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Lorena Padilla
Miércoles, 27 enero 2016
Iniciativa

Cortarse la coleta por solidaridad

La caída del pelo es una de las consecuencias estéticas de someterse a la quimioterapia. La asociación sin ánimo de lucro "Mechones Solidarios" recoge cabello natural donado para confeccionar pelucas para mujeres y niñas que se están tratando contra el cáncer.

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Un buen día entró a la peluquería malagueña de Estela Guerisoli una chica con una melena tan larga como bonita. Gabriela Márquez, la dueña de la cabellera, quería lucir por primera vez el pelo corto y, como el cabello crece, le dijo a Estela que podía quedarse la coleta tras el tijeretazo. La peluquera se acordó entonces de las veces que preguntaron a su madre cómo era posible que luciera melena mientras se sometía a un tratamiento contra el cáncer. Llevaba peluca, que ella misma se había hecho, pero de pelo natural. Estas dos situaciones conectaron de tal modo en la mente de Guerisoli hasta el punto de poner en marcha en 2013 la iniciativa Mechones solidarios, desarrollada por la Asociación de Peluquería Internacional Arte e Imagen de Málaga, que también preside Guerisoli.

 

Estela, argentina que lleva 28 años en España, empezó a recoger pelo que donaban las clientas para confeccionar pelucas económicas destinadas a mujeres que lo pierden como consecuencia de la quimioterapia. Un postizo realizado con cabello natural ronda los mil euros en el mercado, “¡un disparate!”, exclama Guerisoli, quien ha conseguido bajar los costes de producción un 80%.  

 

En todo caso, “las niñas siempre reciben la peluca de manera gratuita y las personas con pocos recursos, también”, asegura. De hecho, en esta asociación sin ánimo de lucro lleva un control exhaustivo para adjudicar los postizos a quienes los necesiten. A quienes superen el umbral de ingresos que ha establecido la asociación se le ofrecen las pelucas a un precio reducido. 

 

[Img #23637]Ella misma empezó en el salón de su casa a realizar “una o dos al mes”, pero pronto se corrió a voz y empezó a recibir paquetes con cabello de mujeres que querían colaborar a la causa. Y Estela pasó de darle las gracias al cartero por llevarle “siete sobres” a asimilar que ahora llega “una furgoneta cargada hasta los topes”. Actualmente Mechones solidarios recibe más de cien donaciones a la semana, llegadas de toda España e incluso de Suiza, Grecia, Alemania, Inglaterra y un largo etcétera que cuenta Estela, quien no puede esconder el sentimiento de satisfacción mientras relata la retahíla de países.

 

Para mantener la red de colaboración a nivel nacional, la iniciativa cuenta con la ayuda de las llamadas peluquerías solidarias. Se trata de establecimientos ya existentes que al saber del proyecto quisieron formar parte de él. Cuando la melena –que debe medir al menos 20 centímetros- se destina a la asociación, estos centros de belleza cobran el corte a 5 euros. Davinia González regenta una de esas peluquerías en Catarroja (Valencia). Al enterarse del destino del pelo donado quiso colaborar “sin dudarlo”. En su opinión, “es una gran idea porque a las mujeres nos cuesta cortarnos la coleta, pero de esta forma no nos duele y lo hacemos encantadas”.

 

¿Quién fabrica las pelucas?

 

Para gestionar todo el cabello donado Estela no daba abasto, así que enseñó en su casa a otras personas la técnica para realizar las pelucas, quienes cobran de los donativos que recibe la asociación. Además, asegura que imparte cursos formativos a paradas de larga duración y personas con minusvalía, pero que puedan trabajar con las manos. El esfuerzo de todas ellas revierte en paliar las consecuencias estéticas que conlleva un tratamiento oncológico. En 2015 confeccionaron unas 120 pelucas y para cada una de ellas se necesitan entre seis y quince donativos de pelo, dependiendo del largo.

 

Rubios, castaños, rizados, lisos, con mechas o sin ellas. Toda melena es bien recibida en esta asociación sin ánimo de lucro. El pelo es sometido a varios tratamientos y procesos de lavado para confeccionar las pelucas, que siempre son personalizadas. Por ello se solicitan fotografías de la persona que va a llevarla con el fin de “ajustar al máximo el estilo”. “Tenemos casos de mujeres en los que nadie sabe que no es realmente su pelo. Se ven ellas mismas, se reconocen”, revela Estela.

 

Tantas son las muestras de apoyo a la iniciativa que el crecimiento de la asociación ha motivado que ahora el reto sea crear una fundación para seguir trabajando en la misma dirección manteniendo vivo el engranaje de la cadena de solidaria.


@Lorena_Padilla

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