ampliado sus horarios porque no dan abasto con los créditos que vuelven a conceder, en la pescadería sólo quedan boquerones y calamares, los percebes se vendieron ayer, por eso de que habían sido asignados al mejor postor, los titulares de prensa del día apuntan hacia el desbloqueo de catorce PAI, el optimismo del sector automovilístico, la subida del precio oficial del dinero y la aspiración del nuevo gobernante de turno por alcanzar el pleno empleo en la legislatura que comienza.

Pegajosa

Un cromo de panini huele a industria química, por lo menos a él le olía así. Ella no era igual, cuando cogía una de esas estampas viajaba al mundo de las ilusiones, las mismas que dibujaba en su cabeza de chorlito entre candy candy y osos amorosos.

Les Luthiers en los altares

Hoy me ha llovido una alegría: Les Luthiers han recibido un premio. No importa qué premio, uno: se han acordado de una gente que saca de sus bolsillos, tal vez del alma, un puñado de sonrisas que suelen repartir por el mundo desde hace cincuenta años. ¿Quién no le da un premio a una gente que endulza millones de corazones? Un altar le pondría yo si fuera menester.

Endiosados

Es triste asistir desde la normalidad de mi ubicación al endiosamiento con el que se manejan algunos personajes de la vida pública. Podría ser algo lógico en gente de la farándula, en los advenedizos del papel rosa y en los seudofamosos que se suben a la parra mientras duran los minutos de fama que les conceden los contenedores de basura mediática en los que aparecen retratados como mostrencos.

“La vida misma”

Han dicho: "El tiempo de los corruptos ha llegado a su fin". Pero no les creo. Vivimos en un país donde meter la mano en caja ajena es una costumbre tan natural como ir al baño o hacerse una tortilla. En este país todo es tan natural como la vida misma, pero esa "vida misma" es un jeroglífico indescifrable.

La vida sí vale una vida

La vida sí vale una vida. Es un tesoro que muchos esconden y otros buscan en la basura. Te pones un calcetín de un color y el otro a rayas, te duchas por la mañana y el jabón grita pompas de aburrimiento. Paseas por la otra orilla del río y jamás viste una sirena. Diste los buenos días al sol y llovió esa mañana.

Adherencias

Las arañas del tiempo tejen una tela viscosa que abandonan a su suerte cuando ya no pueden cazar recuerdos.

El reservado

Tengo pase, no tengo pase; vaya caché, vaya adefesio; ¿cómo se atreve?, ¿me permite?

Versiones

Estamos rodeados, las versiones nos acosan, cada día son más homogéneas entre sí, pero no han perdido su capacidad de influencia.

No sabes que la vida es un milagro

Cuando te levantas por la mañana, abres la ventana, ves que el cielo clarea muy despacio y no piensas que vives un milagro, solo caminas al cuarto de baño y saludas al retrete. Siempre asumes que la vida es agua sucia que se pierde en el desagüe y las cosas hermosas suben otras escaleras, cuando la verdad te mira a los ojos y tú cierras la puerta.

Ella

Desde su pequeña ventana que olía a jazmines, Ella miraba todos los días los lazos naranjas que le regalaba el amanecer, y sonreía. Esos momentos la llevaban a un tiempo dulce, de risas juveniles y calor de abrazos, de miradas azules y palabras cargadas de futuro.

En el autobús (terminal)

Suena el sorteo de la lotería. Debe de ser el único conductor de autobús que sintoniza todos los sábados Radio Nacional para vivir el azar de sus décimos en directo. Esperemos que no suelte las manos del volante para apuntar las terminaciones del consuelo.

Cruce de memorias

Una reunión de amigos veteranos es un buen reducto para la reconstrucción de momentos.

Fascinación

Hubo un tiempo en que las lavadoras entraron en casa como un extraterrestre simpático que consiguió convocar un nuevo concepto de reunión familiar frente al giro revolucionario que significó aparcar el jabón lagarto y los lavaderos públicos.

Vivir es no vivir

Vivimos tan deprisa que nunca vemos nada. Suena el despertador, la cafetera te llama, la tostada se quema, la mantequilla se niega a someterse al cuchillo, las noticias de la mañana dicen que el mundo no ha dormido (los muertos se amontonan, Donald Trump escupe odio y fuego, se anuncian huelgas, manifestaciones, recortes sanitarios, de educación, de libertades, procesos…), y hoy nadie se pintará de azul; apagas el televisor con una evidencia palpable: el corazón corre más rápido que el reloj. El agua está fría, la ducha te pregunta y repasas mil cosas por hacer entre pompas de jabón como crucigramas que no descifrarás. Un dedo asoma la punta por el calcetín, te vistes, los zapatos huelen a betún seco y a barro de la última lluvia.

Vuelo gallináceo

Reflexiones tras la lectura sosegada de esas letras del escritor Josep Pla que evocan otros tiempos, otra sociedad, otros momentos... Echar la mirada atrás y recordar, y soñar y... echar a volar la imaginación.

Somos si es que lo sabemos

El mundo es una bola tan pequeña que siempre tiene miedo. El mundo es una bombilla que no puede dar luz porque está rota, una pared con las puertas cerradas, el salón de una casa que nunca espera a nadie. El mundo es tan insignificante que todos pasaron de largo y solo quedó el hombre.

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