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Miriam Reyes Gimeno
Miércoles, 17 julio 2013
Danza

Bailando al ritmo de la integración

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Moments Arts emocionó esta semana sobre el escenario de La Rambleta con su nuevo espectáculo “Quatre per Quatre”, con bailarines con y sin discapacidad que demuestran a cada movimiento que, en cuanto a arte se refiere, no hay barreras, tan sólo sentimientos. Desde la calidad y la profesionalidad, esta compañía valenciana con más de veinte años de experiencia demuestra una vez más que sí se puede bailar al ritmo de la integración.

[Img #18228]Todo empezó en 1992 cuando Juanjo Rico, alma mater y director de Moments Art, se acercó al colectivo de discapacitados para enseñarles su pasión: las artes escénicas. Se entregó a esta labor, sin prejuicios, con libertad y desde el desconocimiento total y absoluto, pero con las ideas claras: transmitirles una profesión que ama. “Comprobé que las herramientas que yo les proporcionaba a través de la danza y el teatro les ayudaban a desarrollarse integralmente y ha evolucionar positivamente dentro de sus características”, nos explica Juanjo.

 

El paso importante lo dio en 1997 con la formalización de la compañía y la creación de un espacio polivalente en Valencia, con 400 metros cuadrados destinados específicamente a desarrollar la labor creativa y rehabilitadora de las personas con discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales y enfermedad mental.

 

Fue el momento de dividir el proyecto en dos vías: por una parte la formación y la práctica artística y por otro la profesionalización de la compañía, donde los bailarines trabajan un espectáculo concreto”, señala Juanjo. Aunque no están inventando nada nuevo, con el adjetivo “profesional” es con el que se desmarcan del resto de iniciativas en la Comunidad Valenciana. Bailar no es una terapia, no es sólo un entretenimiento, se convierte en ellos en una profesión.


[Img #18225]

Moments Arts, compuesta por bailarines con y sin discapacidades, funciona como una compañía normalizada, pertenecen a la red nacional de teatros y sus espectáculos se presentan por si sólos, “no utilizamos el tema de la discapacidad para llenar teatros”, apunta el fundador de la compañía. Aunque la crisis ha hecho que su actividad bajara notablemente, han llegado a tener hasta 50 funciones al año y participado en festivales internacionales. Por ahora su gira tiene planificada paradas internacionales en Reino Unido, Rusia, Eslovaquia y Turquía.

 

Esta semana se han subido al escenario de La Rambleta para interpretar dos obras: Sola y Quatre per quatre, ésta última realizada al cien por cien por la compañía. Desde la música, vestuario hasta la coreografía y las luces, todo ha sido fruto del trabajo original de Moments Arts. Aunque se estrenó en Sevilla el pasado mes de junio, era la primera vez que se representaba en la Comunidad Valenciana. “Es una obra que significa igualdad. Cuatro de los bailarines tienen discapacidad y los otro cuatro no pero todos están integrados en la coreografía”, explica Rico.


El ballet complementa a la perfección a sus componentes desde sus propias capacidades, potenciando las posibilidades de cada uno de los miembros, sin perder de vista la originalidad de la coreografía ni la calidad del conjunto. “No nos conformamos con cualquier cosa, ni nos justificamos con la discapacidad. Intentamos que su trabajo sea igual de creativo y artístico que cualquier otro tipo de bailarín. La condición no nos interesa demasiado, nos centramos en el resultado final. Esto supone una búsqueda constante, un trabajo muy arduo con ellos y un seguimiento individualizado” explica con pasión Juanjo al tiempo que destaca que conocen “sus limitaciones pero también sus capacidades” y a partir de ahí intentan trabajar al límite con ellos.

 

[Img #18224]Mauricio Palomar, un joven de 26 años que padece una enfermedad rara, es el bailarín principal de la compañía y lleva desde los 8 bailando y sintiendo la música como él mismo nos explica: “Cada vez que bailo siento mucha emoción, diversión y alegría. Disfruto cada momento. Antes de salir al escenario respiro hondo, me dejo llevar por la música y pienso en mi iaia quien me dijo que un día sería un gran bailarín”, nos cuenta después de la actuación ramo en mano y con una sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro.

 

Él y el resto de los siete miembros del ballet consiguieron levantar a casi toda la sala de sus asientos al acabar la obra. Un trabajo innovador que busca que el espectador cambie de mentalidad hacia las personas con discapacidad. “Estar en un escenario durante una hora manteniendo el tipo con todo el proceso que conlleva estar ahí no es fácil para nadie y menos para ellos. Pero pueden comunicar a través del teatro y la danza igual que cualquier otra persona”, nos recuerda Juanjo.

 

Una labor loable la que desempeña Moments Art y que llega a conmover al espectador que desde su butaca en la oscuridad de la sala se emociona al ver el trabajo bien hecho de aquellos que bailan sin prejuicios al ritmo de la integración.


@MiriamReyes

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