Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
David Barreiro
Miércoles, 26 junio 2013
Pelaezleaks

El verano

Marcar como favorita

Haga el tiempo que haga, pase lo que pase afuera, nos resulta imposible evadir ciertos tópicos como los que atañen el verano, estación que siempre imaginamos calurosa y tumbados en la playa. Así se ha animado esta semana el jefe de Peláez a ponerse el bañador y las aletas, si bien, no sabía que la playa más cercana estaba a cuatrocientos kilómetros.

[Img #18011]Porque al verano parece que le cuesta llegar, hasta el punto de que este hombre ansiaba verlo aparecer apostado en la ventana con unos prismáticos y, una vez que se ha instalado entre nosotros, ha comenzado a buscar a alguien igual que el periodista provinciano no para darle las vacaciones, sino para echarlo durante la etapa estival. Así es este hombre, que odia las cupcakes y prefiere, para desayunar, una buena paella valenciana.

 

Jueves, 20 de junio

 

– Buenos días, Peláez.
– ¡Jefe!
– ¿Qué pasa?
– ¿Qué hace en bañador y aletas?
– Me voy a la playa.
– Está a cuatrocientos kilómetros.
– ¡Joder! ¿Quién se la ha llevado hasta allí? ¿El puto alcalde?
– No, siempre ha estado ahí.
– Coño... ¿y dónde puedo chapotear?
– Hay una piscina municipal, pero cubre por los tobillos.
– ¿Y eso?
– Los recortes.
– Joder… ¿y no hay río?
– Se secó hace años.
– ¿Pero qué mierda de ciudad es esta?
– La que hemos edificado entre todos.
– Déjese de conciencia social ahora, cenutrio.
– Está bien, jefe.
– Lléneme de agua el despacho.
– Jefe, se estropeará todo.
– Cierto, sacaré antes los donuts del cajón.
– ¿Y los muebles?
– Ya… ¿es que no puedo ser feliz, carajo?
– Puede tomar el sol en la azotea.
– Cierto, voy para allá. ¡Plas! ¡Plas! ¡Plas!
– Pero no necesita aletas.
– ¡Plas! ¡Plas! No me las puedo quitar, carajo ¡Plas!
– Si quiere le ayudo.
– Tráigame un mojito, mejor.
– Son las diez de la mañana.
– Cierto. Acompáñelo de bocata de chorizo. ¡Plas!
– Eso es una guarrada.
– ¡Plas! ¡Plas! Alta cocina, Peláez ¡Plas! Alta cocina. Usted ¡Plas! nunca lo entenderá.

 


Viernes, 21 de junio

 

– ¿Qué hace, jefe?
– Beber. Glup.
– ¿Qué bebe?
– Whisky barato. Glup.
– ¿Por qué?
– Porque tengo sed, no te jode… ¡para emborracharme! Glup.
– ¿Por qué quiere emborracharse?
– Me lo he vuelto a perder. Glup.
– ¿El qué?
– La llegada del puto verano. Glup.
– No le entiendo, jefe…
– Llevo toda la noche mirando por la ventana con los prismáticos y nada…Glup.
– Jefe…
– Todos los años igual, glup, no lo veo nunca. Glup. Soy un fracasado. Glup.
– Es que no es algo que se pueda ver…
– Ha entrado a las 7.04, ganapán, alguien lo habrá visto llegar. Glup.
– Pero no con prismáticos…
– ¿Ah no? Glup
– No.
– Tiene razón, carajo, ¿cómo no me he dado cuenta? Glup.
– ¿Adónde va, jefe?
– A por un telescopio, glup.
– Jefe…
– Vuélqueme el whisky en la petaca, glup, me lo llevaré conmigo.
– No se lo recomiendo, jefe.
– Hágalo, carajo, no piense tanto, glup.
– Hecho, jefe.
– Gracias, colega.
– Adiós, jefe.
– Adiós, glup, Peláez.

 


Lunes, 24 de junio

 

– Defínase, Peláez.
– ¿Perdón, jefe?
– Que se defina. Voy a apuntar lo que me diga.
– Constante.
– Ajá…
– Tenaz
– Ajá…
– Sencillo.
– Ajá…
– Umm… servil.
– Usted no es un tipo vil, Peláez.
– Todo junto, jefe.
– Todo esto junto no le hace ser vil.
– No me entiende, jefe…
– No se explica bien, cenutrio.
– ¿Para qué quiere esto?
– Voy a contratar a alguien como usted para el verano.
– ¿Me va a dar vacaciones?
– No, le voy a echar.
– ¡Jefe!
– Luego lo contrataré de nuevo en septiembre.
– No puede hacer eso.
– Está bien, no lo haré.
– ¿Ya está?
– Sí.
– ¿Y qué hay de mis vacaciones?
– No las quiere, lo acepto.
– Yo no he dicho eso.
– Siga definiéndose, que apunto.
– Está bien…
– Es un placer hacer negocios con usted.
– Buitre.
– Gran jugador.
– Ya.

 


Martes, 25 de junio

 

– ¿Qué hace, Peláez?
– Le abanico los pies, jefe.
– Ah, es usted.
– Claro, no hay nadie más.
– ¿Dónde están los otros?
– En el bar.
– ¡Vagos!
– De camareros, jefe, usted los echó.
– Ups…
– ¿Qué quería?
– ¿Qué es ese ruidito?
– Soy yo, tecleando con la otra mano.
– ¿Y de qué escribe?
– De Rayuela.
– ¿Qué le pasa?
– Cumple cincuenta años.
– ¿Se mantiene bien?
– Estupendamente.
– Preséntemela, estoy libre.
– Es una novela, jefe, la puede leer.
– ¿Leer? Je, je, je… muy bueno.
– Se la recomiendo, jefe.
– ¿Dónde está ambientada?
– En París.
– Uf… demasiados franceses.
– Y Buenos Aires.
– No tan buenos.
– Usted verá, jefe.
– ¿Es que hay película?
– No...
– Pues seguiré con mis lecturas.
– ¿Cuáles, jefe?
– El crucigrama de la competencia.
– ¿Se lo leo yo?
– Venga.
– Vertical. Ocho letras. Hombre lerdo, zoquete, estúpido.
– No se me ocurre…
– Cenutrio.
– No se pase, Peláez.
– Tenía que hacerlo, jefe, tenía que hacerlo.

 


Miércoles, 26 de junio

 

– ¡Peláez! ¡A estas magdalenas les han salido hongos!
– Son así, jefe.
– ¿Verde fosforito?
– Sí, se llaman cupcakes.
– No me gusta, es como comerme un rotulador.
– Es solo azúcar, jefe.
– Lo siento, no lo quiero, tráigame otra cosa para desayunar.
– ¿Qué le apetece?
– Paella valenciana.
– ¿Con el café?
– Puedo prescindir del café.
– Tardaré un rato, jefe.
– Leeré el periódico, mientras tanto. Tome, baje a comprarlo.
– Tenemos ejemplares aquí.
– ¿Quién los ha comprado?
– Los hacemos nosotros, jefe.
– ¿Nosotros?
– Somos periodistas.
– ¡Tsssssss! Que le van a oír…
– Estoy orgulloso de mi oficio.
– Je, je, muy bueno…
– Lo digo en serio, para mí la información es sagrada.
– Ve usted muchas películas, Peláez.
– Todas las que puedo, jefe.
– Muy bien, campeón, ahora póngase con la paella, que se me va a juntar el desayuno con el almuerzo y este con el aperitivo y este con la comida y este con el té con ochocientas pastas de las cinco y este con la merienda y esta con la cena y esta con...
– ¿Sabe qué? Antes voy a escribir sobre las declaraciones de Wert.
– ¿El entrenador del Borussia?
– El ministro de Cultura.
– ¿Cultura? No me suena.
– A él tampoco.
– Venga, escriba eso y eche el arroz que me muero de hambre.



Los cables de las conversaciones que mantiene Peláez con su jefe (#Pelaezleaks) en la redacción de un periódico de provincias los puedes encontrar a diario en la página oficial en Facebook de 360gradospress.

La foto es de Marga Ferrer.


Noticias relacionadas
Acceda para dejar un comentario como usuario registrado Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas para comentarios
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
360 Grados Press • Términos de uso y aviso legalPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress