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Marcos García
Miércoles, 10 diciembre 2014
Clásicos del Cómic

Asesino: alma negra

Un tipo solitario entra silbando en un edificio apartado. Lleva una maleta en una mano. Negra, alargada. Podría ser la funda de un instrumento. El tipo sube con parsimonia hasta la penúltima planta. Ha localizado un lugar ideal. Una oficina vacía, con un gran ventanal que da a la calle principal. Desde allí tendrá una visibilidad perfecta. Cierra la puerta. Abre la maleta. Encajado en espuma rígida, las luces fluorescentes se reflejan sobre la ominosa figura de un cañón metálico. Es el momento de disponer la herramienta. Es la hora del asesino.

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[Img #21185]Este podría ser el inicio de cualquier de los volúmenes de la obra más conocida de Luc Jacamon y Matz, un cómic que con el elocuente título de Asesino, se centra en contarnos la vida de un profesional que dedica su vida a segar la de otros. Es el retrato descarnado de un tipo frío, metódico y concienzudo, que no siente ni escrúpulos ni remordimientos. Es el mejor en lo que hace y con eso le basta.

 

[Img #21188]Construido como un monólogo interior, la historia se desgrana a modo de autobiografía en la que, en los momentos de tensa espera antes de cada trabajo, el protagonista repasa cómo ha llegado ahí. Y nos cuenta no sólo quién le ha contratado y para qué si no que recuerda también momentos significativos de su vida que lo han llevado a convertirse en quien es: un ejecutor dedicado a eliminar a otros.

 

Por supuesto que en un momento u otro descubrimos su justificación, fútil en realidad, para semejante ocupación. Pero en realidad lo más interesante de este soliloquio es la explicación de los mecanismos del asesinato, sobre todo en cuanto a los porqués. El asesino trabaja para hombres poderosos y su actuación responde a menudo a una sutil partida de ajedrez en la más profunda de las cloacas del poder.[Img #21186]

 

Pese a la intimidad de las reflexiones y la tensa espera en la que se desarrollan, la serie no está exenta de acción en absoluto y a menudo los recuerdos y memorias están salpicadas de secuencias trepidantes desarrolladas sobre el papel con un gran despliegue visual. Jacamon trabaja el aspecto gráfico para resaltar en todo momento las sensaciones visuales que mejor encajan con la historia y variando sutilmente la técnica para lograr que todo fluya. De este modo nos encontramos desde escenas totalmente monocromáticas a abigarradas postales que recrean los escenarios en los que se desarrolla la historia, desde el Caribe hasta las montañas.

 

Asesino es una serie muy recomendable para los aficionados a la BD franco-belga en general y para los amantes del género negro en particular donde quizá el mayor atractivo esté en el retrato que hace el guionista Matz de las motivaciones de un personaje absolutamente carente de moralidad.   


@elplumilla

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