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David Casas
Miércoles, 12 julio 2017
Fotografía

La cámara que encontró felicidad en la posguerra

La fotografía ha captado durante décadas los momentos más importantes de nuestra historia reciente. El francés Jean Dieuzaide lo hizo en la España de los años 50, que se encontraba sumida todavía en las penurias de la posguerra, pero de la que se enamoró gracias a la felicidad y a la valentía que demostraban sus gentes más rurales.

[Img #25647]Jean Dieuzaide cogió su maleta y su cámara en el año 1951 y abandonó temporalmente su ciudad, Toulouse, en la que había desarrollado gran parte de su trabajo como fotógrafo, para emprender uno de los viajes que más le marcarían a lo largo de su carrera. Dejó una tierra de efervescente crecimiento social y cultural, donde la modernidad se respiraba en las calles y la libertad corría por las ediciones de los diarios y se reflejaba en las exposiciones atrevidas y concienciadoras de los artistas más vanguardistas.

 

Y se fue para realizar su primer encargo en el extranjero: fotografiar la miseria que se vivía en las ciudades de València, Castellón y Alicante y sus localidades. Un contraste que impactó en primera instancia al fotógrafo francés: ropas ajadas, ruralismo, trabajo en el campo, asfalto inexistente, higiene limitada.

 

Un ambiente que le transportó al viejo mundo preindustrial en el que pervivía una forma de vida, unas costumbres, unas tradiciones, una manera de concebir el entorno que poco tenía que ver con el momento que atravesaba Europa Occidental. A pesar de que él había tenido contacto con el campesinado desde su infancia cuando todavía hablaba la lengua de Occitania.

 

Pero todo lo que vio, todo lo que sintió en sus carnes y respiró no le llevó al hastío o a compadecerse. Todo lo contrario. Se sintió fascinado al sumergirse, como el propio Dieuzaide afirmó, “amorosamente en el seno” de una tierra en la que brotaba la hermandad, el apoyo mutuo y el aprovechamiento de cada uno de los segundos de felicidad que les brindaba una vida que la posguerra había dejado a las puertas de la desazón y de la pobreza. Una falta de todo y una falta de nada para disfrutar con filosofía de unión.

 

El fotógrafo tuvo la oportunidad de conocer a esa sociedad que dijo adiós a miles de compatriotas desde finales de los años 30 con el final de la Guerra Civil. De hecho, solo en 1939 la ciudad de Toulouse aumentó en más de 500.000 habitantes por la llegada de los exiliados republicanos españoles que huían del terror. Como el padre del fotógrafo parisino Mateo Gamón, que ha estado siempre muy ligado a la historia de España en esta etapa tan cruda del siglo XX, lo que le ha llevado a conocer y exponer la obra de algunos grandes de la imagen impresa durante varias décadas.

 

[Img #25644]El trabajo del propio Dieuzaide ha sido uno de los más analizados por Gamón, que actualmente lleva a amantes de la fotografía al Museu Valencià d’Etnologia para dar a conocer sus instantáneas sobre la sociedad valenciana de entre 1951 y 1971 a través de la exhibición El país que va fascinar Jean Dieuzaide, que puede visitarse hasta el 10 de septiembre. “Su fotografía era realista y no trataba de trampear, sino de captar a las personas tal y como eran; fue un hombre con afán de recorrer. De hecho, tuvo la oportunidad de trabajar desde París, la cuna de la cultura, y prefirió hacer algo muy loco: quedarse en su ciudad, primero, y fotografiar la vida fuera de sus fronteras, después”, cuenta Gamón.

 

Y no solo permaneció en València el fotógrafo en esta etapa de su vida, sino que siguió moviéndose por otras zonas de la geografía española como Sevilla o Murcia para registrar lo que ya ‘no existía’ en su país y que también se puede encontrar en la exposición. También para descubrir cara a cara a algunos de los artistas más valorados en la cultura francesa como el pintor Salvador Dalí, a quien tuvo la ocasión de retratar en una de las fotografías más conocidas que se recuerdan de él: sumergido en el agua hasta el cuello.

 

Más de 100 fotografías, muchas de ellas inéditas, que demuestran cómo el retratista francés se enamoró de España y de sus gentes y que narran al visitante cómo éramos, a qué nos dedicábamos y de qué manera vivíamos para hacernos reflexionar y entender nuestro pasado reciente, comprender mejor el presente y contribuir a la construcción de nuestro futuro.


@casas_castro

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