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Óscar Delgado
Jueves, 2 marzo 2017
Reconstrucción de momentos

Olores

Cualquier tienda de electrónica huele a Andorra, a emoción por disponer de nuevas tecnologías, a cassette y a vinilo; una boutique huele a infancia vespertina, a un tocar en un se ruega no tocar, a dolor de piernas, a paseos urbanos.

[Img #25200]Las castañas, a pueblo, a frío, a familia, a recipiente de barro con agujeros, a trapo quemado; un ciprés, a chapas de ciclistas, a recreo, a liceo francés, a sándwich de jamón york con queso, a inocencia recordada; el salitre, a viaje, a coche embutido, a camiones, a Mojácar doce horas después de Madrid, a chiringuito; un forro de plástico, a vuelta al cole, a miedo, a papá y mamá, a estuche, a rotulador carioca, a vida virgen, a ruta 27, a libros nuevos; una pegatina, a colección de cromos, a Butragueño, Señor y Eloy, a domingo nuevo, a rastro, a bocadillo de calamares; una guirnalda, a papá Noel, a insomnio, a hermanos, a nueces, a velas, a reunión, a vida adulta por encima de la niñez, a partida de cartas, a roscón y a villancicos; un cenicero lleno de colillas al despertar, a resaca, a partida de póker, a amistad, a conversaciones sin rumbo, a fumadores y a no fumadores, a casa provisional, a viva la vida; una caca de vaca, a montaña, a ruta del Cares, a doña Concepción, a naturaleza salvaje, a vacaciones, a peligro y a teleférico.



Ya me había referido a ello, pero es que no hay nada como dejarse llevar por los olores, fuente inagotable de experiencia. Es como coger del brazo la vida más íntima y dejarla lista para ser asaltada por las autopistas de la memoria, salir a la calle preparado para encontrar en el cúmulo de olores que nos abordan motivos de reencuentro con situaciones aparcadas en nuestra intrahistoria. Como ser ciego en el París de Amelie y dejarse arrastrar por un paseo emocional, por la descripción atropellada de realidades localizadas en los 50 metros de calle que recorremos tres veces al día. Como abrir la experiencia al pasado, mirarla desde el presente y pensar en un futuro con una sonrisa dibujada en la comisura de los labios. Cada estación lleva consigo numerosos hitos de nuestra vida. ¿Lo habéis probado?


@os_delgado

Foto: Marga Ferrer

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