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Patricia Moratalla
Miércoles, 11 enero 2017
Ejercicio

Sentirse como en el Circo del Sol

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La mayoría sabe qué son el pilates y el yoga, los cuales, con sus notables diferencias, consisten en ejercicios de bajo impacto que unen cuerpo y mente acompasados por la respiración. En la última década se ha estado introduciendo en España una versión aérea de estas disciplinas. Métodos como el antigravity, yoga aéreo o yoga swing son cada vez más comunes. Vamos a conocerlos un poco más.

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¿Quieres tener la sensación de volar o de sentir como todo el cuerpo se coloca en su sitio mientras permanece suspendido en el aire? La evolución de técnicas ya conocidas como el pilates y el yoga ha desembocado en otras en las que parece que seas protagonista del Circo del Sol. Con telas, hamacas y/o columpios se realizan ejercicios de estas disciplinas mientras se trabaja cada parte del cuerpo, tanto desde el aire como desde tierra.

 

Una de estas nuevas disciplinas es el antigrativy,  un estilo específico y registrado a través del cual se realizan ejercicios en suspensión pero no tienen que ser concretamente de yoga, ya que también incluye posturas tradicionales del pilates y la danza. Para hacerlo se requieren unas telas específicas cuya resistencia es comprobada hasta el extremo; de hecho, aguantan a una elefanta embarazada. Estas hamacas están colgadas en una estructura en el techo que permite realizar un amplio abanico de movimientos en el aire.

 

Según Miriam Núñez, “Mimi”, del centro Mimisma de Valencia, esta disciplina fue creada por el norteamericano Christopher Harrison, y puede ser realizada por todo el mundo, incluso niños y niñas, salvo mujeres embarazadas y personas con glaucoma, problemas de corazón o hipertensión. “Esta actividad mejora la salud, modela y flexibiliza el cuerpo”, comenta. Además, alivia el estrés y genera una gran sensación de bienestar gracias a la ingravidez.

 

Muchos de los ejercicios más reconocidos se denominan posturas invertidas o “inversiones”, que consisten en quedarse boca abajo con posiciones de pilates o el yoga. Otros consisten en permanecer y/o cubrirse dentro de la tela para poder trabajar el cuerpo en suspensión, ideal para la espalda, que no sufre al no estar en el suelo. Al final de la clase, el monitor o la monitoria realiza una especie de masaje descongestionante en la espalda mientras la otra persona se encuentra envuelta en la tela suspendida.

 

Yoga aéreo

 

Otra disciplina parecida es el yoga aéreo, un término general para actividades con posturas de yoga que se realizan con un columpio o una tela, tal y como explican desde Yogasuite. Esta técnica, patentada por el español Rafael Martínez, potencia aspectos como el físico, el mental, el respiratorio, el emocional o el creativo.

 

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El Yoga Swing (yoga en el aire), una técnica similar creada por Mila Hurtado y Eva Aguirre, de la Asociación Nacional de Yoga Aéreo, cuenta con una tela de material resistente como el del paracaídas y con estribos en tres alturas para realizar los ejercicios. “Este método fue diseñado para la realización de asanas (posturas de yoga) en el columpio de forma que pudiéramos utilizar la ingravidez y ayudarnos en las posturas que nos resultan más costosas de realizar en la tierra, y hacerlas en el aire”, señala Mila y matiza: “Una cosa es utilizar el columpio para hacer posturas y otra bien distinta es hacer yoga en columpio. Para cosas iguales, pero realmente no lo son”.

 

Mila Hurtado apunta que las posturas están basadas en el hatha yoga ancestral, por lo que en los columpios se desarrolla sesiones de esta técnica, “partiendo de los Yamas y Niyamas, asentándolo en los yoga Sutras de Patanjali, anatomía bioenergética y una activación profunda de conciencia del yoga en el columpio”. En definitiva, ejercicios de respiración, meditación, concentración y yoga natra.

 

Entre los beneficios más significativos tanto del yoga aéreo como del antigravity destaca la elongación de la columna vertebral en las posturas invertidas, que se pueden mantener sin esfuerzo más tiempo gracias a los estribos y la tela. Además, se fortalece y aumenta la irrigación del cráneo, se estimula la presión arterial, se estira y se descontractura la zona cervical, descanso y equilibrio psíquico, revitalización de todo el organismo, etc.

 

Mila Hurtado recuerda que, tras años de investigación y práctica, decidieron elaborar su propio método  de trabajo y dedicarse de forma profesional al yoga aéreo. “El trabajo en el columpio sin control por parte del maestro o guía puede hacer peligrosa su práctica. Nos preocupaba la seguridad, así como conseguir que se hiciera yoga, por lo que nos centramos en ello”, subraya, por lo que recomienda hacer este tipo de ejercicios con un o una profesional formado.


@_Guiomar_

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