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Adrián Cordellat
Lunes, 17 marzo 2014
EXPOSICIONES

El arte del caminante incansable

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge hasta el próximo 18 de mayo una exposición dedicada a uno de esos artistas incomprendidos en vida que la historia acaba señalando como fundamental en el desarrollo de la pintura moderna. Cincuenta obras, algunas de ellas inéditas, por las que pasear y admirar la evolución de la obra artística de Paul Cézanne, el caminante incansable.

[Img #19729]

Paul Cézanne (1839-1906) buscaba la inspiración entre los paisajes de su tierra natal, Aix-en-Provence, y por ello cada mañana caminaba de forma incansable por los rincones de esta zona rural del sur de Francia, cercana a Marsella. Los campos de los alrededores de Aix y la montaña de Sainte-Victoire, que a veces escalaba con la mochila a la espalda, son dos de los grandes protagonistas de su obra. Una obra cuya peculiaridad tardó en encontrar eco entre la generación impresionista con la que tocó compartir espacio. Y tiempo.


[Img #19730]Su dibujo y su concepción artística, considerada por los críticos de la época como infantil y primitiva, caló con fuerza en la generación posterior, que adoró a un artista que sólo conoció una exposición en vida, cerca ya de los sesenta años, y que muchos consideran el precursor del cubismo, en una relación que es más que evidente en el último tramo de la exposición que acoge el Museo Thyssen Bornemisza.  


El titulo de la misma, site/non-site, se hace eco de la novedosa interpretación de la obra de Cézanne realizada por parte del artista Robert Smithson, que en 1969 afirmó que la pintura del francés había sido tergiversada por los cubistas y propuso estudiar la dialéctica que se establece en las pinturas de Cézanne entre sus obras al aire libre y sus cuadros de estudio. Ese y no otro es el punto que da sentido a las 50 obras que el Thyssen ha reunido para la ocasión, algunas de ellas inéditas hasta la fecha. Una característica que se aprecia de forma más o menos clara en gran parte de la exposición.


Cézanne pintaba sus paisajes vivos al aire libre como si se tratase de naturaleza muerta. No hay vida. No hay seres humanos en ellos. Sólo vegetación. Y arquitectura. En cambio, en sus pinturas de estudio, en sus bodegones, es imposible no apreciar los ecos de sus paisajes en las formas que adquieren los objetos y los manteles que los sustentan.


[Img #19727]Mención aparte merece la primera sección de la exposición, compuesta únicamente por un cuadro. Retrato de un campesino es uno de los últimos lienzos en los que trabajó Paul Cézanne antes de su muerte y en él se hace evidente otra de las características de la obra del pintor francés. El campesino no tiene rostro. Como si la obra se hubiese quedado a medio terminar. Más de un 80% de la obra de Cézanne se quedó sin terminar. Y sin firmar. En site/non-site, por ejemplo, apenas un 10% de los cuadros tienen la firma de su autor. Nadie sabe a ciencia cierta todavía si los dejó sin acabar para hacerlo algún día o si simplemente este hecho constituye la propia firma de un genio.


Cézanne site/non-site. Hasta el 18 de mayo de 2014 en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Precio de la entrada 11 euros. 

@acordellat

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