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José Manuel García-Otero
Miércoles, 6 noviembre 2013
El Butacón del Garci

El Correo de Andalucía

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Yo estuve en El Correo de Andalucía y me llené las botas de barro y también las manos. Fue una época donde el periodismo olía a tinta y llegabas a la Redacción llevando la camisa empapada con la alegría y la tragedia de la calle.

[Img #18472]En El Correo conocí a Juan Holgado Mejías, a Pepe Guzmán, a Pepe Alvarez, a Javier Smith, a Paco Pérez, a Paquiño Correal, a Paco Anglada, a Ramón Gómez, a Manolo Rodríguez, a Requena, a Lorca, a Fernando D. de la Cortina, a José María Gómez, a Tato Furest, a Emilio González, a Paco Luis, a Nekane, a Carmencita Carballo, a Lola Domínguez, a Paqui Godoy, Ana María Gómez, a Rosell Segura, a Antonio López, a Antonio Manfredi, a Paco Gil, al cura Javierre, a un montón de periodistas que me enseñaron que las líneas escritas por tu bolígrafo de punta gorda puede llegar al corazón de las personas y la verdad no es un papel mojado que el viento esconde detrás de una montaña. La verdad se toca y duele; también te da alas para que sigas viendo más claro el nuevo día.

En aquella época no tenía dinero para gasolina y solía dejar mi viejo Seat 124 de color mostaza en una zona de aparcamiento en la esquina de mi casa para luego caminar un largo trecho desde el Polígono San Pablo hasta el periódico. Yo tenía 24 años y miraba la vida con las ganas de un joven león caza-noticias.

Esa época, tan dura como fértil, los jóvenes periodistas vivíamos la vida a tragos largos y buceábamos en todos los charcos. Y cada segundo que respirábamos en aquella redacción, equivalía a un máster de periodismo en las venas.

El Correo siempre salía al ruedo y le tocaba pechar con toros en punta que apuntaban a la femoral. Los sueldos eran cortos y los meses a veces no llegaban. Cada día era una aventura y esa aventura se podía teñir de mil colores y cada momento amanecía distinto y cada noche llegaba cargada de mil momentos únicos: vivíamos de forma tan intensa que las horas que atrapábamos era un regalo que nos hacía sentir más periodista.

[Img #18791]En El Correo la luz era El Correo y cada sueño podía convertirse en una noticia. Allí vivimos un 23-F, el Papa fue entronizado y al día siguiente muerto para ser otro Papa distinto. En El Correo nació la Constitución y la Libertad nos hizo un guiño. En una noche, Pepe Guzmán me enseñó a nacer de nuevo y con Paco Gil, Paquiño y Paco Gallardo jugamos a atrapar lunas y estrellas y nos dimos cuenta de que éramos jóvenes y sabíamos reírnos de nosotros mismos.

En aquel periódico que olía a papel y a noche llenamos nuestras vidas de risas y abrazos. Fuimos felices en aquel antro que sabía a vino y a amistad. En ese viejo periódico tan joven siempre soñé a pierna suelta y nunca me arrepentí de nada. Porque fui feliz a mi manera, esa manera que siempre tuvieron los periodistas de nacer y morir contando historias.



José Manuel García-Otero es el @butacondelgarci

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