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David Barreiro
Jueves, 5 diciembre 2013
Pelaezleaks

Aritmética en la redacción

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El desencanto es una palabra que, si no la hemos escuchado alguna vez, sí al menos flota en el ambiente de la redacción del periódico de provincias en el que trabaja Peláez. La crisis del sector y la propia crisis de los habitantes de esta redacción no invitan nunca al optimismo.

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No obstante, el jefe de Peláez, un hombre capaz de olvidarse de todo lo que hace y dice, es una caja de sorpresas y es capaz de reírse a carcajadas ante la idea de que alguien quiera comprar un libro y disfrutar desayunando ron con Coca Cola. Esta semana, además se enteró de que Gene Kelly no era una marca de ginebra y que la aritmética estaba de su parte: el sueldo de Peláez, después de muchas restas, es de cero euros y, por mucho que lo multiplique, siempre será esa cantidad.


Jueves, 28 de noviembre

 

– Buenos días, jefe.
– Buenos días, Peláez.
– ¿Alguna novedad?
– La misma mierda en diferente día.
– ¡Peláez!
– Lo siento, a veces me puede el desencanto.
– Tome.
– No, jefe, no quiero beber.
– Al tercer trago le pareceré más guapo, al quinto se enamorará de mí.
– No quiero enamorarme de usted.
– ¿Me rechaza?
– Soy heterosexual.
– Vicioso.
– Ya ve.
– A las siete vienen los cuervos, Peláez.
– ¿Qué quieren?
– Hacer algún recorte más.
– ¿Más? No es posible.
– No se crea, Peláez, siempre se puede caer más bajo.
– ¿Quiere que esté en la reunión?
– No, Peláez, mejor yo solo, no podemos parecer inteligentes.
– ¿Por qué?
– Pensarán que queremos trepar.
– Es lo que usted quiere hacer.
– Ya, pero no quiero que lo parezca.
– Es usted sibilino.
– ¿Como los Corleone?
– Algo así…
– Claro… Peláez, voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar…
– Vístase, jefe, por favor…
– ¿Está seguro?
– Seguro
– Usted se lo pierde. Adiós.
– Adiós.

 

Viernes, 29 de noviembre

 

– Buenos días, Peláez.
– Buenas, jefe.
– Choque los cinco.
–¡Plaf!
– ¡Ayyyyyy!
– ¿Qué le pasa, jefe?
– ¡Me ha dado calambre!
– La electricidad estática.
– Hombre, yo también le quiero, Peláez, pero un éxtasis tampoco ha sido.
– Estática, con “ese”.
– ¿Con quien?
– Con “ese” de Segovia.
– No sabía que había un segoviano en la redacción.
– No lo hay, jefe.
– No me maree, haga el favor.
– Está bien, voy a escribir sobre el Black Friday.
– ¿Un nuevo bourbon?
– No, puro marketing, un invento para vender.
– Me encanta comprar.
– Pues también es el día de las librerías, jefe, puede comprar un libro.
– Je, je… muy bueno…
– Lo digo en serio.
– Ninguna de mis mesas cojea, Peláez, no necesito ningún libro.
– Puede leerlos.
– Ja, ja, ja… pare, pare… que me parto.
– Leer ayuda a comprender el mundo.
– Juo, juoooo, juoooooo… comprender el mundo leyendo… ¡qué cosas dice, Peláez! Juoooo…
– No puedo entenderle, jefe.
– Y yo no puedo entender cómo habiendo un segoviano en la redacción nos ha traído nunca un cochinillo…
– Ya tenemos uno, jefe.
– ¿Dónde?
– Lo tengo delante.
– Delante de usted solo estoy yo.
– Por eso.
– Ummm… ¿qué me quiere decir?
– Nada, jefe.
– Está bien, a las dos quiero un cochinillo en mi mesa.
– Le aseguro que allí estará.
– Perfecto, Peláez.
– Perfecto, jefe.

 

Lunes, 2 de diciembre

 

– ¡Peláez! ¡Buenos días!
– Qué energía, jefe…
– Es el desayuno.
– ¿Mucha cafeína?
– Bastante. El ron no me gusta sin Coca Cola. ¿De qué escribe, plumilla de pacotilla?
– De que ha muerto Armada.
– Que la desarmen antes de enterrarla, coño.
– El general.
– Tampoco hace falta que la desarme un general si ya la espichó. Un soldado raso, basta.
– Quiero decir que murió el general Armada.
– No lo conozco.
– Participó en el 23F.
– ¿El partido del siglo?
– No, el golpe de estado.
– No lo recuerdo.
– Los militares tomaron el Congreso.
– ¿Qué es eso que tomaron? ¿Un coñac?
– La sede del pueblo.
– ¿Una plaza de toros?
– Donde se reúnen los diputados, jefe.
– ¿Un bareto?
– ¡No, joder! ¡Donde los leones!
– ¿San Mamés?
– ¡Váyase a la mierda!
– Luego, Peláez, ahora voy a trabajar.
– Se está tumbando en el sofá.
– Cierro los ojos y pienso.
– Ya.
– Zzzzzzz

 

Martes, 3 de diciembre

 

– Peláez, tenemos que aprovechar mejor nuestros recursos.
– Estoy de acuerdo, jefe.
– Veo esta redacción vacía y me dan ganas de llorar.
– No debió echar a todos.
– No tenía opción, era así: o cuarenta periodistas o yo.
– Ya veo…
– Ahora que no hay nadie, deberíamos aprovechar todo este espacio.
– ¿En qué piensa, jefe?
– En claqué.
– ¿Claqué?
– Sí, quiero aprender a bailar claqué bajo la lluvia.
– Pues tiene suerte de que nos hayan embargado el tejado.
– Lo sé, avíseme en la próxima tormenta.
– ¿Se va?
– Voy a comprar unos zapatos y un paraguas.
– Gene Kelly, ¿eh?
– ¿Gin Kelly? No la he probado, pero venga, con tónica y un chorrito de limón. Luego voy a por los zapatos.
– Cualquier cosa le recuerda a la bebida.
– No todo, Peláez, no todo… Bonita coctelera, por cierto.
– Es una urna, jefe, las cenizas de mi abuela.
– Glup.

 

Miércoles, 4 de diciembre

 

– Peláez, levante la cabeza, hombre, mire el mundo maravilloso que hay a su alrededor.
– Es una pared de ladrillo cara vista, jefe.
– Bueno, de momento es lo que hay. ¿Qué hace?
– Leyendo el informe de Pisa sobre educación.
– ¡Pues léalo más despacio! ¡La educación es importante!
– De prisa no…¡de Pisa!
– Umm… soy más de albóndigas para desayunar, pero venga, una cuatro estaciones para mí.
– Pisa, la ciudad.
– Aclárese, coño, ya se me hacía la boca agua. ¿Y qué dice el informe?
– Estamos mal en matemáticas.
– Es cierto. La gente no sabe que dos y dos son cinco.
– Son cuatro, jefe.
– Y una mierda.
– Se lo aseguro.
– ¿Puedo contar con los dedos?
– Está bien…
– Coño, pues sí, son cuatro.
– Tiene que estudiar, jefe.
– Es que yo solo sé restar.
– Lo sé bien...
– ¿A qué se refiere?
– A mi sueldo.
– Ya, bueno… venga, se lo multiplico por siete.
– Cualquier número multiplicado por cero es cero.
– Uf, qué potra tengo.
– Brrr…


Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.

La foto es de @Marga_Ferrer

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