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Lorena Padilla
Miércoles, 17 febrero 2016
ÁRBOL EUROPEO DEL AÑO

El pino que quiso vivir en un roble

Con la intención de poner en valor los árboles y de resaltar aquellos que tienen una historia peculiar con la comunidad en la que viven se puso en marcha en 2011 el concurso “Árbol Europeo del Año”. El asombroso Pino-Roble de Canicosa de la Sierra (Burgos) representa a España y ya ha conseguido ser finalista en la competición. ¿Ganará?

[Img #23775]Hace unos 250 años un roble empezó a crecer en una dehesa del pequeño pueblo de Canicosa de la Sierra, en Burgos. Unos 120 años más tarde un pino quiso alzarse en el mismo sitio. Justo ahí. Ni un metro más a la derecha o la izquierda. De manera que el segundo ejemplar se elevó encima del primero, dando lugar a un Pino-Roble muy peculiar. Su carácter excepcional, que en realidad es la curiosa combinación de dos árboles distintos, ha sido determinante para que sea el representante de España en el concurso “Árbol Europeo del Año” en su presente edición, donde ya ha alcanzado la fase final de la competición. 

 

“No sabíamos cómo íbamos a quedar, pero cuando nuestro Pino-Roble fue seleccionado a nivel nacional todos los vecinos nos ilusionamos mucho y ahora que somos finalistas en Europa estamos muy contentos”. Son las palabras del alcalde, Ramiro Ibáñez, quien asegura que es una “buena oportunidad” para “poner en valor las características medioambientales de la zona”.

 

El concurso, organizado por la Asociación Environmental partnership y donde participan quince países, tiene por objetivo “resaltar los árboles singulares y longevos como un importante patrimonio natural y cultural”. Para hacerse con el primer premio lo importante no es tanto la belleza o el tamaño del árbol en cuestión, como “su historia y conexión con los habitantes de su entorno”.

 

El pino y el roble conviven desde hace un siglo como dos amantes que desafían las convenciones y cuya historia de amor cuenta con detalles remarcables, como haber crecido en el primer bosque de España que obtuvo la certificación forestal sostenible. Su ligazón, según el consistorio, “simboliza la unión entre las gentes de esta tierra y su forma de vida, vinculada íntimamente al monte”. De hecho, el árbol “único en el mundo” forma parte del escudo del municipio “y es un símbolo de la comunidad”.

 

La rareza del árbol de Canicosa es comparable con la majestuosidad que desprende, fruto del capricho de la naturaleza que ha hecho posible que un pino haya encontrado su sitio dentro de un roble, cuyo tronco presenta un diámetro de 3,40 metros. Susana Domínguez es la presidenta de Bosques sin Fronteras, la ONG española que actúa de intermediaria con la organización europea. Según sus palabras, “si una semilla cae en la parte de arriba de otro árbol lo normal es que no prospere o que se quede enano. Sin embargo, el pino-roble ha alcanzado unas dimensiones que rozan los veinte metros de altura”. 

 

 

El ejemplar pide votos

 

Si este singular candidato consiguiera el primer puesto, sería la primera vez que un árbol español ganara el concurso. Además del reconocimiento, el vencedor se aseguraría recursos para su mantenimiento y cuidado. El espectáculo visual que ofrece el ejemplar –especialmente en otoño con el contrate de las agujas verdes del pino y las hojas marrones del roble- se enfrenta al Viejo Tilo Milenario de la República Checa, al Anciano Árbol de Bátaszék de Hungría o al Roble Sufragista escocés, entre otros regalos naturales.

 

Para que el Pino-Roble se ponga por delante del resto de finalistas en la competición hay que votar por su candidatura en la página oficial del concurso hasta el 29 de febrero. Los resultados se publicarán el 7 de marzo y la ceremonia de entrega del premio tendrá lugar en Bruselas el 20 de abril. El alcalde, quien reconoce que los vecinos de Canicosa y alrededores se han volcado con el proyecto, también admite que han notado un aumento del número de turistas y curiosos que han descubierto la pequeña localidad gracias a este ejemplar. “Somos un pueblo muy tranquilo y estamos gustosos de ver la repercusión que está teniendo nuestro árbol”. En opinión de Susana Domínguez este tipo de iniciativas “son una buena llamada de atención: los árboles existen y hay que protegerlos”. Desde luego, el Pino-Roble, además de despertar el interés por los bosques, ha demostrado que la diferencia puede convivir en perfecta armonía. 


@Lorena_Padilla

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