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Pau Ferrer
Miércoles, 16 octubre 2013
Familia

Educando a los padres

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Crecemos con nuestros padres a lo largo de nuestras vidas. Y somos niños durante mucho tiempo (¿acaso alguna vez dejamos de serlo?). Pero cuando llega la edad adulta, ¿sabemos cómo ser padres de nuestros hijos? La intuición y el amor son la base y nos sirven de guía, pero las dudas nos asaltan a cada paso. A saber resolverlas y a conocer las claves que no hemos aprendido ni en el colegio ni en la universidad es a lo que nos enseñan proyectos educativos como la Fundación Universidad de Padres.

[Img #18692]¿Se integrará bien nuestro hijo en la escuela? ¿Le ayudamos a hacer los deberes? ¿Cómo vamos a educarlo en este mundo cambiante y con un futuro más incierto que en el que nos criamos? ¿Cómo tratamos temas como el sexo o la muerte? Éstas son sólo algunas de las cuestiones que más de una vez se nos han pasado por la cabeza a lo largo y ancho de la educación de nuestros hijos, desde que nacen hasta que superan la adolescencia. Un recurso habitual para salir de dudas ha sido la lectura de libros relacionados con la materia, pero no había existido la posibilidad de “estudiar” la asignatura de “ser mejores padres” en escuelas, academias o universidades. Y ahí es donde una serie de iniciativas formativas detectaron una carencia socio-educativa.

 

Eva Marina es la directora general de la Fundación Universidad de Padres, una de las escuelas para padres y para parejas que han dado cobertura a esta laguna. “Nacimos con el objetivo de formar ciudadanos y seguimos el modelo basado en la educación para el talento”, explica Marina. “Pero no para el talento en una disciplina concreta, sino para el talento en aprender a vivir”, matiza. “Sabemos ser padres, pero nuestra principal preocupación es cómo ser mejores padres, ya que éste es el proyecto más importante de nuestra vida”, sostiene Eva Marina.

 

Con la vuelta al cole, las dudas acerca de la relación de nuestros hijos con los profesores, con los deberes o con las actividades extraescolares salen a la palestra. Marina nos sugiere unas pautas. Lo primero de todo es una buena organización de los horarios. Para ello es fundamental que todos los miembros de la familia hablen entre ellos y que cada uno tenga claras sus responsabilidades dentro del hogar. También es importante que cada miembro también disponga de una actividad que le sea placentera. Otros puntos a tener en cuenta son los siguientes:

 

Días previos a la vuelta al cole

Hay que ir creando una rutina poco a poco. Por ejemplo, que los niños se empiecen a despertar antes. Por supuesto, hay que hablar con ilusión de todo el nuevo año que empieza. Si les gusta ir de compras, hacerles partícipes de la adquisición del material escolar. Otro truco es dejar que se aburran los últimos días antes de volver.

 

Escuela y profesores

En primer lugar, padres y profesores tienen que entenderse. La figura del tutor no está sólo para cuando hay problemas. Una de las primeras cosas que deben hacer los padres cuando empieza el curso es concertar una entrevista con el tutor: ambas visiones se enriquecerán mutuamente e irán en beneficio de la educación de los hijos/alumnos. Nunca se debe hablar mal de los profesores delante de los niños. En segundo lugar, los padres deberían participar más en los centros escolares, por ejemplo a través de las AMPAS.


Deberes

Hay que acatar lo que marcan los profes. La clave de los deberes es crear el hábito y la disciplina, y hacerlo en un ambiente lo más relajado posible. Mantener la atención de los niños durante demasiado tiempo es complicado. Por eso son muy importantes los pequeños descansos. Y si se mueven, mejor, pues al activar sus músculos, después están más receptivos al aprendizaje. Respecto a premiar por haber hecho los deberes, la consigna general es “no”. Lo que hay que hacer es dar refuerzos positivos del estilo “¡qué bien lo has hecho!”, “¡enhorabuena!”. Y lo que están haciendo mal enseñarles a hacerlo bien y a que pueden solucionarlo.


Actividades extraescolares y ocio

Los niños aprenden jugando. Con otros niños, solo y si puede ser también con sus padres. Es su forma de conectar con el mundo y con sus iguales. Además jugando se desarrollan habilidades sociales, se adquieren conocimientos y se potencia la creatividad. A los padres hay que intentar convencerles de que tienen que llenar menos las agendas de los niños y darles más espacio para jugar. Con respecto a las actividades extraescolares hay que intentar que realmente las quieran hacer porque les guste -salvo inglés e informática, que son muy recomendables para su futuro-. Con respecto a la tele, el ordenador, los videojuegos, etc.: dedicarles tiempo no es bueno ni malo en sí; lo suyo es cómo se usen y que siempre se adapten a la edad del niño. Por ejemplo, no es lógico que un niño de 7 años tenga un móvil o que haya un ordenador o una tele en su habitación. De lo que se trata es de dar la mayor posibilidad de experiencias a los niños, y entre ellas están las nuevas tecnologías.


Por último, hay un asunto que lo vertebra todo: la comunicación. No es posible una buena convivencia si no hay una buena comunicación. “Hablar mucho no es comunicarse”, remarca Eva Marina. “Comunicarse es otra cosa: es asegurarse de que el mensaje que quieres trasladar llegue correctamente a los hijos”. Los padres tienen que saber decir “no”. Los niños necesitan límites y son los padres los que tienen que ir delimitando para que ellos vayan aprendiendo (y aprehendiendo) el mundo.


¿Y qué hacemos cuando nos preguntan por el sexo? “Es lo más normal, pues la sexualidad se vive toda la vida y todos funcionamos sobre el eje del placer”, responde Eva Marina. Un niño que quiere saber siempre es positivo. “Y que te pregunte a ti, más positivo aún”, añade Marina. La clave es mostrarse lo más abiertos y naturales posible. La complejidad aumenta cuando llega la adolescencia. Ahí no sólo les interesa, sino que ejercen su sexualidad. “Hacer oídos sordos es negar la realidad”, sentencia Marina. El objetivo es que cuando empiecen a ejercer su sexualidad vayan lo mejor preparados y de la mejor manera posible. “Hablar de la sexualidad, de lo que significa, de la intimidad de la otra persona, del respeto, la calidez, la ternura… es fundamental”. Y el tema de los anticonceptivos debe estar claro.


@PauFiR en colaboración con la revista sociosanitaria Redfarma al día.

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