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Inma Gabarda
Miércoles, 1 febrero 2017
PROYECTO SOLIDARIO

Reggae, alimento musical para el alma

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Un código postal, pasión por el reggae y una profesora canadiense que fundó el que ahora es el mejor centro educativo de toda Jamaica. ¿Qué tienen en común? Kingston ha visto crecer a grandes estrellas de este género músical como Buju Banton, Beenie Man y el inigualable Bob Marley. Sin embargo, las últimas décadas varios barrios de la ciudad han sido arrasados y muchos niños han crecido sin familia. En 360 Grados Press hemos conocido a los promotores de un proyecto que recauda dinero para que los niños de allí puedan formarse en Trench Town Ready Centre.

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Desde hace años la educación en esta ciudad ha ocasionado muchos problemas para aquellas familias que no disponen de capital para que estudien sus hijos, porque la política les obliga a costear su educación y no todos pueden hacerlo. Lo que ha propiciado el altísimo índice de analfabetismo que hay, con una estimación entre el 70-80%. Esta situación le hizo ver a una profesora canadiense, que estaba de visita, que el camino era "la educación y decidió abrir una pequeña biblioteca muy humilde, en una chabola, para ofrecerles formación y concederles seguridad a estos niños”, explica Abril Mills, representante en Europa del centro Trench Town Reading Centre.

 

El establecimiento que se abrió en el año 1993, desde el mismo momento de su apertura hasta la fecha, no ha contado con ningún tipo de ingreso. Únicamente los donativos que ha recibido de la bondad de personas como la Fundación de Mujeres de Suiza y esta docente de Canadá, que invirtió mucho dinero en su institución y, desde hace unos años, Kingston 12 Producciones. “Es muy duro mantener el centro económicamente. Destinamos todos nuestros recursos a ganar algo de beneficios, para poder invertir en más viajes para los niños, en comprar ordenadores, así como enseñarles informática”, recalca Abril Mills.

 

Pero lo que comenzó como una pequeña biblioteca, poco a poco, ha ido constituyéndose hasta día de hoy como un centro de educación, donde se ofrecen clases de todo tipo y se ha consolidado como la mejor biblioteca de toda Jamaica. “Nunca he visto nada igual por la zona. La profesora escribe los programas de las clases y selecciona los mejores libros para ofrecerles una educación espectacular”, puntualiza Mills. Además, desde que se instauró, no ha permanecido en ningún momento cerrado, ni siquiera durante los días de guerra. "Esto ha permitido que siempre exista un lugar, donde los niños están seguros”, exclama Abril.

 

En la actualidad, el centro educativo ofrece clases de alfabetización tanto para niños como adultos, talleres en artes creativas, poesía, teatro, así como excursiones para los niños, cuando es posible. Con la pretensión de que esto continúe y que pueda seguir progresando el proyecto, desde hace unos años Kingston 12, que recibe el nombre del código postal del centro, destina parte de lo recaudado en sus eventos musicales. “Nuestro sueño es apoyarlo con el fin de crear una aula musical”, explica Joaquín, gerente de Kingston 12.  Se ha marcado la meta de lograr que el día de mañana no sólo tengan una cultura mayor, sino herramientas con las que sustentarse y salir de una situación de subdesarrollo a través de lo que le hizo llegar a ese punto, la música.

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De esta forma, como relata Joaquín, queremos crear un vínculo emocional con los músicos y los niños, a través de este arte. Para lograrlo, en sus conciertos los artistas invitados firman unas camisetas que envían a los niños junto con fotografías plastificadas y un vídeo con un mensaje significativo. Una vez entregado este material a los niños del centro, ellos les escriben una carta que le hacen llegar al correspondiente artista. “Es muy emotivo ver las reacciones que tienen cuando se lo transmitimos. Nos llena el corazón". Aunque, estamos inmersos en una ”lucha continua con amor y cariño, porque el resultado es la felicidad de los niños, lo hacemos encantados”, explica con una sonrisa, Joaquín.

 

De forma que, han decidido proseguir con esta batalla y velar por su futuro, sus sueños. "Somos muy felices con lo que hacemos y queremos seguir contribuyendo a este cambio social. De hecho, todos los años preparamos un concierto benéfico en Kingston, además de los que organizamos por toda la península, para vibrar con todo el mundo y compartir esta pasión que nos une", relata Joaquín.

 

"Y es que el reggae me encanta, porque representa una cultura basada en valores positivos pero lo que más me entusiasma es su público. El calor que transmiten todos esos abrazos, besos y el cariño que expresan los amantes de este estilo de música que está lleno de positividad y mensajes de paz y unión", finaliza Joaquín.


@InGabarda

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