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Estefanía G. ASensi
Miércoles, 6 noviembre 2013
Cine

De La 'España Trágica' a 'Blancanieves'

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Es innegable que la fiesta de los toros tiene una plasticidad especial. El cine, una de las manifestaciones artísticas más relevantes de nuestro país, también ha captado en numerosas películas la fascinación de colorido, valores y superación que suponen las corridas de toros. Con más o menos tino, lo cierto es que el cine sigue interesándose por el Arte de Cúchares. Esta semana en 360 Grados Press repasamos algunas de las mejores películas taurinas.

[Img #18797]Empezamos poniendo fecha a la primera filmación de índole taurina, fue en 1896, año en el que Albert Promio grabó Arrivée des toréadors. Y desde entonces, las producciones taurinas se han ido sucediendo a la par que evolucionaba el toreo.


En la segunda década del siglo XX es indispensable citar La España trágica, en la que aparecen nada más y nada menos que los diestros Joselito y Machaquito, como ya había hecho anteriormente Mazzantini, el primer torero que intervino en un film taurino. Una década después, Nicanor Villalta y Marcial Lalanda hicieron sus pinitos en el cine. Hasta ese momento, sobresalieron La Historia de la fiesta de los toros y Tragedia Torera.


Pero sin duda, es desde los años 40 hasta la actualidad cuando encontramos las mejores películas taurinas. En 1941 llegaba por tercera vez a las pantallas una de las más famosas, Sangre y Arena, que contó con la actuación de Rita Hayworth y Tyrone Power; si bien el propio escritor de la obra, Vicente Blasco Ibáñez, se encargó de hacer llegar la primera versión de Sangre y Arena a los espectadores en 1916.


El listón no bajó en los años 50, todo lo contrario. De 1956 es la archiconocida Tarde de toros, una verdadera joya cinematográfica que a buen seguro tienen grabada y guardada los seguidores de Antonio Bienvenida y Domingo Ortega, cuyas faenas quedan reflejadas en la cinta. Un año antes se emitió otra gran película taurina como es Torero, en la que intervino el diestro azteca Luis Procuna y mostraba sus propios temores. De 1957 es también Fiesta, basada en la obra de Ernest Hemingway. Del 58 es Los clarines del miedo y de 1960, A las cinco de la tarde, basada en La Cornada, de Alfonso Sastre.


[Img #18796]En la década de los 60 destaca Yo he visto la muerte, de Forqué, en la que aparece otro torero estelar de la época, Luis Miguel Dominguín. Pero no solo los matadores han centrado el protagonismo de las cintas taurinas, pues también la faceta de los monosabios interesó a Ray Rivas hasta el punto de dedicarles un film en 1977.


Más tarde surgieron Vaquilla y Matador, de Berlanga y Almodóvar respectivamente. La primera, de 1985, ambientada en la Guerra Civil, trata de un grupo de combatientes que quiere hacerse con la vaquilla que recorrerá las calles de un pueblo cercano durante sus fiestas. La segunda, de 1986, es la historia de un matador que se ve obligado a dejar los ruedos tras sufrir un grave percance y que decide cambiar los astados por las mujeres.


Sin embargo, la producción taurina más carismática es la serie Juncal, en la que Francisco Rabal protagonizó pasajes cinematográfico que todos tenemos en mente como cuando habla del miedo: “Al miedo se le dice miedo, pero no miedo a la responsabilidad, al fracaso o al público, que es lo que nos inventamos los toreros, no, miedo al de las patas negras, al que te quita los pies del suelo”. O frases con sorna como  “las prisas para los delincuentes y para los malos toreros”.


Más recientemente, hay que destacar Blancanieves (2012), de Pablo Berger, en la que Carmen, una joven con una infancia marcada por su madrastra, decide empezar un viaje acompañada por enanos toreros, y finalmente aprende a ser realista y comprueba que la vida no es tan sencilla como parece. La película ganó 10 Premios Goya.


[Img #18798]Los documentales taurinos también merecen su espacio en este reportaje. Morarte o Barcelona Arena, del director catalán Ander Duque son algunas de las producciones más destacables. Como decíamos anteriormente, el mundo del toro acapara la atención de muchos cineastas, así que le hemos preguntado al propio Duque por qué esa fascinación por los toros. “La tauromaquia siempre ha sido una inspiración por lo ancestral, por su pautado ritual y por lo trascendental de cada instante. La distinción del torero como persona, el ser torero, el perfil de personalidad único que se forma en ese encuentro de incierto destino. La presencia del dolor físico, de la muerte, del azar... son elementos que han atraído a muchos cineastas. Retratar la complejidad de ese escenario único, con protagonistas únicos, es un regalo estético y argumental difícil de obviar”, confiesa Duque.


En el caso del director catalán, su relación con el mundo taurino es muy especial y así nos lo cuenta: “Mi padre fue novillero, de ahí que disponga de los conocimientos necesarios para interpretar ese código taurino, y filmarlo dentro de una necesaria rigurosidad. Para un cineasta, el mundo de los toros, en toda su complejidad, supone un regalo. Personalmente, siempre ha sido y será una misteriosa aventura”.


360 Grados Press ya les ha dado unos cuantos nombres de películas y documentales taurinos. Ahora ustedes escojan los que más les apetezcan y disfruten.


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