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Manolo Gil
Miércoles, 16 octubre 2013
Opinión

Censura

Una foto del rostro torero Juan José Padilla, vestido de verde y con un parche tapándole el ojo derecho, obra del fotógrafo Daniel Ochoa de Olza, ha sido vetada por el Ayuntamiento de Barcelona al considerarla inapropiada para aparecer en las banderolas de promoción de la exposición del World Press Photo, que se inaugurará el próximo 9 de noviembre en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

[Img #18691]Esta imagen pertenece a una serie sobre la vuelta a los ruedos del Ciclón de Jérez, nombre con el que es conocido Padilla, tras su  gravísima cogida de 2011 en la que perdió un ojo, y con la que Ochoa ha ganado el segundo premio de fotoperiodismo, World Press Photo 2013,  sección Retratos. En su lugar, el Ayuntamiento de Barcelona utilizará en la promoción una fotografía de la artista holandesa Ananda Van der Pluijm, en la que se ve a un joven tapándose la cara con una mano para evitar un golpe. 

 

Para justificar el cambio, fuentes municipales han informado que las banderolas son una publicidad que el Ayuntamiento de Barcelona que cede gratuitamente, y que la fotografía de Ochoa no era del gusto de todos los miembros del consistorio, por ello decidieron solicitar a la organización de la exposición otra imagen.  En fin.

 

Por su parte, la Fundación Photographic Social Vision, organizadora de la exposición que recogerá en esta novena edición las 143 fotografías ganadoras del prestigioso premio internacional de fotoperiodismo, ha argumentado la elección de la obra de Ochoa por ser de un fotógrafo español -este año, por primera vez en la historia del World Press Photo, hay seis ganadores españoles- y mostrar metafóricamente la superación de un hombre ante la adversidad, no por su contenido taurino (el Parlament de Catalunya vetó las corridas de toros hace dos años). En fin, otra vez. Esto es torear. Es decir, conducir hábilmente un asunto que se presenta difícil o embarazoso. Diccionario de la Real Academia española dixit.

 

Censurar una obra de arte es un ataque al principio democrático de la libertad de expresión. Con el exceso de celo que manifiestan ciertos políticos se evidencia su ignorancia e ineptitud.  Es obvio que el fotoperiodismo les aterroriza y les conduce a posturas antidemocráticas. No sólo les incomoda, les da pavor y les hace exteriorizar conductas dignas de ser psicoanalizadas. El caso de la exposición del World Press Photo no es aislado, recordemos que en 2010 Román de la Calle dimitió de su cargo de  director del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat  al haber censurado la Diputación de Valencia, gobernada por el PP y responsable de la gestión del museo, una muestra fotográfica en la que aparecían varios políticos valencianos en diferentes momentos del caso Gürtel.

 

El miedo del Ayuntamiento de Barcelona, digan lo que digan, está generado por la identidad taurina del retratado lo que molesta. Un hecho intolerable que va más allá de la polémica taurina y que entra en la esfera del ridículo internacional por su postura ante una obra de arte que está por encima de supercherías y miopías políticas.   Toda imagen toma posición, y tomar posición es saber, algo que deberían conocer estos políticos necios. Pero que vamos a decir cuando estamos delante de burócratas ceporros,  seres para los que la reflexión y la razón no entra en su exiguo intelecto. 

 

Toda imagen tiene unas circunstancias, un contexto, un tiempo y una historia, lo que le confiere múltiples significados. Y en estos significados, en esta representación hay una ambivalencia entre la retórica y el terror, aunque más bien diría el terror de la retórica que es el que produce el rechazo que cae en paranoia, como la que ha mostrado el Ayuntamiento de Barcelona en este acto de censura. Puede llamarle como quiera, utilizar los eufemismos que les dé la gana, pero censura pura y dura. ¿Para Sigmund Freud, entre otros significados, el toro simbolizaba la excitación de los sentidos? El diván del psicoanalista les espera. En fin, otra vez.


@manologild

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