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Roger Casas-Alatriste
Viernes, 8 mayo 2009

Apuntes pandémicos de un chilango expatriado

Por Roger Casas-Alatriste, periodista y guionista

Me ha resultado especialmente interesante el dar seguimiento a la evolución de la gripe porcina o influenza y su contagio, que principalmente he podido observar a través de los medios sociales.

Hace más de siete años que salí de la ciudad de México y es fascinante el apreciar en esta situación de alarma los siguientes rasgos puramente chilangos y mexicanos que se potencian en procesos coyunturales como este:

El ingenio del mexicano: aunque el primer deceso detectado ocurrió en marzo y la alarma de algo parecido al SARS o la Gripe Aviar saltó desde el día 20 de Abril, el Secretario de Salud no declaró el estado de epidemia sino la noche del jueves 23. Mientras el equipo de prensa del secretario redactaba el comunicado, en algún otro punto de la ciudad unos músicos daban los últimos toques al que se convertiría en el hit de la semana por lo menos en YouTube: 'La Cumbia de la Influenza' que fue lanzada el viernes 24. La versión en inglés apareció tres días después.

El temblor: los mexicanos sabemos que cuando la cosa va mal, siempre puede ir peor, y los chilangos en particular, si sentimos un estremecimiento telúrico miramos automáticamente al sismógrago más confiable, es decir, a la lámpara o a la cortina más cercana (hasta la fecha lo sigo haciendo), para luego decir la línea que dicta ese protocolo no escrito “Está temblando” como para oficializar el seísmo. Luego de la angustia (diría excitación) que esto produce se llama a quien primero se tenga en mente y se hace la pregunta número uno del manual: ¿lo sentiste?. El día de ayer el protocolo se siguió al pie de la letra pero en Twitter, y de paso exhibió en vivo al Secretario de Salud que evadió la realidad como suelen hacer los polítcos mexicanos ante lo evidente: dijo que no era un terremoto, sino las obras del edificio de enfrente.

El chiste: ante tan rocambolesco escenario -como ya se vió anteriormente- no queda más que ponerse a inventar chistes, por malos que éstos sean. Una hora después, el de “¿Qué le dijo México a la Influenza?: comenzó a desparramarse el Facebook (los 39 grupos dedicados a la gripe porcina) y Twitter, y hoy amaneció como cierre de una nota de color de El País. El día de hoy el chiste ya no tiene vigencia porque todo el mundo lo sabe.

El merchandising: el tapabocas es la manifestación física de este padecimiento y con un mercado primario de 20 millones de personas, es necesario distinguirse. Desde esta mezcla de kitsh con tintes gore, el auto-tuneado hasta los propuestos por el Récord (el Marca mexicano), con los colores de tu equipo.

El anti-alarmismo + orgullo patrio: el periódico más sobrio de México sería de nota roja en cualquier otro lugar del mundo. Por eso las notas que salen de ahí causan efectos incomprensibles en otras lugares del mundo. Ante el escenario mundial de catástrofe, el chilango pide calma y hasta se enorgullece que el fin del mundo vaya a comenzar en su ciudad y no en Nueva York, como en todas las películas gringas.

Con este panorama no queda más que recargarse en el sillón destapar una cerveza y ver como se cumple el armageddón, del que por supuesto los mexicanos tendremos -orgullosamente- toda la culpa (aunque en realidad la tengan los suizos).

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