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Javier Montes
Miércoles, 11 septiembre 2013
VIDEOTECA

Biutiful

Desgarrador retrato de un buscavidas sumergido en una Barcelona cruel y sin escrúpulos. Otra obra de arte de Iñárritu con un Javier Bardem impecable.

[Img #18435]Después de Amores Perros, 21 Gramos y Babel, el mexicano Alejandro González Iñárritu vuelve a dejar su sello inconfundible en Biutiful a pesar de ser la primera película que escribe, dirige y produce sin la impagable colaboración en la escritura del prestigioso guionista Guillermo Arriaga. En Biutiful uno encuentra otra desgarradora historia que en este caso nos lleva a la sórdida vida que sufren los habitantes de los suburbios de Barcelona. Entre chinos esclavizados en talleres clandestinos, gitanos de poca monta rodeados de desgracias familiares, inmigrantes del top manta y policías corruptos, emerge la figura de Uxbal (Javier Bardem), un buscavidas, padre de familia desestructurada e intermediario de miserias en la sombra.


Nominada en 2010 a dos Óscars al mejor actor y película de habla no inglesa, ese mismo año Bardem se llevó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes. Su papel encarnando a Uxbal es brutal. Todo gira sobre este personaje, un descarriado padre de dos niños pequeños, testigo de historias terribles, cómplice de la crueldad más extrema y enfermo de un cáncer que poco a poco va acabando con su vida. Su malvivir es un llanto a gritos. Alguien escribió que Iñárritu realiza en Biutiful una orgía de sufrimiento y para ello no necesita recurrir a la sangre. Le basta con mostrarnos miserias en forma de ciudad monstruosa, habitantes sin escrúpulos y rincones indeseables y mugrientos.


Es difícil mostrar los dientes en los 145 minutos de duración de la cinta aunque la actriz Maricel Álvarez lo demande. Lo normal es tragar saliva y esperar a que el final no sea tan cruel como uno imagina. Con el flashback con el que concluye la película uno respira y trata de olvidar lo que podría estar pasando muy cerca de su casa.

@JavierMontesCas

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