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Patricia Moratalla
Miércoles, 4 octubre 2017
Economía

Emprender en un entorno rural

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La idea de emprender está asociada a la ciudad, al ajetreo de asistir a eventos de networking, a compartir el espacio en una aceleradora o, simplemente, a la tecnología. Pero más allá de las grandes urbes, las zonas rurales se han convertido en un filón para muchos emprendedores donde han encontrado nuevos nichos de mercado o quieren desarrollar su iniciativa en un ambiente tranquilo y saludable. En 360 Grados Press nos hemos acercado esta semana a estos emprendedores para desmitificar la creencia de que los proyectos solo se pueden llevar a cabo en grandes poblaciones.

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Susanna Gordo trabajaba como técnico de Calidad en el sector citrícola de Castellón; hasta que un día su situación laboral cambió radicalmente y se vio obligada a buscar alternativas. Motivada por el creciente interés por la agricultura ecológica, los productos de km. 0 y la preocupación por la alimentación, buscó información y las posibilidades reales de emprender en este sector. El resultado fue Masia Ana, el proyecto con el que ganó el premio a la Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales 2016 del Ministerio de Agricultura.  

 

“La verdad es que fue una decisión bastante meditada, ya que dar el paso a emprender no se puede tomar a la ligera”, apunta esta ingeniera agrícola. Masia Ana es una finca rural dedicada a la producción agrícola ecológica. También realizan actuaciones de recuperación de variedades autóctonas de temporada y de formación en el ámbito de la agroecología. Susanna Gordo reconoce que no resultó fácil emprender: “Además de las dificultades propias que se puede encontrar cualquier emprendedor (proyecto nuevo, búsqueda de clientes, mercados, planes de empresa, definición de productos, etc.), se añade que el sector de la agricultura es excesivamente tradicional y más si decides buscar alternativas como puede ser la agricultura ecológica. Si a ello sumamos el hecho de ser un proyecto liderado por mujeres, se suma un plus de dificultad añadida”.

 

Tal y como señala, el papel laboral que ha jugado la mujer en el entorno rural “siempre ha estado en un segundo plano en cuanto a su visibilidad, aunque en la mayoría de casos era un pilar imprescindible”. De todas formas, esta situación va cambiando y “poco a poco la mujer está dando un paso al frente”, si bien es cierto que los datos reflejan que aún son un reducto.

 

Al igual que Susanna Gordo, otras personas han decido emprender en el campo y en lugares que se vinculan a las ciudades como son los coworkings. En la pequeña localidad de 1.200 habitantes de Riba-roja d’Ebre se instaló Zona Líquida, un espacio de trabajo heterogéneo compuesto por una comunidad de técnicos informáticos, diseñadores y programadores web, una abogada, artistas y diseñadores de ropa, una bióloga y otros perfiles que les visitan la época de vacaciones.

 

En este coworking rural varias personas se trasladaron de la ciudad al entorno rural “para tener una mayor calidad de vida y desarrollar nuestro proyecto profesional”, comenta Juan Antonio Lanzas, gestor a tiempo parcial y coworker. “Algunos venimos de Barcelona, como es mi caso, o el de Pilar, nuestra abogada. –continúa- También tenemos una pareja de coworkers que vienen de Inglaterra y se han establecido en el pueblo. Ellos, además, organizan el eco-festival Riba-rocks, que en su última edición fue merecedor del premio al mejor festival sostenible en los Iberian Music Awards”. El interés es creciente, ya que se han puesto en contacto con este coworking diversos emprendedores y empresas de Tarragona o Barcelona, interesados en establecer allí su actividad.

 

En este sentido, la Asociación de Emprendedores Rurales (AER) explica que existen dos tipos de personas que deciden iniciar su proyecto en el campo: “Los residentes en el entorno rural, que no quieren dejar su territorio, su pueblo, y quieren seguir viviendo y trabajando allí, y los urbanitas, que se cansan de vivir en las grandes ciudades y quieren un cambio de vida”. Asimismo, también se clasifican entre los que lo hacen “por convencimiento y los que no tienen más remedio que emprender porque en este contexto de crisis resulta complicado encontrar trabajo y deciden crearlo”.

 

Actualmente, AER aglutina 90 socios que van desde casas rurales y agricultores ecológicos, hasta programadores, profesionales del marketing, SEOs, nutricionistas, escritores o fabricantes de colchones. “El apellido de ‘rural’ que llevamos en nuestra asociación nos marca, ya que muchos de los que se acercan a nosotros piensan que lo único que tenemos son agricultores y ganadores (y derivados), pero no es así”, matizan.

 

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Emprender, ¿la solución a la despoblación?

El interior de España está sufriendo una grave despoblación. Por ello, emprender se ha convertido en una posible solución a un problema cada vez más preocupante. Pero ¿cómo? La evolución en este sentido parece negativa, tal y como inciden desde AER: “En todo nuestro entorno rural se están perdiendo oportunidades. Cada vez se ven más campos abandonado, lo que genera problemas ambientales, y los que quedan trabajando suelen ser muy mayores y con escaso o nulo relevo generacional”. Por ello, según dicen, se tiene que hace algo. “Todo esto tiene que ver con la falta de infraestructuras mínimas para realizarse como personas en el entorno rural. Una simple escuela, por ejemplo, es un lujo que muchos pueblos pequeños no tienen, y eso condiciona todo lo demás”, lamentan.

 

Por tanto, la asociación indica que el emprendimiento “es una parte de la solución, pero tiene que ir acompañada de muchas otras cosas que en las grandes ciudades se dan por sentado, pero en los pueblos hay que ver cómo se van a hacer, como llevar los hijos al colegio”. Así pues, la presidenta de AER, Empar Fayos, afirma que se tienen que poner los medios “para que las mujeres queramos quedarnos en el entorno rural. Entonces, es cuando se evitará el despoblamiento”.

 

No obstante, emprender puede ser una opción realista para aquellos que quieren regresar al pueblo, sobre todo, para los jóvenes que se fueron a estudiar a las ciudades. En esta misma línea, Lanzas hace hincapié en que el coworking puede ser una “forma efectiva de retener y atraer talento al territorio, ya que aquellos que se fueron a Barcelona, Lleida o Tarragona pueden estar motivados en regresar a trabajar a su pequeño municipio”.

 

Además, respecto a la formación que necesita todo emprendedor, desde AER han ofrecido algunos cursos y talleres de alto nivel o celebran encuentros; todo ello sin recibir ayudas ni subvenciones. Así, del pasado 29 de septiembre al 1 de octubre tuvieron lugar en Almejídar (Castellón) las III Jornadas sobre Emprendimiento Rural donde se impartió una charla sobre Inteligencia Artificial, Machine Learning y conceptos avanzados de SEO a manos de Alberto Talegón. “Mucha gente nos regala su tiempo para ayudar a estos pequeños proyectos. Esa es nuestra filosofía: emprendedores que ya han aprendido cosas ayudando a otros emprendedores que están comenzando”, subrayan desde la asociación.

 

Todas estas pequeñas iniciativas contribuyen a que el campo siga con vida. “El ritmo rural no tiene nada que ver con el urbano y cada vez más parece estar convirtiéndose en la forma de vida de muchos emprendedores que prefieren la tranquilidad, pasear por el campo o navegar en piragua por el Ebro”, afirma Juan Antonio Lanzas, y agrega: “Si el coworking te permite decidir lo que quieres hacer y cuándo, el coworking rural, además, te ayuda a disfrutar de tu tiempo libre en un entorno inmejorable”.

 

Además, gente como Susanna Gordo reivindica que la agroecología es el futuro, no solo para el entorno rural, sino también para el planeta, ya que el sistema de agricultura tradicional industrializado “no funciona”. “A nivel de costes e ingresos no salen los números; medioambientalmente estamos provocando graves daños y la producción obtenida tampoco asegura que sea económicamente viable. Además, si nos fijamos en datos exclusivamente económicos, los mercados demandan productos ecológicos”, alega.

 

Por ello, destaca que con la agroecología “todos ganamos” por la variabilidad de especies, el respeto al medio ambiente y porque puede suponer una alternativa para que la gente se quede en el entorno rural, creando proyectos viables para que las poblaciones rurales tengan un motivo para quedarse.


@_Guiomar_

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