Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
David Casas
Miércoles, 12 octubre 2016
Internet

Anti blogueras

La red se nutre de blogueras, ‘igers’ e ‘influencers’ que transmiten a sus miles de seguidores cómo deberían maquillarse, peinarse o vestirse para ser súper top e ir a la moda cual rebaño de ovejas. Otra minoría trata de romper esta tendencia para, desde el humor y el descaro, decir a las mujeres que hagan lo que les dé la gana y que sean ellas mismas. Sin complejos ni tapujos.

[Img #24694]Las redes sociales y la blogosfera nos regalan cada día imágenes cuidadas de jóvenes guapas y atractivas que comparten sus selfies con prendas de hoy y de ayer que desean convertir en tendencia. Otras que lo hacen bajo talonario, con fotografías mucho más trabajadas y profesionales en las que aparecen como si las acabaran de sorprender sin previo aviso, pero yendo súper arregladas.

 

Chicas que se ponen en contacto con sus seguidores, de tú a tú, a través de la cámara y desde alguna gran plataforma audiovisual digital para ofrecerles sus consejos de maquillaje o de peluquería más personales.

 

Ellas son las blogueras, iggers e influencers de moda, belleza y estilo de vida que convencen a miles de internautas para recorrer sus andanzas en la red con fanatismo. Unas con material de mayor calidad (en el interior, no a nivel técnico) que otras, lo que les supondrá una continuación más o menos dilatada en esta industria. “La permanencia en el tiempo la dan los contenidos propios y originales, cuya respuesta positiva por parte del público, que no es tonto y que acaba descartando las piezas vacías de calidad, motivan a la autora a seguir cultivándolos”, apunta Leticia, del blog Regaliz para dos.

 

Pero ¿qué sucede cuando esas jóvenes (o no tanto, no importa) utilizan estos mismos medios para contar chistes ingeniosos, apremiar al mundo con su inteligencia y su picardía humorística o reírse de sí mismas y de sus criticados (socialmente) complejos?

 

Que lo que surgen es ‘anti blogueras’. O lo que es lo mismo: mujeres que no desean cumplir con los cánones preestablecidos para ellas, que priman su inteligencia y su desarrollo profesional sin dejar de lado su físico (si lo desean, o sí, y lo mantienen aparcado) y que se han hartado de que este perfil hasta hace unos años solo les fuera ‘permitido’ a los hombres. “Ser una ‘anti bloguera’ es un tirón de pies hacia el suelo, un recordatorio de que al final ‘solo’ somos personas, con nuestras cosas de persona”, apunta el alma mater de Regaliz para dos.

 

Algunas pioneras de internet como RoEnLaRed (@RoEnLaRed) han demostrado en los últimos años que se puede ser un referente femenino de la red sin necesidad de ser un ejemplo a seguir. Llegó a la plataforma Youtube de la mano de su pareja, el conocido vlogger JPelirrojo. Ahora vive de los videos que crea para su canal, gracias a acciones con marcas realizadas en él y al CPM (Costo por mil o dinero pagado por cada mil impresiones de un anuncio mostrado en su espacio) que obtiene como respuesta.

 

Aunque no se define como ‘anti bloguera’, sino “vlogger con otros objetivos”, le gusta quedarse con la idea de que sus seguidores son libres e independientes de cualquier opinión ajena a ellos, en lugar de que crean que deben ser como ella para valer. “Una de las cosas que me hizo más infeliz cuando era pequeña era que nos vendían la imagen de que la niña tenía que ser buena, limpia, decente y comportarse como una princesa en cualquier situación. Desde mis vídeos muestro a la gente que nadie te puede decir cómo debes ser, que los que te quieren como eres se quedarán contigo y que los que te juzgan por hacer locuras, por ejemplo, no merecen la pena”, expresa Rocío Romero, nombre real de la vlogger.

 

Una lección de autonomía femenina, que ya ha comenzado en los últimos años ha tener difusión a nivel internacional de la mano de artistas de la música o del celuloide como Emma Watson o Alicia Keys, que han defendido la liberación de la mujer, o desde el mundo de los blogs Essena O’Neill, que abandonó las redes sociales al darse cuenta de que, con sus fotos perfectas e ideales, no mostraba la realidad, y ello le afectó.

 

Cuando eres una persona pública y solo muestras tu lado perfecto, corres el peligro de tener miedo a que se vean tus imperfecciones (que todos tenemos); es mucho más sano que tanto tú como tus seguidores seáis conscientes de que no existe la perfección. Vivimos en un mundo lo suficientemente artificial como para que los ‘bloggers’ o ‘vloggers’ que tenemos poder para hacer o decir lo que queremos sigamos la misma mecánica. Es mejor mostrar un lado más humano y conseguir un cambio en la visión de los ídolos”, reflexiona Romero.

 

Mi otra ella, la bloguera sin filtro

[Img #24695]Existen otros ‘ídolos’ de las redes sociales que tratan de lograr esta liberación femenina o que lo consiguen sin proponérselo desde su lado más cañero y deslenguado. Como Itzi Campos, que con su alter ego Mi otra ella (@miotraella) comparte selfies sin complejos desde Instagram y las reflexiones que le vienen a la cabeza o que desea expresar como válvula de escape a modo de psicólogo 2.0. “Me funciona usar las redes como si nadie me leyera, vomitar pensamientos, y poco a poco vas viendo a gente desconocida que te sigue, te mima, te aporta, y que se convierte en conocida”, cuenta Campos.

 

Una ‘anti bloguera’ que reniega de las imposiciones, generalizaciones y tópicos para romper moldes y escribir sin tapujos, de forma directa, bestia, mal hablada y ‘sexualizando’ todo. “Me podré mofar de algo, pero no aniquilaré a quien no comparta esa idea; hay mucho talibán en las redes”. También expresa cómo se siente, sea bien o mal. “Estamos en una época en la que parece que no podemos estar tristes: todo es ‘happy’ y súper positivo. Mr. Wonderful no es real y las marcas nos envían unos parámetros de belleza imposible; no puede ser. Trato de transmitir que todos tenemos complejos, bajones y taras, y prefiero lo auténtico y ser constructiva”, valora la igger.

 

Acompaña sus pensamientos de los hashtag más desenfadados y verdaderos como #gordanoesuninsulto, #rompedafollaryaqueyanosjodendemasiado o #morirédecursi. “Y no hago un canto a la gordura ni a la depresión; se puede llorar con sentido del humor o gritar por injusticias; siempre habrá alguien que desprecie tu físico, tu forma de ser o de actuar, así que hazte amiga tuya, que enemigos ya hay muchos”, recomienda Campos. Comentarios con los que mucha gente se identifica y que le reportan ‘likes’ que se traducen en “palmaditas en la espalda”, que le hacen sentirse acompañada y útil.


@casas_castro

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress