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Laura Bellver
Miércoles, 19 marzo 2014
Análisis

Canal 9, ¿y ahora qué?

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Algunos hablaban de una muerte anunciada, mientras que otros no creían que pudiese llegar realmente ese momento. Sea como fuese, lo cierto es que el pasado 29 de noviembre de 2013 a las 12:19 horas se cortó la emisión de RTVV, siendo la primera empresa de televisión y radiodifusión de carácter público en cerrar en España. Con el reposo que da el paso del tiempo, analizamos este sonado acontecimiento de la mano de una de sus trabajadoras: Fani Grande, guionista y reconocida bloguera por El fémur de Eva.

[Img #19736]Podría decirse que el definitivo principio del fin data de julio de 2012, cuando se aprobó un expediente de regulación de empleo (ERE) propuesto por la propia dirección de RTVV, el cual afectaba inicialmente a un 76% de la plantilla, es decir, a unos 1.295 trabajadores. Fani Grande, quien había entrado en la apertura del entre en 1989 mediante oposición, fue uno de esos tantos despedidos. Sin embargo, para ella todo comenzó a gestarse mucho antes. Concretamente, “cuando se vio la posibilidad de hacer negocio, algo que sucedió con Eduardo Zaplana en la Generalitat, cuando intentó privatizarla por primera vez. En el momento que RTVV se convirtió en un apetecible producto rentable en lugar de ser un vehículo vertebrador, cultural, lingüístico e informativo, se desdibujó su origen y cometido”, afirma.

 

En total, RTVV contaba en ese momento con 1651 empleados entre sus filas, una cifra que muchas voces habían apuntado como “inflada”. Fani publicó al respecto un artículo titulado No sobran trabajadores en RTVV en el diario El País para explicar cómo se vivía esto desde dentro. “‘Trabajadores’, lo que se dice ‘trabajadores’ que trabajasen, no sobraban… En RTVV decíamos como broma que había "más indios que vaqueros” con tantos Departamentos, Secciones, Subsecciones, Unidades, Unidades de Sección, Sección de la subsección, Subsección  de la Unidad… Y cada una con su jefe correspondiente, su plus de flexibilidad correspondiente, sus vales-de-taxi correspondientes, y con su camisita y su canesú...”, aclara. Así, lejos de acallar esas críticas, el dudoso proceso por el cual fueron llevados a término los despidos – los cuales se anunciaron vía mail y SMS a los propios trabajadores – no hizo más que acrecentar la pésima valoración que inspiraba la gestión de la empresa.

 

Corrieron unos meses muy intensos a partir de ese momento. Finalmente, las negociaciones se cerraron en 1.198 salidas que se iniciarían en septiembre. Todo ello, enmarcado en un plan de restructuración que se justificaba al aspirar a un ahorro de entre 40 y 42 millones de euros anuales para las arcas públicas. No obstante, la lucha por parte de los afectados no cesó en ningún momento y su travesía judicial tocó a su fin el 5 de noviembre de 2013, cuando el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) declaró nulo el ERE. Apenas unas horas más tarde, lo que en un principio se había recibido como una buena nueva se transformó en la noticia que muchos nunca quisieron oír: tras dicho fallo, la Generalitat Valenciana optaba por el cierre de RTVV. “La readmisión de más de mil empleados hace su continuidad inviable”, rezaba el correspondiente comunicado.

 

El totum revolotum y sus consecuencias

Las reacciones a semejante anuncio no se hicieron esperar: la sociedad saltó a la calle para protestar contra la liquidación de RTVV, los partidos de la oposición trataron de recurrir la decisión en el Consell y el comité de empresa presentó un plan de viabilidad. Incluso, los trabajadores se atrincheraron en las instalaciones del ente para mantener la emisión, lo cual cumplieron hasta el citado 29 de noviembre, cuando un juez acompañado por decenas de miembros del Cuerpo Nacional de Policía entró con una orden. Se produjo, así, el fundido a negro; una gran merma según la entrevistada. En sus palabras: “Los valencianos han perdido muchísimo dinero… Eso de entrada. Y encima van a ver cómo su inversión durante 25 años en contratar y formar a profesionales y en adquirir equipos y materiales técnicos terminará en manos privadas. Han perdido un escaparate en el que mostrarse al resto del mundo. Han perdido un espejo en el que reconocerse como sociedad. Han perdido la posibilidad, y esta me entristece especialmente, de enderezar un medio de comunicación que estaba todavía a tiempo de funcionar en su beneficio. Y también han perdido un vehículo vertebrador lingüístico valiosísimo”.

 

Los trabajadores y una reprobación generalizada  

Durante esos últimos momentos de emisión gestionados por los empleados hubo una pregunta que fue cogiendo fuerza e hizo que parte de la sociedad no terminase de empatizar con ellos: ¿por qué sólo actuaron cuando le vieron los dientes al lobo muy de cerca? Con más de veinte años de trayectoria en RTVV, Fani Grande toma perspectiva ante esta cuestión, rompiendo una lanza a favor de parte de sus compañeros a la par que tirando de las orejas a otros. “Muchos trabajadores sí que han denunciado las manipulaciones, el despilfarro y los abusos. Y todos han pagado un precio por ello: si eran contratados temporales, a la calle; y si eras de plantilla: ‘a galeras’.


Y sí, es evidente que no todos los trabajadores lo hicieron. Y eso también explica que se llegase a dónde se llegó en algunos momentos”, reconoce. Del mismo modo, hubo quienes apuntaron que la sociedad también podría haberse movilizado mucho antes. “Los únicos que podían haber cambiado de verdad la RTVV eran los ciudadanos en las urnas. Pero, en cualquier caso, si los telespectadores dejaron de ver Canal 9 y de escuchar Radio 9 fue porque la oferta de programación no era lo suficientemente respetuosa con ellos ni respondía a sus intereses como sociedad. No los culpo”, declara esta trabajadora al respecto.

 

¿Y ahora qué?

La plantilla está pendiente de la ejecución del ERE de extinción de RTVV en el momento en que se escriben estas líneas. “Se me cae la cara de vergüenza, no lo puedo evitar, pero es así: a día de hoy cobro mi sueldo a fin de mes sin ir a trabajar… Ni ficho, ni voy a Burjassot, ni nada. Estoy en mi casa, o donde me parezca. No soy la única. Unos 1500 trabajadores de RTVV están en la misma situación. Nos han dado un ‘permiso retribuido’ que no hemos pedido. No puedo entender qué mecanismo legal permite que esto suceda, pero así es”, confiesa Fani sobre una situación que denunció en su blog bajo el título de “Ciclogénesis laboral”.


Con todo, el reinicio de las emisiones es la única salida factible que concibe para las presentes negociaciones. Es más, si de ella dependiese, la fórmula para la nueva puesta en marcha estaría clara. “Haría algo que nadie ha hecho: preguntaría a los valencianos y a las valencianas qué modelo de televisión quieren. Abriría un debate en la sociedad. Y retomaría las emisiones teniendo en cuenta con los resultados del debate”, explica. Justamente, estas palabras coinciden con la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para recuperar este ente público, lo cual requerirá de firmas ciudadanas en caso de ir adelante. Sin duda, el tiempo dirá, pero hoy por hoy Fani Grande lo tiene claro. “RTVV aún no está cerrada”, concluye.


Artículo extraído del número 20 de la revista Redfarma al Día, editada por Soma Comunicación

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