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Laura Bellver
Miércoles, 3 julio 2013
Reportajes

Desayunos de alto contenido en público

Puede sonar raro, pero saber disfrutar de la ciudad en que se vive es algo que no todo el mundo domina. Conocedores de ello, hay quienes se organizan para descubrir a sus conciudadanos enclaves del entorno urbano y enseñar cómo disfrutar de éstos. Esta semana en 360 Grados Press nos hemos aproximado a este tipo de iniciativas con una taza para desayunar en mano.

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Aunque el Cementerio Protestante Británico de Valencia parece condenado al olvido, el pasado 22 de junio se escribió una excepción: decenas de personas lo visitaron por la mañana. Bizcochos, donuts, galletas, magdalenas y tortas saladas de todo tipo desfilaron durante horas junto con litros de café entre las tumbas. Y no, no se trataba de un particular entierro ni nada parecido, sino de la última convocatoria de Desayuno con Viandantes, un movimiento ciudadano que celebra el espacio público con la intención de ponerlo en valor. “Más que reivindicar, estos desayunos desvelan el uso de un lugar. Hoy, por ejemplo, no estamos exactamente en un espacio público, pero sí en un sitio poco conocido. Entonces, el desayuno posibilita el hecho de que estemos usándolo de forma poco habitual, es decir, lo descontextualizamos”, explica David Estal, uno de los miembros de la organización.

 

[Img #18052]Con esta filosofía en mente, desde noviembre de 2008 que un sábado de cada mes se convoca un encuentro en algún punto de la ciudad. Así, lo que empezó como una idea experimental entre amigos de diferentes disciplinas (arquitectura, gastronomía, docencia, arte, cultura…) se ha convertido en una cita obligada para mucha gente que ha descubierto cómo una experiencia tan cotidiana como desayunar puede activar un vínculo social en la calle. “La gente trae algo para desayunar y eso es lo que lo hace interesante, porque se implica. La gente tiene muchas ganas de habitar de día la ciudad y este es un ocio constructivo, un ocio en el que te sientes partícipe, en el que ves caras conocidas, en el que puedes venir con niños o mayores”, matiza David.

 

Un refugio republicano, los vagones del metro, una centenaria imprenta en venta, un puente construido hace años por el que todavía no pasa el prometido tranvía, una mítica plaza de barrio… Cualquier rincón es susceptible de convertirse en el escenario de un desayuno sabatino. De hecho, todos los anteriores ya figuran en la lista de ‘celebrados’, pero la urbe guarda muchos más. En palabras de David: “Aún nos quedan sitios. Esto no lleva un protocolo. Es más bien una selección casi por interés de conquistar un lugar. En el grupo de organización, que somos siete, vamos volcando nuestras inquietudes en las reuniones y luego hay quienes nos sugieren sitios también”.  

 

[Img #18057]Con todo, la vivencia del desayuno colectivo seduce a cualquier tipo de perfil social. Por ejemplo, entre los viandantes del cementerio se encuentra Merche, una mujer de mediana edad acompañada de su madre. “Me lo dijo mi hermana y llevo tres desayunos con este. Acudí, me gustó desde un principio y decidí seguir. Es una manera de encontrarse con gente que no conoces. Además, los lugares en los que se convocan son originales. Yo vivo muchos años aquí y nunca había visto esto”, comenta. Y unos pasos más adelante está Irene, una veinteañera que ha decidido probar por primera vez junto con dos amigos. “Llevábamos tiempo siguiendo la página en Facebook, nos pareció súper interesante y dijimos ‘vamos a probar’. Nos ha encantado. Para repetir. Eso sí, hemos fallado un poco, porque hemos comprado pero hemos visto que la gente trae cosas súper curradas de casa”, relata.

 

Precedentes y predecesores

Aunque esta práctica es pionera en la ciudad de Valencia, los desayunos participativos no son un concepto nuevo. De hecho, las primeras experiencias datan en los años 90 con los denominados Permanent Breakfast en Viena. Justamente, éste movimiento fue el que inspiró a Remedios Vincent, quien en mayo de 2008 puso en marcha una iniciativa similar en una plaza próxima a su casa de Madrid dando lugar a los Desayunos en la Luna. “Mi objetivo era evidenciar que un espacio público como la Plaza de la Luna, siempre ocupado por eventos comerciales, se podía utilizar para que los vecinos disfrutaran de actividades de ocio sin tener que estar recibiendo impactos publicitarios o pagando por consumir”, argumenta la organizadora.

 

[Img #18059]Así, estos dos movimientos, Permanent Breakfast y Desayunos en la Luna, sirvieron como referentes para Desayuno con Viandantes, el cual, a su vez, ha tenido reproducciones como Desayuno con Valladantes (Valladolid) o Desayuno con Caminantes (Bogotá). Incluso, la convocatoria valenciana llegó a influir en su antecesor, como bien cuenta Remedios: “Después de un año muy activo, pensamos que ya era hora de cambiar de objetivos y seguir reivindicando el espacio público de otra manera. A finales del 2010, unas chicas que habían conocido la iniciativa de Desayunos con Viandantes en Valencia pensaron replicarla en Madrid y contactaron conmigo para que aportara mi experiencia. Así surgieron los Desayunos Ciudadanos, con el mismo espíritu, pero otro formato más versátil, ya que cada vez se llevaban a cabo en un espacio público distinto con el denominador común de que fueran polémicos”.

 

El futuro, su incertidumbre y su certeza

[Img #18051]A pesar del empeño invertido durante años, la amplia oferta cultural de la ciudad y las circunstancias personales de sus organizadoras han propiciado un paréntesis en la versión madrileña de los desayunos. Por su parte, Desayuno con Viandantes parece lejos de un final similar, al menos de momento. Cierto es que el verano siempre se plantea una época más complicada en lo que a asistencia se refiere, pero la intención de este colectivo es celebrar un encuentro más para luego retomar la actividad en septiembre. En cualquier caso, las redes sociales y el boca a boca harán lo propio cuando se confirmen las citas. “Le hemos dado tal continuidad a la historia que es algo más que una cosa de amigos o que una reivindicación en un lugar concreto. De hecho, la red real ya es el propio desayuno, porque mucha gente pasa,  nos conoce y acude”, concluye David. De esta forma, si la coyuntura no cambia, en Valencia se cuenta con una continuidad asegurada.


@LaBellver

 

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