Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
José Manuel García-Otero
Miércoles, 16 julio 2014
Blogs

El hombre más sabio del mundo

Marcar como favorita

Manuel, cincuenta cinco años, pastor por las cumbres de Aroche y Aracena, vio una vez a un lobo que remoloneaba su hambre por las encinas, alcornoques, quejigos y rebollos. Manuel reaccionó tirando el zurrón a medio metro del peludo hocico. Tras un momento infinito de desconfianza, el cánido olió el tesoro: media libra de queso ovejero, una hogaza de pan y un trozo de chorizo añejo. Después de la inesperada merienda, el lobo alzó la vista y vio a Manuel más tieso que un pino joven, los ojos como platos y las dos manos agarradas al mango rugoso del cayado. El lobo alzó el hocico y se dio media vuelta a la vez que movía el rabo. En tres segundos desapareció engullido por la maleza.

[Img #20482]No de hambre: las tripas de Manuel cantaban de miedo. No se supo más del lobo, de eso se encargó Manuel, de laminar sus fantasmas y evitar que las batidas llegaran hasta las lindes de Alanís.

--El tiempo está para engordar historias.

Manuel siguió yendo a lo suyo, sus ovejas, sus descansos con la espalda clavada sobre un risco y disparando guijarros sobre los cernícalos, también dibujando lunas mientras observaba a las nubes sortear tilos y pinos.

Rumioso, el viejo perro turco, siempre le guarda el ganado y sus sueños. Manuel deja que mueran las pilas del transistor, porque ya no quiere oír más que música. La que sea. De lo demás no quiere saber. Sólo palabras mal puestas, quejidos falsos, promesas de corazones de hierro. Gente que llora.

[Img #20483]--La gente anda mú loca, Rumioso.

El perro chasqueó la lengua y acodó el hocico bajo un lecho de musgo. Manuel apuró el cigarrillo y el dial del transistor le gastó una mala broma. No había música y sí alguien que hablaba de sacrificios, de reformas, de recortes, de sufrimiento… El estómago del pastor se encogió como hacen los castaños con el frío. La voz del Camarón quedó entre las ramas de una encina, mientras el águila culebrera volaba esperando a la noche. Manuel recogió sus cosas y silbó al viento.

--Qué loca anda la gente, Rumioso...


@butacondelgarci
Foto de Carmen Vela

 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress