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David Barreiro
Viernes, 10 octubre 2008

El amargo despertar

Por David Barreiro, escritor y periodista

El pasado 12 de septiembre, Karen Green, vecina de Claremont (California, EEUU), encontraba en el garaje de su casa a un hombre ahorcado. No era un hombre cualquiera sino su marido, prestigioso profesor de universidad y uno de los mejores escritores norteamericanos del momento. Se llamaba David Foster Wallace. Tenía 46 años. Algunos no lo conocerán.
Foster Wallace era un narrador narcótico, apabullante, arriesgado. En su primera novela, 'La broma infinita' (1996) describía la pesadilla futurista de un mundo roto, gobernado por corporaciones y en el que las personas eran títeres del poder establecido. ¿Les suena? Después llegaron otros libros fundamentales para entender la Norteamérica de hoy: la de la guerra de Irak y Lehman Brothers, la de las caravanas apostadas en la cuneta de la Ruta 66 y los hijos del krack en el empinado centro urbano de San Francisco.

Este Ulises de la narrativa -nació en Ithaca, Nueva York- regresaba en sus textos hacia esa isla solitaria en la que sentía haberse despertado del amargo sueño americano. 'Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer' (1997) o 'Entrevistas breves con hombres repulsivos' (2001) son mucho más que brillantes ensayos, libros de relatos, interminables pies de página o planteamientos originales. Son el faro de luz tenue pero pertinaz de un país y un mundo, de unos autores que buscan entender qué sucede a su alrededor. Se los conoce como Next Generation y entre ellos se encuentran Michael Chabon, David Sedaris, George Saunders, Jonatham Lethem o Chuck Palahniuk. La escritora inglesa Zadie Smith los agrupó en la antología 'Generación quemada', título de un sobrecogedor cuento de Foster Wallace incluido en el libro. El mismo autor recientemente fallecido, asfixiado por la soga de un mundo que no entendía pero nos hacía comprender a través de su literatura, prefería hablar de generación Wal-Mart, nombre del gigante de la distribución alimentaria estadounidense. Y es que muchas de las historias de estos autores, y sobre todo del gran David Foster Wallace, se desarrollan en pasillos de supermercados, en las escaleras mecánicas de unos grandes almacenes, en el aparcamiento de un mall a las afueras de la gran ciudad.

Lean a David Foster Wallace, no se arrepentirán.


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