Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Adrián Cordellat
Miércoles, 17 julio 2013
EXPOSICIONES

El Thyssen reivindica y homenajea a Pissarro

Monet y Cézanne, entre otros, quedaron para la historia como auténticos iconos del impresionismo dejando entre tinieblas la figura de un hombre al que admiraban, Camille Pissarro. Ahora el Museo Thyssen de Madrid rinde homenaje al fundador y maestro del movimiento impresionista con una retrospectiva que reúne por primera vez en España 79 óleos de un artista que ya merecía en nuestro país una buena dosis de justicia poética.

[Img #18218]

Paul Cézanne dijo de su amigo Camille Pissarro (1830-1903) que era un artista “humilde y colosal”. La historia, sin embargo, reservó al padre del impresionismo un lugar a la sombra del propio Cézanne. Poco importó la trascendencia de su figura, mentor de un grupo de artistas sobresalientes y redactor en 1873 de los estatutos de la cooperativa de artistas que iniciaría las exposiciones impresionistas. Su carrera y su figura, fundamentales a todas luces, pronto quedaron eclipsadas por la de sus seguidores.


Ahora, 110 años después de su muerte en París, el Museo Thyssen acoge en España la primera retrospectiva de un autor que enamora al visitante desde el primer al último de los 79 óleos que llenan de calidez las paredes del Thyssen. Su trazo rápido y en apariencia impreciso convierte a determinados fragmentos de sus obras en bloques casi abstractos que sólo vistos en conjunto se convierten en objetos reconocibles. Los personajes ligados al cultivo de la tierra, por los que Pissarro sentía admiración, se funden en sus obras con los paisajes hasta convertirse en un todo.


[Img #18220]La exposición, ordenada cronológicamente en cinco apartados, recorre la evolución de la obra de Pissarro desde sus inicios en el movimiento, donde predominan los paisajes rurales, hasta sus últimos días, cuando sin apenas vista y seguramente por problemas de salud, se trasladó a la ciudad, auténtica protagonista de su serie de pinturas urbanas a la que ya al final de su vida se sumó el interés por la efervescencia y la actividad de las ciudades portuarias de Normandía.


La cuidada selección de obras llegada de numerosos museos y colecciones privadas de todo el mundo es una explosión de color que nos invita a conocer la figura de un artista que hasta los años 80 no gozó de su merecido reconocimiento como miembro de un movimiento que el mismo fundó y en el que destacó por su férrea voluntad de enseñar a los jóvenes pintores los postulados impresionistas. Más preocupado por el paisaje agrícola que por el mar y partidario de afincarse en un lugar y sacarle el máximo partido artístico en lugar de viajar y conocer nuevos parajes, la figura de Pissarro se antoja imprescindible para completar el maravilloso puzle del impresionismo.  


 

Pissarro. Museo Thyssen Bornemisza (Paseo del Prado, 8 de Madrid). De martes a sábado de 10:00 a 22 horas. Lunes y domingo hasta las 19 horas. Entrada 10 euros. Hasta el 15 de septiembre.

@acordellat

Noticias relacionadas
Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress