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Ana Bellido
Martes, 17 noviembre 2015
Superación

"El deporte te hace sonreír"

Las historias de Anna Ortiz y Astrid Fina son dos ejemplos de cómo el deporte es una herramienta de superación personal. Su discapacidad física no les ha impedido llegar a lo más alto en el mundo de la natación y del snowboard respectivamente, y día a día siguen trabajando para superarse y para mejorar sus marcas personales.

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Los beneficios, tanto físicos como mentales, que produce la actividad física son muchos y muy variados. Pero el ejercicio también es comunicación. El deporte cuenta día a día historias que se asocian a los valores del sacrificio, el esfuerzo y la superación personal. Los deportistas con discapacidad física son un claro ejemplo de ello. Para muchas personas con algún tipo de disfuncionalidad física, practicar deporte los desmarca de los clichés de dependencia y de incapacidad y les permite, además de divertirse, demostrarle a la sociedad que son tan útiles y capaces como el resto de personas.

 

Anna Ortiz y Astrid Fina son dos jóvenes deportistas discapacitadas con dos historias muy diferentes pero a la vez muy parecidas. Ambas han hecho del deporte su forma de vida y han conseguido llegar a lo más alto de la natación y el snowboard respectivamente. Anna, valenciana de 25 años,  nació con parálisis cerebral y empezó a nadar con tan solo año y medio para convivir con su “compañera de viaje”,  la parálisis cerebral. A los 7 años ya estaba compitiendo. Por su parte, Astrid, barcelonesa de 32 años, perdió un pie a los 28 años. Un amigo la introdujo en el mundo del snowboard poco después del accidente. Después de 7 meses de entrenamiento real con nieve, se vio participando en los Juegos Olímpicos de Sochi de 2014. El reto de ambas es el mismo cada año: seguir superándose día a día y mejorar sus marcas.

 

"Lo que te mueve son las ganas"

Astrid asegura que el snowboard la ha ayudado en todo “lo primero a superarlo, convivir con más gente con [Img #23249]discapacidad te hace ver que lo que te mueve son las ganas. Luego a ver la vida de otra manera, disfrutarla al máximo y aprender de los demás”. Y Anna encontró que en el agua estaba en igualdad de condiciones con los niños de su edad “se podría decir que era y soy un ladrillo más, por eso, he hecho de la natación mi casa y del agua mi territorio”, afirma. La rutina diaria de ambas es un ejemplo de esfuerzo y sacrificio, y su palmarés la muestra de que todo esfuerzo obtiene su recompensa. La nadadora dedica dos horas en la piscina durante cinco días a la semana, a las que añade dos sesiones más a la semana de una hora de gimnasio. La snowboarder entrena entre 3 y 7 horas diarias y su rutina depende de la estación del año: en invierno entrena en pista por las mañanas y en el gimnasio por las tardes, mientras que en verano dedica las mañanas al gimnasio y por las tardes practica bicicleta, longboard y hace ejercicios de precisión y equilibrio. Aun así tienen tiempo para más: la primera es licenciada en periodismo y estudia idiomas en su tiempo libre; la segunda estudia online.

 

¡Velocidad y ovarios! 

Siguiendo su lema “¡Velocidad y ovarios!” Astrid Fina tiene un palmarés envidiable: sólo en 2015 ha conseguido el  4º puesto en los Mundiales, el 1er puesto en los campeonatos de España, el 2º puesto en los nacionales Italianos y el 1er puesto en los nacionales franceses. Aunque para ella su triunfo más especial es el 6º  puesto en los Juegos Olímpicos de Sochi de 2014 y además recuerda con mucho cariño su primera competición, fue en Eslovenia y sólo llevaba un mes con el snowboard. “Me sorprendió el apoyo que me dieron los compañeros que ni tan siquiera conocía”, recuerda. Anna Ortiz no se queda atrás: su salto a la competición profesional  “fue de forma inconsciente, fue el resultado del trabajo diario y de mi evolución como nadadora sumado a la pasión que siento por este deporte”, asegura. Actualmente, tiene 41 títulos nacionales además de dos medallas a nivel europeo. Su triunfo más especial fue en los europeos de Berlín de 2011, dónde se proclamó campeona de Europa en 50m braza y también logró el bronce en el relevo de 4x50m estilos, mejorando su registro de espalda en 6 segundos. Además, en abril de 2015, fue galardonada con la medalla al mérito deportivo de la ciudad de Valencia como mejor deportista femenino con diversidad funcional.

 

[Img #23250]Las dos deportistas coinciden en que todos los deportes minoritarios sufren los mismos problemas: la falta de repercusión mediática, que lleva a una falta de patrocinio “es la pescadilla que se muerde la cola”, dice Anna. “Los patrocinadores quieren que su marca se vea a través de ti, y además muchos se interesan sólo por los resultados y no por la evolución del deportista”, lamenta la nadadora. Astrid es consciente de que el mundo del deporte es complicado y más si es paralímpico, y además de invierno “no apuestan por nosotros, nos falta apoyo de todas partes, tanto de particulares, federaciones y organismos públicos” se queja. Y ambas están de acuerdo en que este tipo de deportes no interesan porque no se les da la debida visibilidad en los medios “incluso hay gente que no sabe que existen los juegos olímpicos de invierno” afirma Astrid.

 

A los hándicaps a los que se enfrentan los deportistas minoritarios, Anna Ortiz añade aquellos a los que las personas con diversidad funcional se enfrentan en su día a día como los estigmas sobre sus capacidades: “Mi diversidad, concretamente, afecta a brazos y piernas, pero no me afecta intelectualmente. He tenido que ir luchando contra esas barreras mentales y también arquitectónicas para  hacer una vida completamente normal”. Indignada, asegura que “es la propia sociedad la que hace discapacitada a algunas personas porque es ella quien pone las barreras, por ejemplo las barreras arquitectónicas impiden hacer otras cosas como no poder entrar en un bar con tus amigos por culpa de un escalón o me impiden coger un metro porque falta una  rampa  en la estación”.

 

Finalmente, Astrid lanza un mensaje de ánimo y motivación para animar a todas aquellas personas discapacitadas a practicar deporte: “no os quedéis con el, ¿y si lo hubiera intentado? Que el deporte ayuda a todos los niveles, tanto físico como psicológico. A nivel físico si estas fuerte podrás con todo y a nivel psicológico desconectas totalmente y te renueva. El deporte te hace sonreír”.


@ana_br3

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